Womanity

Llaman humanidad cuando dejamos de ser animales para comportarnos como personas con sentimientos. Cuando cambiamos los instintos básicos y las pulsaciones irracionales por emociones racionales. Cuando dejamos de guiarnos por las necesidades y conseguimos metas morales. Esto es lo que nos humaniza delante el resto de los mamíferos.

Hay algo, que separa hombres de mujeres. Y no solo es cuestión de sexo. Se trata la “womanity”, lo que una mujer nunca haría y que los hombres hacen constantemente con la excusa que es su naturaleza. El egoísmo de quererlo todo sin dar nada. El llamar a su excitación romanticismo. A la eyaculación al hacer el amor. A un capricho pasión. Hacerlo sin condón como sinónimo de compromiso. Decir cosas que no se van a cumplir. Olvidarse de los detalles significantes.

Las mujeres no son mejores que los hombres, pero si que tienen una humanidad diversa. Y no me refiero sólo a combinar el bolso con los zapatos, a gozar de las velas aromáticas y a contar sus secretos a las amigas. Hablo de proteger del dolor, de cuidar a quien quieren, de la lealtad a los principios por encima de los finales.

Por ello el olfato en las féminas se vuelve más importante que nunca. Es la capacidad de distinguir a través de la pituitaria lo que es tóxico a lo que es sano. A la comida que te va a sentar mal y que no podrás digerir. A los hombres que genéticamente son compatibles. A oler el peligro de los que no lo son. El perro es el animal con más olfato, dicen. Y también el más fiel. Pero cuando una es una perra no se le está elogiando, precisamente, por su nariz de oro. Cerda, cuando disfruta en la cama. Una marmota cuando duerme más de la cuenta (seguramente porque lleva noches en blanco por la lactancia materna). Vaca, cuando come demasiado. Una mula cargada de las tareas del hogar. Una zorra cuando ha tenido más de una pareja (¡y sin contar cuantas nunca llega a tener un hombre!).  Una hiena cuando coge un trabajo inferiormente pagado que un su igual masculino. Una gallina por callar los maltratos. Una serpiente si consigue triunfar. En un momento en que las mujeres intentan reprimir sus instintos maternales, olvidar sus miedos de soledad, brindo por aquellas que se animalizan para proteger su esencia primaria.

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