Wines and the City

VINOS Y RESTAURANTES Y YO

¡Me han llamado de “Vinos y Restaurantes”! No me lo podía creer. Recuerdo celebrándolo con mi familia aquella noche. ¡Pero si aún no sabes qué quieren! Me decía mi hermano Ferran. “Pero lo importante es que han llamado” decía mi madre. Fui a las oficinas en Pau Clarís y vi las diferentes portadas de las revistas. Todas aquellas que había estado leyendo mientras hacía de comercial de vinos del Celler de Gelida de Barcelona y soñaba en el día pudiera escribir en una revista así de importante. Se lo dije una vez a Maria José, su elegante comercial, que me animó a seguir mi cruzada. Y allí estaba con Pilar y el señor Curt, muy nerviosa e insegura pero llena de ilusión. Me pidieron una columna, podría escribir de lo que quisiera, ¡y cobrando! Me tomé un capuccino en un bar cercano y sentí que se me estaban abriendo una gran puerta para comunicar el vino que es lo que quería  hacer de mayor. Y así fue. Radio, televisión, conferencias, premios. No sé si fue mi nariz de oro joven promesa o que por fin recogía lo que había estado labrando esos años escribiendo en la oscuridad. Lo que sí sé es que gracias a “Vinos y Restaurantes” la gente me reconocía y me leía. A mi primer artículo “Blancos con almas de tintos”  le dediqué muchas horas: ¡tenía tanto miedo de no dar la talla! Avasallando con preguntas a Mónica Rámirez, una de las mejores profesionales de sector y una gran redactora jefe. Mi padre, Toni Falgueras, me revisaba los primeros textos. Me sorprendió cuando René Barbier me felicitó por mis artículos cuando era yo quien tendría que hacerlo por sus vinos. Como hice temas graciosos, otros demasiado arriesgados pero siempre sinceros y frescos. Los demás editores de las revistas en que colaboraba me decían “¡queremos tus temas de “Vinos y Restaurantes”! Pero sólo me salían cuando pensaba que mis artículos se publicarían aquí. Una botella nunca se vacía, siempre se llena de sensaciones. Mis brindis con “Vinos y Restaurantes” no han acabado, sólo mi columna mensual. En estos tres años he acabado la tesina doctoral en comunicación sobre “las metáforas en el mundo del vino” y ahora empiezo nuevos proyectos, para seguir formándome para mejorarme. La copa está medio llena y la seguiré llenando con vuestra energía. Así que nos seguimos viendo en el perfil de cada copa, nos imaginamos en los puntos suspensivos, en la emoción de cada tapón, en las curvas sugerentes de las comas. Nos seguimos riendo de las manchas de vino, nos recordamos en el silencio de las pausas. Si me echáis de menos, nos podemos comunicar a través de mi blog www.winesandthecity.com. Muchas gracias a vosotros, lectores, y al capital humano de “Vinos y Restaurantes” por la oportunidad, la atención y toda la inspiración, que sin saberlo, me habéis regalado. ¡Gracias de todo corazón y hasta muy pronto! ¡Salud!

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