La mujer de mi vida

Pensaba que encontrar al hombre de mi vida sería tan difícil como encontrar el vino perfecto. No hay un vino “mejor”, pero si el vino que te permite degustar los momentos en otra dimensión. Verlo todo de color de rosa aunque tomes un tinto. El vino perfecto no existe pero sí el hombre ideal para ti. Y es que, tal vez, el vino con las medidas 90-60-90 nos resultaría aburridamente coherente. Lo que nos seduce es la desmedida. Ese tanino más suave (o salvaje). El hombre con el equilibrio exacto no se cata en un sorbo. Se recuerda en el post-gusto. Y sobretodo en las ganas de repetir y compartir una botella. Vaciarla y llenarla de sentimientos. Ese beso en la copa que sabe a cereza madura, a especie, a regaliz. Cuando te despeinan la lengua. Una presencia que te hace salivar. Su piel, que como si de una barrica se tratase, huele a coco y vainilla. Se desdibuja en el ribete y tiene los ojos brillantes. Ese hombre con el que brindar es un ritual para celebrar que puedes seguir siendo la mujer de tu vida y de la suya. El hombre de cuyo perfume te emborracharías. Porque quieres respirarlo y airear que es tuyo.

Buenafuente

Siempre me he caracterizado por ser un poco flipadita. Sí, sé que es difícil de creer pero mis amigos os lo corroboraran si tenías la mínima duda. Pero sobretodo me empiezo a creer que tengo poderes de visualización. En mi mente vivo cosas antes que me pasen. Pero no porque sea pitonisa, no porque me chiven los ángeles lo que huelo con mi nariz (que dijeron que podía ser de oro), si no porque lo deseo tanto que debe ser que tengo el poder de atraerlo. Ya sé que hay un libro que habla de ello, pero yo sólo os digo que sin leerlo a mi me está pasando. Y doy mil gracias por ello (no paro de mirar alto y decir: gracias, gracias, gracias). Esta noche en la Sexta dos a las 22.15 y en la Sexta a partir de las 00.00 estaré sentada cerca de Andreu Buenafuente, con mi libro en la mano y una botella de Podere San Cristoforo 2009 en la otra, intentando presumir de los aromas del Petit Verdot de la Marema Toscana. Y aún hay más que va a pasar…. y la realidad se parece cada vez más al sueño. Sono molto felice, tanto como una “perdice”. El dulce sabor del amor desequilibra cualquier acidez o amargor, potenciando la sal de la vida:) ¡Brindo por ello!

How much are you going to change?

Hace poco alguien me hizo esta pregunta. Que cuanto más cambiaría por la persona que quiero. Supongo que la frase me dolió porque me quedé callada. Me sentí humillada, en cierto modo, como si de mi persona sólo existiera un molde preciso, rígido y estándar. Luego esa frase envenenada ha ido sembrando en mi tierra nuevos pensamientos. Sí, claro, estoy cambiando, tengo que aceptarlo. Cambiar es parte de la vida; es más al cambiar demuestras que estás vivo. Sin cambio no hay evolución. El vino sin la fermentación sería siempre mosto. La viña si no la podáramos crecería indistintamente y no se concentraría para dar buenos frutos. Para algunos la madera desvirtúa la vino, para otros lo cría, para otros lo malcría, para otros enmascarada el carácter varietal. Indudablemente lo envejece pues el tiempo varia todo. Sí, he cambiado de opinión miles de veces; mis sueños son diferentes de los que hace un año; mi gusto espero que vaya mejorando cata a cata; mis recuerdos olfativos haciéndose más precisos y mis prioridades se han intercambiado. Me alegro de ir cambiando porque significa seguir creciendo y estar viva. Esa es mi repuesta ¿qué cuánto voy a cambiar? Lo que me haga falta para ser feliz, como siempre he hecho. Y como el buen vino, dispongo de una firme base para poder seguir afinándome sin perder mi esencia.

EX EX 8 EDICIÓN LIMITADA 2006

CASTILLO DE PERELADA
D.O. Empordà
14.9%

Ex Ex suena a ex-novio al cuadrado pero es algo mucho mejor. Son experiencias excepcionales, elaboradas como pruebas para seguir investigando las posibilidades de la denominación de origen Empordà, gozando de microvinificación y una parcela de viñedo destinada a exclusivamente a la experimentación. Un lujo para la sed de conocimiento de Delfí Sanahuja Font, más que un enólogo un visionario, con ganas de llegar a la excelencia de esta denominación que hace cinco años perdió el apellido Costa Brava y exalta los aires románticos de la Tramontana. La bodega Castillo de Peralada, Vitoria de Samotracia de la zona, sigue en la cabeza del barco con este último vino, consiguiendo la puntuación más alta de la denominación en la Guía Peñín 2011, con 94 puntos. En esta travesía la Marsellán lleva el timón, con un porte erguido, vigorosa y alzándose en espaldera alta. Un vino de olas profundas que recuerda a hierbas de tocador, que se baña en las mismas moléculas olfativas del after-eight, con una marea de menta y chocolate que hace la boca agua a los más golosos. Extraordinaria estructura tánica, brisas tostadas y la diferenciada personalidad varietal. Esta variedad, cruce entre el Cabernet Sauvignon y la Garnacha Tinta, demuestra una maduración exitosa que se desdibuja en el granate de su ribete. Será que en la variedad, está el gusto.

Sumiller del año by Esquire

Le reenvié a mi hermano el mail y le pregunté ¿esto es guay, no? Sí, muy guay. Y es que ni me lo creía ni lo entendía. En la portada Robert De Niro. Yo vestida con un Dolce&Gabanna y con joyería de Suarez (sólo me lo dejaron para la foto:( Sumiller del año sin presentarme a ningún concurso. Luego leí el por qué “comunica sus conocimientos vinícolas de una forma diferente, más cercana y menos purista”. El artículo hablaba de mi blog, de mi libro “Presume de Vinos en 7 días” y de mi trayectoria en la prensa escrita, radio y televisión. Yo lo único que puedo hacer es dar las gracias como cada día a la vida, a los que siempre me habéis animado a seguir explicando el vino a mi manera, a los que me aguantáis y sobre todo a los que brindáis conmigo. A veces recibo críticas que escucho atentamente para aprender a mejorar. Otras como esta, me sirve como gasolina para seguir innovando en el mundo del vino y seguir más mi instinto, mi nariz.

Life is too short to drink bad wine

No sé cuanto voy a vivir pero sí sé como quiero hacerlo. Una vez ya he hecho los calimochos de mi vida, mezclando ideas adolescentes con burbujas de pasión que acaban haciendo cókteles molotov para el corazón, ahora quiero beber con tranquilidad el sano resveratrol. Una vez ya degustadas sangrías que unían cosas sin sentido y de quererlo todo a la vez, me apetecen cupages inteligentes que sumen en vez de enmascarar. Después de tantas catas, sé que tipo de vino quiero beber. Conozco lo que busco en vino y, sobretodo, aprecio saboreando lo que ha costado encontrarme con él. Después de tantas visitas a denominaciones de origen, de conocer marcas, por fin he encontrado la bodega donde quiero quedarme. Porque como decía Óscar Wilde, la vida es demasiado corta para beber mal vino.

te quiero más que a mi tapaojeras

Yo no sé si los vinos tienen sentimientos, aunque estoy segura que transmiten muchas emociones. Hoy cuando me estaba maquillando me preguntaba si el vino necesita ese toque de madera como base, porque si no no tiene una piel tersa. Bueno, yo más que para estar guapa, utilizo el tapaojeras para no parecer una zombie. Tal vez para el vino lo más parecido a mi tapaojeras sea la aireación que necesita para despertarse del sueño de la botella. No me sé pintar, por ello no lo hago, no por natural, sino por inculta en el tema. Ahora, sin mi corrector, que me ayuda a cubrir las manchas y el hinchazón de ojos de la mañana, puedo salir a la calle, pero asusto un poco. Como el vino que después de muchas horas en reducción necesita decantarse. Lo único que sé es que cuando me olvido el tapaojeras es peor que cuando me olvido el abridor, ¡aunque nunca comparable a no encontrar el iphone! Una vez vi o leí un cuento en que alguien decía “te quiero más que la sal” y la princesa se enfadaba porque le sabía a poco. Después una maldición le mostró lo que sería la vida sin sal. Si amo a alguien más que a mis horas de sueño, al estar a mi casa, a mi obsesión por el trabajo, al viacrucis de coger tantos vuelos y a mis momentos de desestrés os lo prometo que ese sentimiento sólo es comparable al tapaojeras que necesito para seguir queriéndolo a este ritmo. Espero en cuanto lleguen los rayos de sol haya encontrado la manera de estar cerca de él sin necesidad de taparme las ojeras y que pueda dormir con la cara desnuda en su pecho. Porque los vinos que te enamoran no les hace falta que se les cubra la piel.

Mi nuevo Bulli

Hace un año escribí un post robando a Mariah Carey su “I’ll give you all” parafraseando la canción y diciendo que daría todo por una noche más en el Bulli. Hace un año mi horizonte era ver publicado mi libro y poder cenar otra vez en el restaurante más mágico del mundo. Y ahora, que he podido vivir en Madrid Fusión un momento delirante de arquitectura molecular bulliniana rollo “Avatar” con el lema “libertad para crear”, ya no me da miedo no tener mesa en el Bulli. Porque seguro que ganaré algo mejor. Tuve que hacer de corresponsal para la radio para informar de la ponencia más mediática del genio de los fuegos y no supe responder a la pregunta principal ¿pero se podrá comer en el Bulli? La verdad es que después de lo que vi, ya casi ni me importa. Va a ser un sitio sin reservas, sin límites entre la arquitectura y la naturaleza, con muchas mentes con ganas de imaginar lo imposible. Cuando la crisis económica hizo menguar mi trabajo decidí acabar mi tesina doctoral. Es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, porque ahora tengo mi cum laude y los que querían de verdad colaborar conmigo me esperaron. A parte que sentí que yo dominaba mi vida y que lo urgente no debían controlar lo que es importante. Como cuando el restaurante de Roses empezó a abrir sólo medio año porque en invierno no hay tanta gente en la Costa Brava y se dedicó a investigar. Después decidieron dar sólo cenas y después quitaron la carta, dando como única opción el menú degustación. Ahora que, por fin estoy cosechando libro, tele y radio, me planteo volver a estudiar en un futuro no muy lejano (como Adrià anunció la intención de hacerlo un par de años antes) para volver a sembrar. Tomarme un tiempo bulliniano para escribir una novela y no vivir siempre en mi ciudad. Será que, como el Bulli siento que lo más importante es lo que soy capaz de hacer y que no me quiero quedar en los aplausos por lo que he hecho. Formación, reinvertarse y no tener miedo a que te llamen loco porque cierras un restaurante en el momento que todo el mundo desea una mesa. Porque lo que yo deseo es un sueño que se va hacer realidad si trabajo para que sea posible. Aunque a una mesa en la Cala Montjoi…. ¡nunca le diré que no! Tal vez, sólo, por un picnic en Toscana.

Colibrí

c/ Casanova, 212
93 4432306
http://www.restauraweb.com/plantilla/index.php?local_id=79
Si este restaurante fuera un vino, tengo clara su nota de cata: amable en la entrada, amplio en boca y con un post-gusto lleno de elegancia, equilibrio y crianza. Un vino donde todo luce porque está meditado y se marida con un equipo de personas excelentes y mejores profesionales. No encontraréis un menú mejor en la ciudad, os lo prometo. Por menos de 40 euros sin vino una selección de platos de cocina catalana de mercado de verdad. Excelente. Y cuando digo excelente no hablo de las calificaciones de las añadas de algunas denominaciones, si no que sería como un 98 puntos Parker. Sergi Jiménez, el sumiller, luce una bodega a la vista, nutrida con doscientas referencias escogidas, mimadas y estudiadas. Ha diseñado una carta que es un homenaje a la gente del mundo del vino y de la que por sorpresa y honor mío, formo parte. Sergi, fue uno de mis alumnos avanzados y verlo triunfar en los premios Cartavi me llena de orgullo. Yo conocí a Remedios Pastor y Javier Vidal, los mágicos de la sala, cuando aún estaban en el Raval, y yo hacía de comercial de vinos. Fueron muy amables con una joven Falgueras que llevaba libros entre las carpetas de precios de distribución del Celler de Gelida. Yo les contaba lo que yo quería hacer era dar clases, escribir, hablar de vinos… Y por fin, he podido brindar con ellos por nuestros éxitos. El de ellos está claro, hacer ese cambio de la calle Riera Alta a l’Eixample hace cinco años y tener la mejor prensa entre los consumidores de la ciudad. Pero sobretodo, que es que se come tan bien… y es tan amplio, siendo acogedor e íntimo a la vez… una fórmula que solamente funciona cuando todas las piezas encajan y en este vino, perdón, restaurante, es así. Felicidades de todo corazón, porque la crianza de la formación de César Pastor hace que su cocina mediterránea tenga todos los ingredientes para ser uno de los mejores candidatos para brillar en el firmamento culinario de la ciudad. Hay restaurantes que no necesitan estrellas para tener luz, porque todo en este restaurante se la merece. Palabra de sumiller.

Supercalifragilisticoespialidoso

La supernany es una aficionada, Mary Poppins es prácticamente perfecta en todo, como dice la cinta métrica. La niña una marisabidilla y el niño un poco testaduro. Pero quién no ha sido un poco repelente en su infancia (y lo continua siendo). Esta navidad más que consumista material he sido visual. Toy Story 3 es buena y sobretodo porque Barbie domina al metrosexual de Ken. Aunque creo que este tipo de hombre ya ha pasado de moda y los calentadores también. Lo que siempre es un clásico es el deseo de hacer volar una cometa y de sonreír. Como el tío Albert que está de subidón riendo como un loco sin poder bajar del techo pero cuando baja a la realidad lo que tiene es una depresión. Un hombre con una pata de palo…. ¿Y cómo se llamaba la otra? Chistes que no hacen gracia, pero que con un tiovivo que se desengancha, te hacen vivir el Cirque du Soleil en la pantalla. Los personajes, son dignos de un estudio freudiano. La feminista señora Banks defensora de los derechos de las mujeres pero incapaz de discutir con su marido y que se olvida de hacer de madre. Bert, el gran filósofo de la vida, que baila con y como los pingüinos. El que es capaz de ir a los sitios más maravillosos sin viajar, sólo pintando paisajes y viajando con la imaginación. Capaz de disfrutar y hacernos creer que el deshollinador es el mejor trabajo del mundo. El señor Banks un hombre que no ve más allá de sus narices y que la crisis bancaria le hace descubrir a su familia. La viejecita que da comida a las palomas con darle solo dos peniques. El Almirante Bloom que sigue contando las horas con cañonazos. Ordenar jugando. Hablar cantando. Cartas que se rompen y pedazos de papel que se juntan. Bolsos que pueden llevar de todo. Una niñera que no huele a naftalina. Y con un poco de azúcar hasta la medicina sabe mejor.

vintage 2010

Agradecida. Estoy muy pero que muy agradecida con este año que hoy se va. Cada año nos proponemos retos y a veces la climatología o el terroir no lo permiten. Pero hay añadas excelentes en que todo cobra sentido. Mi primer programa de radio, de televisión, mi primer libro. Mi tesina entregada y un nuevo proyecto de investigación. Cerrar puertas para entrar en una nueva. Mis pesadillas superadas para seguir soñando. Mis amigos muy cerca. Mis primeras Manolos para mi última fiesta de los veinte y mis únicas chirucas en el camino de Santiago. Trenes por Italia y barcos para Ibiza-Formentera. Por fin visitar la India. Mi familia sana y feliz. Mi corazón reconstruido. Grandes botellas compartidas y secretos ahogados en copas que no se han roto. Sé que no queda bien airear las excelencias de mi año cuando ha sido un año duro para la sociedad. Pero es de bien nacida ser agradecida, y este año he recogido lo plantado en la última década. Agradezco a la vida esta gran vendimia 2010 y espero que con la cosecha 2011 sepa hacer un buen cupaje… Bon any a tothom!

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