LOS VINOS DEL PRIORATO CRECEN

– Sabes, en mi época estos vinos se vendían a granel…
– ¡Pues ahora mire qué precios!
– Antes los vinos del Priorato se podían cortar con cuchillo.
– Pues ahora son de un cuerpo extraordinario…
– Se dice que anteriormente los utilizaban para subir el grado a otros vinos…
– ¡Pues, ahora, el potencial de estos vinos es muy apreciado!
– ¡qué modas tiene esto de los vinos!
– No, es que des de hace unos años, los del Priorato lo hace muy bien…

Esta conversación se ha repetido miles de veces. El Nuevo Priorato ha dado mucho que hablar. El primero en remarcar la potencia de la zona fue Jaume Ciurana, primer presidente de INCAVI que en su libro Los vinos de Cataluña pronosticaba el gran futuro de estos vinos de Tarragona. René Barbier, se sintió atraído por el “terroir” de la zona, de “licorella” (pizarra) y de sus terrazas en las laderas de la Sierra del Montsant. Este gran enólogo supo dibujar el paisaje en una botella de vino, y de ahí que Clos Mogador haya recibido el elogio de ser denominado “vino de finca”. Otros aventureros vieron su mejor apuesta en estas tierras, como Jose Luís Pérez, Carles Pastrana y Álvaro Palacios. Este con su marqueting y su sonrisa riojana llevo la atención del mundo del vino al Priorato. Con su L’Ermita calló los recuerdos del antiguo vino del Priorato, inaugurando la nueva era de los vinos célebres (¡y caros!). Grandes grupos como Torres, Castell de Perelada, Freixenet y Codorniu también tienen su bodega en Priorato que parecen mimar de forma especial. Y es que esta tierra, tira hasta a los más famosos. Gérard Depardieu, Joan Manel Serrat o Lluís Llach quisieron tener también su jardín de viñas y han conseguido que sus vinos sean referentes de la región

En el año 2000 Priorato se convierte junto a la Rioja en las únicas denominaciones de origen calificadas de España. Nace en forma de croissant a los municipios seleccionados como Priorato (Gratallops, Porrera, Scala Dei, La Morera, Bellmunt, Poboleda, Torroja, Vilella Alta, Vilella Baixa, el Molar) la nueva denominación de origen Montsant. Una denominación relativamente nueva pero que crece en prestigio y con un precio acertado. Esta región está bendecida con jóvenes enólogos y enólogas que llevan el vino en la sangre y apuestan por permanecer en la región. Hay un grupo de mujeres que llevan anillos de pizarras que son la joya del Priorato: Silvia Puig, Ana Canan y Sara Pérez.
En la degustación de la añada 2005 (¡excelente!) habían 42 bodegas D.O.Q. Priorat y 28 D.O. Montsant. En la feria de Falset se ha podido ver como esta denominación crece junto a los proyectos individuales de cada bodega. Se ha podido comprobar como la garnacha pierde hectáreas a favor de la cariñena para adaptarse al cambio climático. Se ha recordado porque a los críticos internacionales les enamora las características de estos vinos robustos pero elegantes. En esta doceava feria de Falset se ha demostrado como un pueblo entregado da buenos frutos.

Meritxell Falgueras

D.O. Somontano

Esta denominación joven, es como una persona de 23 años, llena de fuerza, energía y sueños. En poco tiempo, ha conseguido que sus vinos estén en todas las cartas de restaurantes y se ofrezcan a copas en los locales. El secreto: la relación calidad-precio, buena promoción y gran distribución.

En el diccionario de la real academia de la lengua Somontano significa “terreno o región situado al pie de una montaña”. Esta zona tiene los mismos parámetros climáticos que Rioja Alta, el Valle del Ródano y Napa Valley. El clima mediterráneo junto a los aires húmedos atlánticos hace que la uva madure lentamente aunque esté expuesta a una gran insolación. Situada en el centro geográfico de la provincia de Huesca, comunica Aragón y Cataluña por una parte, y Navarra y Vascondas por la otra. Está formada por 4. 297 hectáreas, muchas de las cuales la pueblan viñedos relativamente jóvenes pero con gran potencial. Los Pirineos y los ríos Cinca y Vero protagonizan su geografía. Las sierras pirineicas e ibéricas y las altas muelas de la depresión del Ebro dan tierras calizas y conglomerados que ofrecen a la viña el hábitat ideal: suelos llanos, permeables y profundos.

En Barbastro, epicentro de los 43municipios de la D.O., reina el buen humor de sus gentes, los productos autóctonos y el sosiego del paisaje. Alquézar es una preciosidad, con su fortaleza de Guara bien merece la escapada enoturística que propone la región. En unos años la ruta del vino del Somontano se ha convertido en el destino turístico para los amantes del vino que quieren una escapada tranquila y combinarla con deportes de aventura. A parte de otras propuestas, como festivales musicales en verano y actividades siempre relacionadas con el vino, la cultura y el ocio. El espacio del vino situado entre el Complejo de San Julián y Santa Lucía (Barbastro) ayudan a descubrir la cultura del vino a través de actividades y dan todo tipo de información sobre la comarca. Así que se puede compaginar la visita a las diferentes bodegas, con cursos de cata y bellos paseos. Las denominaciones de origen de productos genuinos son parte del desarrollo económico de Aragón, por eso junto al vino, podemos encontrar el melocotón de Calanda, los espárragos y el ternasco.

Aunque entre las tres bodegas más grandes, Viñas del Vero, Enate y Pirineos representan más del 80% de la producción existen diferentes formatos de bodegas. Des de la centenaria Lalanne, a la familiar Otto Bestué o la nueva bodega Estada. Y siguen forjándose proyectos como las dos últimas grandes bodegas que son: Laus e Irius. Viñas del Vero tiene su bombonera en la bodega Blecua donde realiza su vino más prestigioso y sus jornadas de vinos y setas. Enate con su apuesta por el arte en sus botellas ha conseguido que su bodega sea un museo. Pirineos demuestra como las cooperativas pueden ser competitivas. Todas estas bodegas se unen para que se hable más de esta denominación y haya más salida en la exportación. La verdad es que esta unión les beneficia y demuestran su inteligencia al unirse en vez de competir cuando se trata de ir a favor del prestigio de la zona.

Vinos de elegante aroma y con una boca robusta pero siempre equilibrada por la frescura de la acidez. Trabajan mucho con vinos elaborados a partir de una sola variedad, cosa que facilita la elección al público que le gusta experimentar y probar cosas nuevas. Sólo una cosa se le puede echar en cara, y es que trabajan con todo tipo de variedades internacionales (cabernet sauvignon, syrah, chardonnay) en detrimento de lo autóctono (parraleta y moristel). Los grandes contrastes de temperaturas permiten que las pieles de la uva maduren muy bien. Por eso, jugando con la altura (encontramos viñedos de los 350 metros sobre el nivel del mar a los 650) variedades como el Gewürztraminer y el Pinot Noir, que prefieren climas continentales, se han adaptado bien. Los rosados del Somontano mantienen la frescura pero tienen una gran potencia aromática y una boca bien estructurada. El rosado de la bodega Pirineos es una buena elección, un cupage de merlot y cabernet sauvignon. Los tintos, que son los más reconocidos, juegan con los monovarietales (sobre un 85% de una misma variedad), aunque hay que resaltar algunos nombres de vinos como: Enate Merlot-Merlot, Secastilla, Bestué Finca Tableros y el Señorío de Lazán de Pirineos. Los blancos más conocidos son los elaborados con chardonnay fermentado en barrica, como Enate Chardonnay; los monovarietales de Gewürztraminer de Viñas del Vero, o de la misma bodega el Clarión, un blanco joven muy apreciado. El precio medio del Somontano ha subido con los tops de las bodegas más importantes: Enate Uno Chardonnay (actualmente el blanco más caro de España) y Blecua de Viñas Vero. Aún así, el precio medio de la D.O. sigue siendo muy correcto respetando el precio de la uva. Es una cosa muy importante, que aunque no se pueda oler en las botellas se siente cuando visitas la zona, que los campesinos trabajan bien la tierra porque están contentos. Este es el mejor parámetro de futuro de Somontano.

Paseo por la D.O. Jerez-Xérès-Sherry de la mano de Jorge Pascual

“Si yo tuviera mil hijos, el principio humano que les enseñaría sería hacerles abjurar de las bebidas insípidas y dedicarse al jerez”. William Shakespeare (Enrique IV, II parte).

Desde los fenicios hasta la promoción inglesa del comercio colonial, la historia de la viticultura ha tenido como referente los vinos de esta región que no pudieron ser abolidos por las leyes coránicas de sus invasores medievales. Estos vinos nobles presentados por su presidente, Jorge Pascual, se mostraron más especiales y elegantes que nunca. La presentación de los siete productos más característicos de la Denominación de Origen nos permitieron ver su amplia gama de dulzor y oxidación y comprobar que el mundo del Jerez es interesante por su variedad de execelentes vinos, a pesar del desconocimiento que en general se tiene de ellos.

¿El fino qué es exactamente?. ¿Es un vino o un aperitivo?. ¿Qué diferencias hay entre el fino y la manzanilla? ¿Es el pale-cream un mito? “Sí- decía el Sr. Pascual- del pale- cream se habla mucho, y aquí raras veces lo consumimos, pero en el Reunio Unido se aprecia la ambigüedad aromática del palo-cortado y su generosidad en boca”. La manzanilla criada en Sanlúcar de Barrameda tiene las notas salinas de su tipología geo-climática y el fino, la frescura de una sombra debajo de un árbol en Sevilla. A esa la pregunta del cliché de “vino de aperitivo” se contestó: “acostumbramos a beberlos como aperitivos pero son perfectos para acompañar como vinos a platos con espárragos, por ejemplo”. Pero también en las recetas de ilustres cocineros como Ferrán Adrià y Juan M. Arzak nos hicieron la boca agua de pensar todo lo que el fino podía hacer por nuestro paladar. Nosotros, los amantes del buen vino, podemos devolverles el favor ayudando a este gran vino a estar entre los de calidad en los restaurantes. Los “pedro ximénez” dejan de acompañar dulces para hacer maridajes de contraste con quesos azules, los olorosos acompañan platos guisados y la manzanilla aguanta una ensalada avinagrada.

Estos vinos realizados a partir de las variedades blancas palomino, pedro ximénez y moscatel están protegidos por el ojo de la Denominación de Origen, que a lo largo de los 69 años de su existencia, han creado una manera de entender la enología. La degustación que tuvo lugar en el “Celler de Gelida” consistió en siete tipos de vinos de la D.O. y en este orden: manzanilla, fino, amontillado, oloroso, medium, cream, pedro ximénez. Se pudo comprobar las notas salinas de la “manzanilla”de Sanlúcar y el “fino” de Jerez; catar como se percibe el principio de crianza oxidativa en el “amontillado”, como el “oloroso” pierde en agua y se concentra en glicerina; las características comerciales del “medium”, como en el “cream” se manifiesta el arte del generoso; y por última el “pedro ximénez” este vino dulce untuoso de color caoba hecho con la variedad blanca que le da el nombre. Los VOS y los VORS con 20 años y 30 respectivamente, se convirtieron en los protagonistas de los comentarios de la velada, por su exclusividad y su crianza. Se habló para acabar, del vinagre de Jerez, que ha pasado de ser la vergüenza de antaño de los bodegueros a ser un producto de alta calidad, casi más consumido en Francia que en nuestras tierras. La transformación del alcohol de los vinos de Jerez en ácido ascético y envejecido, como los vinos de la misma zona, en “criaderas” y soleras” añade el toque especial de la gastronomía andaluza.

Los vinos de Jerez, en el demarcado triangulo gaditano de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, no tienen nunca fermentación malo láctica y envejecen a través de “criaderas” y “soleras”. El presidente insistió en que es mejor conservarlos de pie porque el corcho que tiene en el tapón no es para la oxidación (nada recomendable para estos productos) sino para la facilidad de su servicio. Se discutió sobre el tipo de copa más recomendable para tomarlos; y, aunque el consejo regulador ha diseñado una para poder utilizarla durante toda la comida, lo más interesante es la catavinos por la comodidad que da al restaurador. Fue de gran interés ver los diferentes mercados que tienen estos vinos de climatología cálida con influencia Atlántica: España, el tercer consumidor en volumen los prefiere secos, mientras el Reino Unido los toma dulces.

D.O. Empordà. Su apellido era Costa Brava

En 2006 se quita su apellido porque cree que la costa turística no refleja la tradición de sus cepas. Su nacimiento como denominación de origen es en 1975 aunque su tradición remonta a siglos de admiradas elaboraciones por las distintas civilizaciones que han bebido sus vinos. La garnacha y cariñena siguen siendo las protagonistas de sus vinos aunque la variedad francesa syrah va conquistando los vinos de autor en una tierra que donde aún prevalecen las cooperativas. La garnacha y la cariñena son uvas mediterráneas que consiguen expresar en el vino las horas de insolación de su clima mpoderado con grados alcohólicos altos y taninos dulces.

Los suelos poco productivos, pobres y con buen drenaje son ideales para el cultivo de la vitis vinifera porque obligan a la planta a acumular reservas y a concentrar las buenas cualidades para sus vinos. Esto acompañado por una rigurosa poda y control de plantación hace que los vinos de la D.O. Empordà empiecen a definirse antes de la vendimia. Aunque cada vez se recogen las uvas antes por el cambio climático, en el caso de los tintos, se espera a recolectar la uva cuando la maduración fenólica de la piel (antocianos y taninos) para dar el toque moderno a los vinos. Estos vinos modernos de la región se definen por el largo tiempo de maceración de la piel con el mosto en fermentación que hace que el color sea potente, de capa alta y los aromas frutales sean los protagonistas. Nada que ver con aquellos vinos de hace más de una década donde el abuso de madera cubría la potencia de los frutos rojos de las variedades.

Los vinos blancos, elaborados con variedades autóctonas (garnacha blanca, macabeo, moscatel, xarel·lo) son frescos y sabrosos en boca. La garnacha blanca coge en esta parte gerundense el nombre de lledoner. También las uvas picapoll y ugni blanc (trebbiano) tienen su pequeña representación en la elaboración de vinos blancos. Sus aromas evocan frutos blancos y a gamas herbáceas, como manzana y heno. Por influencia del estilo internacional se elaboran monovarietales de chardonnay, uva que permite la elaboración con barrica dando el sabor tostado y la persistencia aromática que tanto adoran los consumidores. Los rosados, de color entre rosáceo y frambruesa muestran los frutos rojos de sus variedad principal (garnacha) y resultan el complemento perfecto para las tardes de verano. Antes que los tintos más modernos los desbancaran, estos rosados eran los más populares y vendidos, por su personalidad y su equilibrio alcohólico. Cada vez con más maceración pelicular, estos rosados de Gerona, son más potentes y menos florales.

Esta denominación sigue la tradición de elaborar el primer vino del año, el “vi Novell”. Este vino joven que se comercializa inmediatamente después la vendimia se caracteriza por ser agradable de beber, con poco cuerpo pero intenso aroma. Los vinos tintos con crianza son otro mundo. Hay bodegas que siguen haciendo largas crianzas en roble que dan como resultado vinos más clásicos. Siguiendo la tradición de la zona hay otras bodegas que para sus vinos más especiales utilizan las variedades foráneas (cabernet sauvignon o merlot). Las “Experiencias Excepcionales” del mítico Castell de Perelada que sirve como icono de la etiqueta de los primeros vinos de esta marca, han sido los más innovadores de la zona. El rey de los tintos es el “Finca Garbet”, de la bodega Castell de Perelada como culminación de sus Ex Ex. A partir de aquí han ido saliendo vinos muy interesantes como lo Oliver Conti y los elaborados por bodegas Mas Estela. La Bodega Espelt con sus originales etiquetas de diseños infantiles han cautivado a la restauración que quiere ver las nuevas bodegas en las cartas.

Los vinos tradicionales de la región están elaborados con garnacha y son unos dulces amistelados y generosos excepcionales, cálidos y sedosos. Estos productos mediterráneos casan perfectamente con los foies y quesos azules de la región. También se elaboran cavas y vinos de aguja ideales para los aperitivos o para tomar a todas horas.

Los espumosos con seis atmósferas de presión y los de aguja con menos de cuatro, hacen que resalten aromas y la refrescante acidez en el paladar. Su contraste paisajístico de mar y montaña hace que algunos de los platos típicos de la zona sean: pollo con gambas o sepia con carne entre otros. Sin olvidar sus productos típicos como las anchovas de la Escala, la butifarra o el aceite. Los restaurantes de la zona, de poco se pueden quejar, pues tienen una materia prima inmejorable para armonizar con grandes vinos de todos los tipos.

D.O. Ribeiro. Turbio no, gracias

“Si queres tratarme ben

Dame viño de Ribeiro

Pan de trigo de Rivadavia,

Nenas de Chán d’Amoeiro”

La cocina gallega es una cocina creada sobre el fondo lírico del paisaje y los productos tradicionales y autóctonos. El vino no es una excepción, es la continuidad de su franqueza gastronómica.

Se podría decir que los buenos ribeiros se definen por su elegancia aromática y su finura en boca. Pero sobretodo, en la vista, por ser limpios, transparentes y brillantes. Es importante recordar esta característica porque aún son muchos los que tienen la imagen de la esta denominación como productora sólo de vino turbio. La turbidez proviene de levaduras en suspensión que no tienen nada que ver con los posos del vino que provienen de la precipitación de las materias colorantes. Este vino, aunque muy difundido, es de escaso interés sensorial y enológicamente es un producto mal hecho.

El turbio es el vino es el más vendido en los restaurantes gallegos, mientras que la denominación de origen se quiere desvincular de dicho producto. En cambio, un producto único del cual están orgullosos los viticultores es el “Tostado do Ribeiro”. Este vino que anteriormente se había utilizado para curar enfermedades o como regalo exclusivo por su alto precio se ha visto recuperado por el conseho regulador de la D.O. Riberio en abril del 2004. Este vino naturalmente dulce de calidad y producido en una región determinada se puede elaborar con las variedades autóctonas de la zona. En blancas tenemos treixadura, louira, torrontés, godello y albariño y como tintas caíño, ferrón, sousón, brancellao y mencía. Los “tostados” más reconocidos son los de D.Rafael Santero de Cuña y D. Saturnino Retuerta de Rivadavia. La pasificación al abierto que sufren estos vinos les da un color ámbar dorado que con la integración de la madera dan aromas a melón maduro y a fruta pasita, y en boca los frutos secos, el torrefacto y la miel son protagonistas. Hay vinos tintos también en la región, aunque no pasan del 15% y se consumen en la zona. Estos vinos tienen notas florales de rosa y violeta cubiertas por series frutales y notas balsámicas. También en los tintos las variedades protagonistas son las autóctonas como sousón, brancellao, caíño, ferrón y mencía, aunque está permitido la elaboración con garnacha, tempranillo.

Los vinos blancos gallegos son reconocidos por los expertos y buscados por los consumidores como los grandes acompañantes de los mariscos. La gastronomía gallega se propaga por la península a través de sus múltiples restaurantes apreciados por el buen tratamiento de la excelente materia prima. Los vinos de Ribeiro tienen el potencial de la uva protagonista de la región, la Treixadura. Esta variedad es resistente a enfermedades y a una maduración tardía aunque estos vinos raramente sobrepasan los 13% volumen alcohólico. Prueba de ello es su sabor untuoso pero fresco debido a la marcada acidez. Esta uva da mucha potencia de aromas de gama floral y sensaciones de fruta blanca, especialmente manzana. Esta D.O. tiene personajes peculiares como el señor Emilio Rojo, su sombrero y poseedor del vino más buscado de la zona. También han empezado a ser reconocidas por la crítica internacional vinos como Gran Remodera y Viña Leiriña. O el vino blanco fermentado en barrica de Viña Mein en San Clodio-Leiro, ideal con unas vieiras a la gallega. Recordemos la importancia que tiene la temperatura en estos vinos blancos, y sirvamos los blancos sin contacto con la madera a unos 7-8 ºC y los de crianza a un par de grados más.

Los monjes del Císter fueron los que mantuvieron la viticultura de esta parte de la Galicia meridional en el borde noroccidental de Ourense. Los ríos Miño, Avia, Arnoia y Bombartiño rigen la geografía de la zona con un clima de transición oceánico-mediterráneo. Esta larga tradición vinícola se vio interrumpida por el oídium que en 1850 afectó a la península y que siguió la plaga de la filoxera. La D.O. Ribeiro (que se instauró en 1932) se recuperó de la crisis y continuó haciendo calidad apostando por las variedades autóctonas. De variedades blancas que no sean autóctonas se plantan palomino, albillo y macabeo. Los vinos blancos de Ribeiro no sólo casan bien con mariscos y pescados sino que también con quesos suaves y embutidos de pasta blanca. Hay infinitas posibilidades de jugar con la frescura del vino con platos de sapidez no intensa. Los vinos de la zona deben liberarse de la imagen de la tacita de barro y la jarra. Este folklore debe dejarse a un lado para que los vinos de Ribeiro se crean el potencial que tienen; capaz de competir con sus vecinos y convertirse en referencia de los blancos españoles. Aunque las más vendida de las D.O. gallegas sea Rías Baixas y la Ribera Sacra sea una zona bellisima, en Ribeiro tienen potencial y no me refiero al vino “Meus Amores” para acompañar la tarta de Santiago, si no a su tradición de hacer vinos limpios con la personalidad de la zona haciendo frontera con Portugal.

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