LES COLS

Crta. de la Canya s/n  (OLOT)

972269209

Les Cols no es un restaurante, es un milagro de la naturaleza. El comedor principal tiene las mesas a la altura del césped, y aunque hay un vidrio que separe la mesa del jardín te sientes fuera, respirando aire puro, sintiendo la tierra volcánica en tu plato. Supongo que si encima puedes quedarte a dormir y sentir la lluvia sin mojarte debe ser una velada de comunión con el mundo. Un menú degustación por 70 euros con precisión, cariño y originalidad (entendida como origen en los productos). Aperitivos de “fajol”, un espumoso casi rosado (La Nit de Raventós i Blanc) y letras que repiten lo que Fina Puigdeval susurra en cada plato. Calabaza de cinco maneras, el pato de cría, y tantos platos donde el protagonista es la materia prima interpretada con creatividad.  Una tabla de quesos catalanes sin igual. Un servicio que se mueve como el viento, silencioso y agradable. Un gran sommelier, Ramon Las Heras, que sabe escuchar al vino y transmitirlo al cliente. Y para acabar: la ratafia d’Olot.

FRAGMENTS CAFÉ

Plaça Concòrdia, 12

93 419 96 13

Una terraza en una tranquila, coqueta y antigua plaza del barrio de Les Corts para hacer el vermut. Un jardín interior para esperar la primavera con un buen vino. Una barra para tomar una cerveza acompañado de buenos aperitivos italianos. Una sala con una música de fondo que entona con su cocina mediterránea. Un sitio agradable, con buena bresaola y rúcula, con deliciosas tortas americanas de postre para pasar veladas a ritmo de jazz.

BULLI SAVED ME!!!

Para los que dicen que cenar en El Bulli cuesta de digerir aquí va mi experiencia:

Estaba muy muy malita, con el estómago más que revuelto, es decir llevaba dos días con una gripe estomacal. Sabéis que soy muy presumida para hablar de ello, pero antes de ir podríamos decir que “me iba por las patillas” y eso que llevo el pelo escalado. Tenía mesa en El Bulli con mis personas especiales y era una noche de celebraciones muy esperada. Así que fui pensando (con alguna lagrimita) que no podría comer nada o que al mitad de la comida mi estómago volvería a ponerse en huelga o se pondría violento. No era capaz ni de comer una manzana sin entregarme al señor Roca (y no me refiero a ninguno de los estrellados hermanos). Y allí me planté, en la Cala Montjoi con muy mal cuerpo pero con mucha ilusión.

Juli, Ferran Centelles, David Seijas y todo el equipo tan exquisitos como siempre, dando la bienvenida, como un sueño que te gustaría que se repitiera eternamente. Ferran Adrià en la cocina, mirando de reojo nuestras reacciones de niños pequeños en una juguetería. Lluís al ver mi cara y a todos los alimentos que soy intolerante me sonrió y me dio las mejores alternativas. Un menú espectacular de 44 platos, unas copas llenas de sensaciones y la excitación de los otros tres comensales, para los que, era su primer noche en El Bulli. Yo era reincidente, pero ¡nunca había ido enferma! Ver las caras de mis queridos compañeros era lo mejor, sabíamos que estábamos a punto de comer energía, creatividad y sorpresa.

Los aperitivos eran cocktails que jugaban con las temperaturas, con el alcohol, con la imaginación. Platos que eran cuadros llenos de metáforas. Chupar el néctar de una flor. Ver las sensaciones enciclopédicas de la soja. Tomar pistachos en todas sus declinaciones. Comer un helado bombón en forma de balón de gorgonzola. Pero yo creo que fueron las ortiguillas con caviar las que me hicieron revivir y que mi cuerpo dejara de sentir escalofríos para empezar a disfrutar de todo lo nuevo sabiendo que no me iba a sentar mal. Un brindis con copas rellenas de trufa blanca para olerlas como si fuera un vino para que luego decoraran el sabor de los ñoquis. Unos raviolis que se deshacían de conceptos. Una rosa con sabor a alcachofa. Un bocata de manzana. Muchos mordiscos multiplicados por mil propuestas sensitivas que nutren el corazón.

Muchos aplausos, tantos como los platos que nos hicieron llorar de la alegría de compartir emociones únicas. Del vino blanco suave al pasado por barrica del Priorat. Un sumoll para acabar con un cava. La caza, los caldos, las setas… Los postres de paisaje, un estanque helado y las múltiples maneras de disfrutar el chocolate, como si del Kamasutra se tratara. Disfruté como nunca, como siempre que he ido. Empezamos a las 20 y acabamos que eran más de las 2. El Bulli me curó, y al día siguiente ya estaba buena y mi digestión fue perfecta, como siempre que te llenas de felicidad y arte. Me sentí llena de poesía así que ya no hubo nada que se me pudiera atragantar. Gracias, Bulli, sois la mejor medicina para mi estómago y la mejor alimento para las ganas de belleza estética y filosófica. ¿Podéis vender un poquito de ello en la farmacia? Bulli saved me!

ROSAL 24

c/ Roser, 34 (08004) 93 324 90 46

Un celler molt curat i un servei que estima el producte i estarà encantat de ajudar-vos en la tria. Tenen unes copes impecables pel tast i un celler amb una temperatura de conservació i servei immillorables. Tapes de disseny i reelaboració de clàssics (la seva escuma de patates braves només és comparable amb la del Tomàs!) amb vins de tota Espanya. Un local modern, on podeu degustar gran vins a la barra. La copa d’aigua es negre, ideal per si voleu fer tastos a cegues amb el vi!

JOE’S SHANGHAI

24 W 56 th

+1 212 333 38 68

China Town

Dicen que es uno de los mejores restaurantes chinos de la ciudad y que hayan autóctonos en la sala cenando es la mejor prueba de ello.

SNACK

105 Thompson St.

212 925 1040

Un buen restaurante griego, pequeño, familiar, en una calle lleno de encanto. Sorprendente en una ciudad inmensa, con tantos miles de personas, tenga locales tan diminutos y con un trato tan personal. Perfecto para hacer un snack en un día de shopping por el Soho.

SPUNTO

65 Carmine Street (at 7th Avenue South)

212-242-1200

En Nueva York se come mucha pizza. Y no solo en Little Italy sino en los círculos de amigos cualquier domingo tarde-noche. Después de pasear por Greenwich Village es la mejor manera de acabar la semana. Un 9  sobre 10 de pizza fuera de Napoli. Crujiente, de masa fina y con unos ingredientes de calidad. Su meat classic me recuerda a la versión saludable y light de la Carn’s lovers. La anécdota es que las nuevas “espardenyes” catalanas de mi amiga Allister quedaron manchadas por un descuido del camarero que acabó con una de las pizzas en sus pies. No nos hicieron pagar nada de la cena y éramos 6. Muy elegante por su parte. Nosotros dejamos una gran propina por su gesto. La gente es esta ciudad derrama buen rollo.

FARINELLA (Italian Bakery pizza & Panini)

90 Worth Street

NY 10013

Un buen sitio para comprar pizza al taglio un de patatas con rosmarino y onion y pasear para Tribeca. Recomendado por el Time Out de New York City.

ALMA

187 Columbia St
Brooklyn, NY 11231-1402, United States
+1 718-643-5400

Good mexican food in Brooklyn

¿Dónde queréis comer? En esta calle hay un restaurante tailandés, dos chinos, un japonés, un francés, un español… al final de la calle haciendo esquina hay un mejicano… ¡MEJICANO! Dijimos al unísono Rob, Allister y yo. ¡Y suerte que dijimos mejicano! ¡Qué vistas! Tienen en el tejado unas cuantas mesas y no te esperas salir y encontrarte toda la luz de Manhattan a lo lejos.

WD- 50

50 Clinton Street, N.Y. 10002

Los locales de Nueva York son excepcionales. Parecen paredes desiertas y con una decoración minimalista pero están llenos de estilo, imaginación y con techos altos.  Un restaurante que cuida la carta de vinos ofreciendo una gran cantidad por copas (al menos 6 blancos, 6 rosados y 8 tintos) y de todo el mundo (Español, Griegos, Franceses, Australianos, Amercianos). Creatividad neoyorkina, platos muy muy elaborados, con mil ingredientes originales y porciones exactas.

LE PESCADEUX

 90 Thompson Street

Soho, NYC

212 966 0021

“Québec sait faire”. Un sitio perfecto para hacer el brunch el sábado o el domingo. Con platos completísimos puedes gozar por 14 dólares de una gran selección de tortillas, huevos, y todo lo que son capaces de comer los americanos de las 10 a 15, tanto dulce como salado. Tienen copas de champagne por 9 dólares para tomarse el resto de la mañana para caminar por la ciudad y soñar que puedes formar parte de ella….

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