Wines and the City

MARIZA

Mariza ha creado un estilo de fado menos melancólico, más universal. El concierto de ayer de Mariza es un oporto tawny de 20 años: dulce, alcohólico y delicado. Su vestido negro le acentuaba esa cintura de procedencia Mozambique, su elegancia portuguesa y su clase de diva. Pocas veces un vestido dice tanto de un momento. Negro, largo, asimétrico. Fado quiere decir destino. Cuando escuchas música, sin hacer nada más, de tus pensamientos brotan las ideas más íntimas, que en la vida real vamos ahogando para un más tarde.  Más de uno lloramos con los chorros de voz, a pelo, de la cantante. La batería, las guitarras y sus movimientos consiguieron que el Palau de la Música cantara al unísono en portugués. Es verdad que la poesía de la música aunque no se entienda, se siente igual. La voz de Mariza, como el buen oporto, te calienta por dentro, te cubre el alma.


Salir de la versión móvil