El lado femenino del tinto

Vino femenino?

Este vino es femenino, este otro es masculino… ¿Pero acaso el vino tiene sexo? ¿Qué entendemos por femenino? Floral, suave, frutal, delicado, ácido, joven, elegante. Y por contraste, lo masculino sería estructurado, tánico, envejecido, alcohólico, potente, de aromas animales… Si es así, cada vez hay más vinos que se reflejan en la sociedad: blancos marimachos y tintos femeninos o, al menos, metrosexuales. En esta época del año, de hecho, estos últimos apetecen mucho.

Cuando las temperaturas suben los taninos de los vinos deben bajar. Ya no nos apetecen los tintos con cuerpo, crianza y tanto alcohol. Tampoco nos conformamos solo con tomar blancos  y rosados fresquitos. A veces también nos apetece un tinto en verano (que no es lo mismo que un tinto de verano). ¿Imposible, sin estar en una sala con aire acondicionado? El secreto está en buscar un tinto con alma de blanco. Uno en el que las series aromáticas protagonistas sean la fruta y la flor, sin (mucha) madera y esencialmente joven. Tintos de maceración carbónica. Redondos y frutales. ¿Quién dijo que el tinto no era un buen aperitivo?

Cosecheros es la tipología. Vinos de maceración carbónica que explotan en la nariz con notas a palote de fresa. ¡Y qué decir de los pinot noirs! Vinos que hacen soñar. Para tomarlos jóvenes, disfrutando de su acidez. Vinos tintos del frío que pueden abordar muchas combinaciones. ¡Qué bien sientan!

Tintos de semi-crianza. La delicia de los indecisos. Recomiendo Bru de Verdú de Costers del Segre o un Gotim Bru de Castell del Remei. Los roble de Ribera, como el Monteabellón, en el que sus cinco meses de crianza no enmascara la madurez de la tinta fina. Tintos de monastrell. Con aromas a lavanda y la frescura de las laderas de Alicante. Laderas del Sequé entra en cualquier época del año. Vinos del año. Porque si no los abrimos ya, pierden su gracia. Las garnachas de Campo de Borja, de una dulzura extraordinario. El Valpolicella italiano, un vino suave y alegre, para nuestras puestas de sol. O los vinos de la variedad sumoll en el Penedès, especiados y enigmáticos.

Muchos creen que los que entienden de vinos son aquellos que sólo toman tintos. Los blancos parecen vinos para inexpertos. Parker puso de moda las fruit bomb, de Toro, del Priorato y de los Riojas modernos. Parece, sin embargo, que estos vinos no son la mejor compañía para un menú degustación. Sólo se darían la mano con los, como máximo, dos platos de carne que podamos encontrar. Hay una nueva generación de vinos en estas denominaciones elegantes y finos que no necesitan equilibrarse con los años: Camins del Priorat, los vinos de Meritxell Pallejà son buenos ejemplos.

Los blancos con barrica y trabajo de lías parecen ser los mejores aliados para una mesa para dos con un menú completo. O no. También hay una nueva generación de vinos tintos que en su maceración con las pieles no pierden frescura. Tintos con una buena acidez y con aromas sutiles que marcan un nuevo género de degustación.Vinos tintos que, como los hombres metrosexuales, cambian los músculos por un buen perfume. Los primeros se depilan y estos tintos tienen tacto sedoso. Hombres con los que puedes hablar de todo y tintos que combinan con el bañador. En una sociedad cambiante donde los géneros ya no son esterotipos, los vinos adquieren matices auténticos ¡y saben tan bien!

Meritxell Falgueras

Foto: Flickr – Daniel Lobo

Sin miedo a los defectos

defectos“No temáis a oler el vino en un restaurante” animo a mis alumnos. “Si un vino está en mal estado vuestra pituitaria os alertará”.  Ellos me miran con recelo, pensando que tal vez son ellos los únicos que no tienen una nariz de plata. “Si os habéis enamorado alguna vez, ha sido gracias a vuestro olfato, ósea que no seáis humildes sensorialmente: os lo tenéis que creer más!”. Y con ello creo monstruos que encuentran defectos a lo vinos que no les gustan y que creen que todo vino malo está picado. Cuando perdemos los caracteres varietales eclipsados por pestes, con nuestra decepción perdemos la posibilidad de analizar. El refrán dice “No me des peces, enséñame a pescar”, completamente aplicable a las dificultades que los parroquianos encuentran en esos vinos con taras cuando no tienen a un sumiller al que preguntar.

Un vino no es solo “malo” porque está mal hecho, hace falta que el cliente entienda el porqué y sepa juzgar los que dan la talla. Pues serán sus bebedores (no sólo la opinión de los críticos) los que premiaran los que lo merecen haciendo que la calidad general del mercado siempre vaya in crescendo.

Según el seminario que he seguido en Outlook Wine impartido por Antonio Palacios, doctor en microbiología enológica,  los “problemas” más frecuentes aparecen durante la etapa de crianza y conservación, causando: proliferación de bettranomyces u otros organismos contaminantes, subproductos de bacterias lácticas y defectos relacionados a los recipientes. Errores químicos que a veces se detectan a primera vista (como la refermentación), algunos por los aromas (como el etillfenol que huele a cuadra) y otros con el  cambio a nivel táctil (esa sospechosa rugosidad).

El gusto de luz se nota más en boca que en nariz con un final de sensación metálica. El olor a corcho ocuparía un 27% de los vinos con fallos organoléptico, aunque como porcentaje lo que más encontramos son problemas de reducción. Hay deficiencias que a fuerza de verlos (y olerlos) pueden hasta parecer atractivos como la peca de Cindy Crawford. Aunque si solo viéramos la peca o la pusiéramos en la cara de otra persona nos parecería de todo menos bonita. Como pueden ser las pirazinas por falta de maduración en variedades como el Sauvignon Blanc, el Cabernet Sauvignon o el Riesling que dan ese carácter marcado vegetal de espárrago o pimiento verde. “Si lloras porque has perdido el sol, las lágrimas no te dejaran ver las estrellas”.

La pregunta clave sería “¿te huele bien o te huele mal?”. El consumidor no es ningún mutilado sensorial y decide lo que compra. Dicen que lo malo siempre es más fácil de creer y siempre somos más sensibles a las notas que pueden prever una pequeña toxicidad. En la vida todo se puede aprovechar, y de los errores es de lo que más se aprende.

Meritxell Falgueras

Foto: Flickr – Jenny Downing

L’Hotel-Hostal Sport aposta per l’art per convidar a tastar vins a copes

Realitzada per l’artista de Falset, Marina Capdevila, la il·lustració al vidre de l’hotel té per objectiu promoure l’art i la cultura del vi al Priorat

hote-hostal sport

L’Hotel-Hostal Sport ha decorat la seva façana amb una il·lustració de l’artista de Falset Marina Capdevila que convida a tastar vins a copes. En la intervenció artística sobre el vidre de la façana principal de l’hotel, s’especifica que l’establiment és obert els 365 dies a l’any i que se serveixen vins a copes: 3 de negres, 2 de blancs i 2 de dolços que es renoven periòdicament. La il·lustració és un convit a tastar vins al bar i els jardins de l’Sport i alhora una obra artística que, amb motiu de la 18a edició de la Fira del Vi de Falset que se celebrarà els propers 4 i 5 de maig, ha de contribuir a fomentar la cultura del vi a la capital prioratina.

Entre tots els qui comparteixin la imatge a les xarxes socials (Facebook i Twitter) mencionant l’establiment de Falset, se sortejarà un esmorzar de forquilla per a dues persones a l’Sport. Justament la tradició a la cuina és un dels punts forts del restaurant conjuntament amb l’àmplia carta de vins, més de 230 referències d’arreu del món, però principalment de les denominacions d’origen de la comarca: DO Montsant i DOQ Priorat.

L’establiment combina una trajectòria gairebé centenària amb iniciatives innovadores i creatives que pretenen atraure nous visitants i públics a la comarca, a més de fomentar decididament la cultura del vi a través de noves modalitats com és l’art. El making off de la intervenció artística es pot consultar al Flickr de l’Hotel-Hostal Sport i també a les xarxes socials.

El tamaño importa

Fuente*

Fuente*

En el mundo del vino el tamaño importa. ¿Por qué? La cámara de aire que hay entre el corcho y el vino es siempre la misma: se llama merma y mide más o menos 1 centímetro. El volumen del vino, en cambio, es variable. Podemos elegir entre una botella estándar de 0’75 litros, la de medio y la doble. A parte de otros formatos como el  jeroboam o el mathusalem, entre otros, que son más difíciles de encontrar (¡y de servir!).

La botella de 375 centilitros, la mitad de la normal, parece ser la solución de lossingles y la salvación de los que después de comer en un restaurante tienen que coger el coche. Los solteros o los que tienen una pareja que no comparte sus gustos vinícolas se ven obligados, en ocasiones, a escogerla. Este tipo de botella es la solución si la añada es la correcta y no se ha dejado envejecer el vino. Recordemos que al tener la mitad de superficie con la misma cámara de aire, el vino tiende a evolucionar mucho más rápido. Por eso, si no se puede controlar bien el tiempo que ha pasado el vino en botella, es mejor abrirse una de 750 centilitros y utilizar los tapones para hacer el vacío.

Hay muchos que, aun sabiendo el truco de quitar el aire al vino para que se conserve mejor, siguen comprando la de medio. ¡Tal vez temen beber el doble de lo que debieran! La mayoría de bodegas está trabajando más seriamente con este formato, pues los controles de alcoholemia y los modelos de familia cambian, y el vino debe adaptarse (para no morir en el olvido) a las necesidades de los nuevos tiempos.

Para los vinos dulces este formato es el mejor porque no tienen tanta drinkability (no bebes tanta cantidad)… y lo breve, si bueno, ¡dos veces bueno! Los espumosos, reyes de los aperitivos, están apostando por estos formatos con la idea de conquistar las discotecas. Diseños juveniles para las noches más fashion. Sobre todo en el formato benjamín con un original envase que convierte el tapón en copa y que seduce a los jóvenes (y a los que no lo son tanto). Un acierto para los que van a bailar y no se fían de la higiene o temen lo que le puedan meter en la copa…

En la superbotella mágnum, los aromas de la fermentación carbónica suelen ser más afinados, y evolucionan y envejecen mejor. Además esta botella luce cuando hay una gran mesa. Por eso es imprescindible, antes de adquirir estos formatos, fijarse bien en la añada. Cuando se trata de vino, el tamaño marca el bouquet. ¡Os dejo con algunas recomendaciones!

Cavas en media botella

Cavas en formato botella-copa

Espumosos mágnum

Media botella de vino dulce

Vino ‘en media’

Mágnum de vino

Para examinar ‘la prueba del delito’ puedes experimentar, por ejemplo, con la bodega Agustí Torelló, que tiene diferentes añadas dependiendo del formato: Bayanus 375 (un cava que no es la mitad de nada, si no un producto en sí) de la añada 2008 ; el Gran Reserva Brut Nature  2008, y el mágnum de 2007.

*Foto: Flickr – Sung Soo Lee

¡No seas racista (con el vino blanco)!

A mucha gente no le interesa el vino blanco. Tal vez porque creen que el tinto es de mejor calidad o que sólo se toma blanco cuando la temperatura sube (y la del vino tiene que bajar). Puede ser que no se hayan molestado en conocer los diferentes blancos de nuestra península y que sólo conozcan un tipo de vino floral, con frutas cítricas y frescas.
Flickr

Hay zonas que asociamos casi en exclusiva a vinos blancos como, Rueda, Rías Baixas,  Ribeiro, Alella, Jérez o Alsacia, por citar algunos ejemplos. Al pensar en Rioja, Priorato o Somontano, en cambio, se nos viene a la mente un tinto. Pero los blancos de estas denominaciones de origen, con suelos propios de variedades como el tempranillo, la cariñena o la garnacha, crecen con alma de tinto. Los enamorados de los tintos, de hecho, pueden encontrar en estos blancos unosamantes sabrosos, corpulentos y atractivos.

Los vinos blancos se han adaptado a los nuevos tiempos y al gusto del mercado. Hasta los albariños ya se aprecian más con barrica y el verdejo de Rueda envejecido en madera nos parece un festín para los sentidos. ¡Y qué decir de los chardonnays de Navarra o del xarel·lo del Penedès cuando se crece con la madera! Realmente son vinos que pierden el exotismo de la fruta (más tropical en el primero y más cítrica en el segundo) para aportar notas ahumadas a su fragancia.

Ahora que las identidades sexuales están en crisis, parece que a los vinos también les cuesta decantarse por las cualidades de su tipología. ¡Hay muchosblancos marimachos!

  • Si lo que nos gusta de los tintos es la untuosidad en boca, encontraremos en los blancos criados con lías los mejores aliados. El contacto con las levaduras muertas aporta intensidad de aromas y textura al vino. El Dobles lías de Marimar Torres (Russian River Green Valley, California) es un excelente ejemplo de un blanco elegante con personalidad.
  • Si lo que nos seduce de la variedad tinta es la intensidad aromática, vinos como el sauvignon blanc del Pouilly Fumé sorprenderán a los más eclécticos con notas herbáceas. La piedra sílex de sus suelos da vinos como el Pur Sang: un pura sangre con una potencia de las que pocos tintos gozan.
  • Si lo que nos atrae de un vino tinto es la carnosidad, uvas como la garnacha blanca del Priorat dan vinos poderosos en boca y de gusto persistente. Un buen ejemplar de blanco en tierra de tintos es Mag Igneus, con unos matices para el maridaje que los tintos de su zona no poseen gracias al grado y a la potencia en boca. Denota la parte más masculina de un blanco, con notas de especie blanca y ahumados.
  • Si lo que buscamos en los vinos tintos son las notas ahumadas, podemos encontrar blancos fermentados en barrica con notas tostadas. Son vinos que cogen el fumé del roble al quemar los toneles por el interior. El Chardonnay Col·lecció d’Albet y Noya del Penedès es un buen representante de estos vinos.
  • Si lo que apreciamos del vino tinto es el tiempo de guarda, nuestras aliadas serán variedades como el riesling, que tienen una acidez alta que les asegura longevidad. Los vinos blancos de Alsacia, como Clos Sainte Hune de Trimbach, aguantan más de 15 años. Por no hablar de los tokays húngaros y los sauternes de Bordeaux, donde la botrytis cinera asegura la acidez y la refuerza con grado alcohólico y azúcar residual.
  • Si lo que anhelamos de un tinto es el tanino, los blancos criados en barrica aportan estructura en boca gracias al tanino de su crianza.
  • Si lo que admiramos de las variedades tintas son el grado alcohólico, pueden encontrarse blancos del Somontano con 14.5% de volumen alcohólico. El cambio climático, con sus altas temperaturas y una vendimia realizada después de la maduración fisiológica, hace que estos blancos destinados a envejecer ganen alcohol año tras año. Lo  mejor es que este grado tan alto para un blanco no despunta en la boca y queda integrado.
  • Si lo que adoramos de los tintos es servirlos en decantador, hay muchos blancos que también exigen una aireación. Ejemplo de ello es el Viña Tondonia Blancode Rioja, que gana complejidad con el trasvase.
  • Si lo que nos consuela de un tinto es que su ingestión favorece (en parte) nuestra salud, se han realizado estudios que demuestran factores saludables del consumo moderado del vino blanco: permite aumentar el colesterol bueno, principalmente a causa de los antioxidantes procedentes de la pulpa de la uva… ¡y hasta reduce los niveles de presión arterial!

Es posible que quienes se refieren a los blancos como vinos femeninos no se hayan percatado de cómo han cambiado estos ni de cómo son realmente ellas. No a todas las mujeres les gusta sólo el blanco ni a todos los hombres solo el tinto. La fuerza, el carácter y la ambición no son adjetivos solamente masculinos ni sólo de vinos tintos. Por eso no nos debe extrañar que exista toda una gama de vinos blancos con muchas características de tinto y que, sin querer imitarlo, pueden compartir bouquet.

El mundo y los paladares han evolucionado para dejar de lado los prejuicios, para abrir a su ser a nuevas experiencias. El vino ha dejado de estar dividido entre blancos y tintos, vinos de una denominación u otra… Ahora se rigen por sabias elaboraciones e inteligentes interpretaciones. Y ellas ya no sólo quieren blancos florales y dulces, sino lo que les apetezca en el momento. Y adoran el vino que este bien hecho, indistintamente del color.

Meritxell Falgueras

Ver artículo en Tinta de Calamar (Cadena SER)

Foto: Flickr – Ken Hawkins

Animale domestico? Rinoceronte!

rhinoceronte

C’era una pubblicità in cui si accettava “rinoceronte” come animale domestico che inizia per “R”… era di un gioco che si chiamava Saltinmente, in cui si dovevano trovare parole per diverse categorie che cominciassero con la lettera sorteggiata. Il dilemma è: cosa possiamo accettare dentro il mondo del vino? Più di una volta mi hanno chiesto: “potresti fare una degustazione della mia sangría?” E non sarà l’ultima volta che ascolto: “tu che sei sommelier, prepara la miscela del calimocho”. Altri, invece, mi confessano orgogliosi che il vino che preferiscono è il turbio (vino non filtrato, con particelle in sospensione). La loro opinione, come tante altre, è lodevole. Tuttavia, nel momento in cui analizziamo che cosa si può accettare o meno quando si parla di qualità, allora non tutto è lecito.

Salvo il vino frizzante e il Lambrusco. La mia teoria è che la gente non passa dalla coca-cola ad un priorato. Quando siamo giovani ci piacciono le bibite al sapore di frutta e con bollicine. Per questo è normale entrare nel mondo del vino con vini leggeri e meno amari, che fanno parte della nostra vita sociale. Chi di voi non ha ordinato al suo primo appuntamento un vino frizzante per creare un’atmosfera romantica? Sono prodotti che fanno sì che il mondo del vino inizi a richiamare la nostra attenzione. Poi passiamo al prosecco che troviamo in alcune feste, e notiamo già al secondo bicchiere che ci siamo abituati alla sua acidità. Dal dolce arriviamo all’amaro, passando per l’acido. Magari accade come per il caffè, che cominciamo a prendere con moltissimo latte nei periodi di intenso studio per la preparazione di un esame. Poi passiamo al macchiato, per riprenderci da certi eccessi del fine settimana. Fino ad arrivare, come fanno alcuni, a prenderlo senza zucchero. Rimane tuttavia gente che continua con il suo cappuccino con due bustine di zucchero dopo cena, così come altri che continuano ad adorare i vini più estroversi, facili e dolci per tutta la vita, senza appassionarsi ai rossi Riserva. Sembra che la nostra cultura penalizzi il dolce, perché l’acido e l’amaro sono considerati gusti per palati più sofisticati e maturi.

In questo “gioco della torre”, salvo anche il prosecco dolce. Questo prodotto ha una cattiva fama ed è più raccomandabile del brut nature per i dolci. È vero che prima si  aggiungeva molto sciroppo di dosaggio ai vini spumosi di scarsa qualità per correggerne la vendemmia. Ora però ci sono spumosi dolci di gran valore e di miglior qualità, che creano un mariage delizioso. Tuttavia, continuiamo ad accompagnare il dolce ai matrimoni con un brut nature, perché ci sembra più chic rispetto a quest’altro spumoso che contiene più zucchero residuo.

Non si accettano invece tra i “Vini” con la maiuscola le miscele di vino di cattiva qualità, né simili. È vero che sui gusti non si può disputare, ma ci sono cose inammissibili nella cultura del vino. Gli italiani, che sono così bravi con il marketing, hanno prodotti come l’Asti Spumante per attirare quanti si iniziano al mondo della fermentazione. Resta “nominato” insieme al tinto de verano. Quest’ultimo lo accettiamo solo in un caso: per accompagnare le “tapas” prese con amici per Siviglia!

I vini d’iniziazione, semplici, commerciali e giovani, non sono affatto da disprezzare. Hanno infatti il grande merito di introdurci al consumo di prodotti di qualità, e di tenerci alla larga dal famigerato botellón. Insomma, possiamo giocare con il vino, ma il vino non è un gioco da tavola.

Meritxell Falgueras

Foto: Flickr – Melissa Wang

Vinos con estrella

Los vinos también son víctimas de los movimientos astrales que determinan el ritmo, el desarrollo de su atmósfera, sus bases vegetativas. En este fin de otoño han brillado las estrellas Michelin iluminando el panorama gastronómico nacional, pero para el resto de los mortales, el verdadero festón son las fechas navideñas. En el Cristianismo, Jesús representa la luz en uno de los días más oscuros del año, la noche del 24 de diciembre. Las cepas se representaban en las tumbas faraónicas como imagen del renacimiento. La viña nace y muere cada año y su cliclo y consumo es marcado por el calendario de las festividades religiosas. Precisamente su primer y último milagro tenían que ver con el vino. De las Bodas de Canaan debemos imitar el buen hacer del anfitrión: después de haber acabado todos los vinos, sirve el que pasó de agua a vino. En boca de los invitados es el mejor y elogian la casa por haber dejado el mejor mosto para el final. Hay muchos que descuidan la parte final de las comidas, sobretodo el maridaje de los postres. Y es tan fácil como la frase de los presocráticos “lo semejante ama a lo semejante”. Lo dulce requiere un dulce y no tiene que ser una mala bebida. Podemos empezar ya con estos dulces naturales con azúcar residual con los pedro ximénez, los moscatos o los cavas dulces. ¿No os habéis fijado que en las bodas ya nadie puede acabarse la copa de brut nature? No es solo porque están hartos, es porque no pega con la torta. Esto podría ser una regla de oro en las cenas de navidad. No dejéis los malos vinos para el final. Pensad en el trago del franciscano, que según esta costumbre, lo más exquisito es dejarse un poco de vino para el final, para tener el mejor post-gusto. Empezad bien y acabad mejor seáis católicos o no. Sobre todo si se trata del fin de año. ¿Empezamos con un cava gran reserva y acabamos dando la bienvenida al nuevo año con un dulce? ¡Con los turrones irá genial! ¡Felices fiestas!

The Barcelona Wine School- Outlook Wine

Seminarios Temáticos:

– “DEFECTOS DEL VINO”. Día 29 Septiembre 2012. Hotel Catalonia Barcelona Plaza **** 6-8, Barcelona.
Descubrir y reconocer en cata las principales causas identificadas como los mayores defectos organolépticos encontrados en los vinos, los “Pecados Capitales”. Un seminario eminentemente práctico, intensivo y centrado exclusivamente en su causa y origen.
Vocabulario fácil y asequible. Una comparación práctica de vinos correctos con versiones alteradas químicamente y de forma voluntaria. Comparación y explicación. Prueba de test sensorial en la identificación de cata al final del seminario, cata a ciegas.
Un seminario que aporta luz sobre un tema del cual todo el mundo habla y pocos realmente conocen. Único para consumidores y conocedores. Altamente recomendado para profesionales que se inician en el sector del vino. Ideal para actualizar materia todos aquellos que se dedican al análisis sensorial en profundidad: profesionales de la enología, sommeliers, críticos de vino, gastrónomos, wine-bloggers y personal de la distribución.

– “CALIBRAR E IDENTIFICAR LOS SABORES”. Día 20 Octubre 2012. Hotel Catalonia Barcelona Plaza **** 6-8, Barcelona. www.hoteles-catalonia.com

WSET Cursos Certificados en CASTELLANO:

– WSET Level 1 Award in Wine. Día: 1 Diciembre 2012. Fecha Límite Inscripción: 15 Noviembre 2012.

– WSET Level 2 Award in Wine & Spirits. Días: 3 y 4 Diciembre 2012. Fecha Límite Inscripción: 30 Octubre 2012.

– WSET Level 3 International Higher Certificate in Wine & Spirits. Días: 14, 15, 21, 22 y 28 Enero 2013. Fecha Límite Inscripción: 15 Noviembre 2012.

– Lugar: Hotel Catalonia Barcelona Plaza ****. Plaza España 6-8. Barcelona.

WSET Cursos Certificados en INGLES:

– WSET Level 2 Award in Wine & Spirits. Días: 16 y 17 Marzo 2013. Fecha Límite Inscripción: 10 Febrero 2013.

– WSET Level 3 Award in Wine & Spirits. Días: 11, 12, 18, 19 y 25 Febrero 2013. Fecha Límite Inscripción: 27 Diciembre 2012.

Cada curso WSET tiene fecha límite de inscripción para garantizar un mínimo de tiempo para que el candidato pueda preparar el material de estudio antes del training.

Más información en sobre los cursos y seminarios en Outlook Wine.

Si desea atención personalizada no dude en contactar a: info@outlookwine.com o +34 672 411 474.

Bibliografia per Regions

Making sense of Burgundy” Matt Kramer
The Bordeaux Atlas and encyclopedia of châteaux. Hubrecht Duijker
Bordeaux: a comprehensive guide to the wines produced from 1961 to 1997. Robert M. Parker
Finest Châteaux of Bordeaux and their wines” Clive Coats
Bordeaux and its wines. Charles Cocks.
Rhône Reinassance. Remington Norman
Le Montrachet. François Bazin
Romanée-Conti. Richard Olney.
The Wines of the Rhône Valley. Robert M. Parker
A wine and food Guide to the Loire. Jacqueline Friedrich
The wines of the Loire. Roger Voss
Chirtie´s World Encyclopedia of Chammpagne & sparkling Wine. Tom Stevenson
The wines of California. Stephen Brook.
Los vinos de España. Julian Jeffs. Editorial Blume.

Vibliografia:) Mitològica

Dioniso. Mito y Culto. Walter F.Otto. Siruela
Mito y Razón. Hans-Georg Gaadamer.
Le vin et les Divin. Jean-Robert Pitte
Le vin a travers les ages. Jean-François Gautier
El dionisismo en las bacantes. Mercedes Vílchez. Universidad de Sevilla

Bibliografia cultura del vi- Sociologia

Le vin en fêtes, Marc Lagrange. Éditions Féret.
Vive y deja berbe, Fernando Sánchez. Aragó
Los vinos, uso y protocolo. Dime lo quue bebes y te diré quien eres. Paz Ivison. Ediciones Temas de hoy.
Historia de la alimentación Mediterránea. César Aguilera. Editorial Complutense
Historia de la vigne et des vins dans le Monde XIXè-XX siècle.Ésditions Féret.
Le vin et les tours. Emile Peynaud. Dunod
El vino y su protocolo. “Guía del buen gourmet”. Bonvivant
L’Histoire du vin, une histoire de rites. Office Internacional de la vigne et du vin
Histoire social& culturelle du vin. Gilbert Gainer. Bordas cultures
Le civiltà del vino. Luigi Odello. AEB
Le vin face à la Mondialisation. Jean-Pierre Deroudille. Hachette
Le marketing du vin. Emmanuelle Rouzet. Gérard Seguin. Dunod

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