SANTA

Av. Meridiana, 2 Cantonada Pujades 93 309 70 78
Entrar en un restaurante con la luz adecuada para una velada inolvidable es un lujo. La decoración, la música, los uniformes de Josep Abril dan armonía al local. Unos camareros con una gran energía positiva, un trato exquisito y una cocina mimada. Calidad, humilde innovación y sutileza a precio de bistronómico. Felicidades, Paco, porque has conseguido hacer un restaurante diferente. Y sobretodo felicidades, porque tus empleados me contaron que para ti primero son ellos que tu mismo, el jefe. Dice mucho de un profesional ser alagado por sus trabajadores. ¡Ojala hubiera más gente como Paco Guzmán en la hosteleria!

El Rincón Maya

Valencia, 33 (cantonada Aribau) 93 451 39 46
Feia molt temps que no hi anava. Segueix sent un dels mexicans més emblemàtics de Barcelona. Les margarites, la salsa picant que fan tells, el choriqueso… Una delícia a un preu sincer!

Shunka

Sagristans, 5 (Plaça de la Catedral) 93 412 49 91

Entrañable. Delicioso. Tienen razón al considerarlo uno de los mejores japoneses de Barcelona. Un toque salado, servicio atento y se respira la ciudad de Kioto en cada plato.

EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

En el mundo del vino el tamaño sí importa. ¿Por qué? La cámara de aire que hay entre el corcho y el vino es la misma. Se llama merma y siempre es de más/menos un centímetro. En cambio el volumen del vino no es siempre el mismo. Podemos elegir, a parte de la botella estándar de 0’75 litros, la de medio o la doble. A parte de otros formatos como jeroboam, mathusalem, entre otros, que son más difíciles de encontrar (¡y de servir!). La botella de 375 centilitros, la mitad de la normal, parece ser la solución de los singles y la salvación de los que después de comer en un restaurante les espera el coche. Los solteros o los que tienen una pareja que no comparte sus gustos vinícolas, se ven “obligados” en algunas ocasiones a escogerla. Este tipo de botella es la solución si la añada es la correcta y no se ha dejado envejecer el vino. Recordemos que al tener la mitad de superficie con la misma cámara de aire el vino tiende a evolucionar mucho más rápido. Por eso, si no se puede controlar bien el tiempo que ha pasado el vino es botella, es mejor abrirse una de 750 centilitros y utilizar los tapones para hacer el vacío. Hay muchos que aún sabiendo el truco de quitar el aire al vino para que se conserve mejor, siguen comprando la de medio… ¡Tal vez temen beber el doble de lo que debieran! La mayoría de bodegas está trabajando más seriamente con este formato, pues los controles de alcoholemia y los distintos modelos de familia, cambian y esta botella se adapta a las necesidades de los nuevos tiempos. Los espumosos, reyes de los aperitivos, están apostando por estos formatos idean conquistar las discotecas. Diseños juveniles para las noches más fashions. Sobretodo en el formato benjamín de 0’25 con original embase que tapón se convierte en copa. Moët&Chandon y el MiniBlack de Freixenet ya han comenzado a seducir a los jóvenes y no tan jóvenes. Aciertan en que en muchos bares la gente no se fía de la higiene, o de lo que le puedan meter en la copa. La iniciativa es más que interesante, pues realmente es difícil encontrar un sábado por la noche una alternativa para los que no les gusta el cubata y no les apetece otra cerveza. En el formato benjamín no es obligatorio hacer la segunda fermentación en botella y se puede hacer un trasvase. En la de medio de cava lo va a ser y en el champagne ya es obligatorio hacer toda la elaboración en la botella. Por eso no dejen de pedir una de medio de Bollinger, Pierre Jouët o Veuve Clicquot Rosé. Cavistas como Recaredo o Privat ya hace tiempo que están en los mejores restaurantes. En la de mágnum, los aromas de la fermentación carbónica suelen ser más afinados. Así que no dejen de buscar en las cartas este formato en marcas como Huguet de Can Feixes o Montferrant. La botella de mágnum, el doble de la normal, le costará más evolucionar. Por eso, es más que recomendable comprar este formato para envejecer las bodegas. A parte que esta botella luce cuando hay una gran “tavolatta”. Por eso es imprescindible antes de adquirir estos formatos, fijarse bien en la añada. Hagan la prueba con los distintos formatos de Agustí Torelló: Bayanus 375 (un cava que no es la mitad de nada, si no un producto en sí) 2004; el Gran Reserva Brut Nature 2003 y el Mágnum de este en añada 2002. Pues, cuando se trata de vino, el tamaño marca el “bouquet”.

Meritxell Falgueras

PRÊT A MANGER

Igual que gozamos de la oportunidad de las gamas más juveniles (y asequibles) de los grandes diseñadores, las cocinas más exclusivas de España también han abierto alternativas más populares. En Barcelona tenemos múltiples ejemplos. Carles Gaig, después del éxito de su restaurante en el “Hotel Cram”, va a abrir la “Fonda del Gaig” en el eixample barcelonino. Albert Adrià, el hermano del mejor cheff del mundo, abrió con unos amigos un local de tapas “Inopia” en el paralelo. Carles Abellán, con una estrella en “Comerç 24”, dirige el “Tapaç 24” y reabrirá el mítico “Velódromo” cerca de la Diagonal. El mejor pizzero del mundo, Fabian Martín, próximamente acerca sus creaciones de Llívia a la ciudad condal. Y en el resto de España las reducidas mesas de los restaurantes más chics sólo para vips propagan sus manjares en locales con glamour para que puedan gozar el resto de los mortales. Son restaurantes de autor, que nos ofrecen la oportunidad de probar su arte sin pagar cifras de más de dos dígitos. En un momento donde la Guía Michelin es más importante que cualquier desfilada en Milán, los restaurantes que están de moda se visten “casual” para que los llevemos entre semana.

Ferran Adrià: El Bulli y Fast Good.
El Bulli de Roses (Girona) es un sueño para muchos. No por su precio que no es tan caro para ser un tres estrellas, sino por la lista de dos años para cenar. Por suerte en el Casino de Madrid y en hotel Hacienda de Benazuza de Sevilla podemos degustar algunos de los platos, aunque siguen siendo restaurantes demasiado sofisticados para tomar cada día. NH Hoteles y este gran mágico de la cocina han ideado un local donde la comida sea rápida, pero sepa bien. Basada en productos de calidad podemos encontrar espumas des de 3 euros y hamburguesas a partir de 6. Hasta tienen un servicio “fast go” para llevar a casa. Podemos gozar de diferentes locales en Barcelona (c/Balmes 127), Las Palmas de Gran Canaria (c/Simón Bolívar, 5) y Madrid (c/ Padre Damián 23 y c/ Juan Bravo 3).

Martín Berasategui: Restaurante Martín Berasategui y Loidi.
El cocinero vasco (con tres estrellas en el restaurante que lleva su nombre) dirige los restaurantes del Hotel Condes de Barcelona. En Lasarte encontramos un restaurante de una estrella para una cena de gala. En Loidi diseño y materia prima en un restaurante con filosofía de bistrot. Su mejor carta de presentación es su menú: entrante+pescado+carne y postre por 32 euros. Informal, elegante y céntrico en la calle Mallorca 248, junto al Paseo de Gracia de Barcelona.

Ramon Freixa: Mesana y Actual Café.
El carismático, joven y atractivo Ramon Freixa, que ha sido nombrado por segunda vez “Mejor Cocinero” por la Guía Gourmet asesora estos restaurantes siempre con la sabia tradición de su restaurante “El Racó d’en Freixa” (c/Elies Barcelona) de una estrella Michelin. En el Hotel Guadalpín de Marbella encontramos el resplandor de la carta barcelonesa en el restaurante Mesana. Este sorprendente cheff de cocina sincera de producto y pícara innovación trabaja para que el restaurante del Hotel Central de Barcelona tenga más glamour con su “Actual”. Y como todo lo que se propone lo consigue. Podemos desayunar, comer, tomar unas tapas a media tarde o cenar con la mayor calidad urbanita junto a Via Layetena, en Pare Gallifa 3.

Sergi Arola: La Broche y El panino D’E
El cocinero catalán que triunfa en Madrid y en la televisión fue de los primeros que empezó a dirigir otros locales fuera del mítico La Broche (dos estrellas Michelin) de Madrid. Este nuevo local situado en Juan Bravo 12 con un precio medio de unos 20 euros conjuga la pastelería de Paco Torreblanca y los suculentos bocados de una comida desenfadada de lujo. Se puede comprar los mejores productos y la repostería del mejor pastelero de Europa en un local de diseño y con el carisma de estos dos grandes socios que hacen el maridaje más fashion.

una noche en el Bulli…

Una noche en el Bulli

Hacia un año y medio que habíamos reservado mesa. Es demasiado tiempo para planificar y más para saber lo que pasará. Teníamos que ir con las parejas de mi hermano y la mía. Era el 22 de julio, el aniversario de boda de mis padres. Trenta y un años de casados. Mi hermano con 29 y yo a punto de cumplir 26, solos. Solos con nuestros padres. La verdad es que la mesa no hubiera podido ser mejor. Estábamos los que tenían que estar, los que siempre íbamos a estar, hasta que la muerte nos separe.
Verdaderamente inolvidable… La gente habla del Bulli por lo que es… Nosotros la recordaremos por como nos hizo sentir. Como si estuviéramos en casa, abrazados por grandes profesionales y mejores amigos. Su cocina nos causó sorpresa, placer y muchas sonrisas. El equipo de la Cala Motjoi son únicos por aquello que saben transmitir en cada uno de sus movimientos y el restaurante tienen el aroma de cada una de sus personalidades. Damos gracias por haberlas podido degustar. Tienen el gusto de quienes saben que se comerán el mundo sin tragárselo. Su comida es oro y sirven el vino como ambrosia celestial. Sentir que comes arte es una experiencia excepcional.
Gracias a Juli Soler, esa noche nos enamoramos con su vino. Una barrica comprada en para el restaurante en los Hospices de Beaune, con un trozo de la letra de la canción de los Rollings. Volvimos a entender que aunque no trabajáramos juntos o viviéramos juntos, el vino era nuestra unión. Catar la vida los cuatro la había hecho especial. Fue como hacer la comunión otra vez, o un sacramento sagrado de unión entre nosotros y la gastronomía que tanto nos había unido. Por eso cada año, reservamos esa mesa, en Roses, para nuestro aniversario.

Gelonch

c/Bailén 65
Una cocina íntima, un local personal. Dos profesionales que se esfuerzan por brillar en el cielo de Barcelona. Sería, como dice Pau Arenós, un bistronòmic. Hacen menú al mediodía y seguro que es genial. Me gustaron los platos aunque la carta era sencilla. Los vinos seleccionados son originales. Modestía y sobriedad. El precio, está en esa franja media que puede llegar a molestar, sobre los 50.
Es un local del que, si aguantan la crisis, se hablará de él. El problema: lo vaga que es la gente para descubrir restaurantes nuevos. Y lo grave, que algunos, por un poco más, van a por las estrellas Michelin

Inauguración Terraza Clarís

Toda Barcelona en una terraza de un hotel de l’Eixample. Mucho champagne y peladillas doradas. Lo mejor, la luna casi llena. Nuestro alcalde y otros políticos, periodistas, cocineros y la gente guay de Barcelona. Se acabó a las 2 de la noche y paso mucha gente, demasiada. Las terrazas de hotel tienen muchos encantos, lástima que sólo se frecuentan en inauguraciones. Las mejores vistas de Florencia son las del hotel de Santa Maria Novella y las de los tejados de Barcelona el hotel Condes de Barcelona. Os espero en alguna puesta de sol, o de luna

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