Wines and the City

EL VINO EN FIESTAS II

El vino siempre se ha visto como una ofrenda a los dioses, como un rito de iniciación, como una bebida mágica. Por eso es bello regalar vino, porque se puede compartir. Los presentes con vino es un estándar en estas fechas pero tiene una larga tradición: es alimento y alegría. La mayoría de los lotes son para los clientes o para los mismos trabajadores. Los particulares siempre se acuerdan de su médico o abogado en estas fechas. Casi siempre estos vinos exclusivos son más un obsequio a los compromisos que para el disfrute de uno mismo. Muchas tiendas recuerdan con nostalgia que la gente antes gastaba más. Las tiendas especializadas facturan más de la mitad del año en un mes. Es el mes del vino y cuando más oportunidades tiene para lucirse. Las cajas de vino se envuelven  y se promocionan los vinos más “top”.  A veces, pero, estas presentaciones pueden ir en contra del producto cuando los vemos en las estanterías con la mirada resacosa de Enero y de su cuesta. 

Uno de los primeros milagros de Jesús fue convertir el agua de las bodas de Canáan en un delicioso mosto fermentado. El último, fue encarnar su sangre, en vino, y su cuerpo, en pan. El simbolismo religioso de estas fechas se mezcla con lo profano y nuestro vino de cada día se sustituye por botellas especiales. Más caras, más exquisitas, más grandes. Las tipos mágnum triunfan en las grandes mesas que acogen a la familia y que se visten de gala. Celebramos festivales gastronómicos y el vino es uno de los protagonistas. Son rituales totémicos donde la abundancia es la palabra que más brilla .Se aprovecha a comprar botellas más costosas de lo normal… ¡porque es navidad!. Vinos que hacen ilusión abrir y que aún no se ha dado durante el año una situación idónea para hacerlo.  Muchos consumidores no habituales aprovechan para degustar los vinos que no toman durante el año, son bebedores sociales. Lo interesante sería que no sólo se bebiera tanto en estas fechas y se tuviera la sana costumbre de hacerlo más a menudo.

El brindis viene de la expresión alemana “ich bringer dir” (te lo ofrezco). Chocamos las copas como un rito de iniciación a la comida, como una bendición.  Proclamemos salud llenando la copa de buenos propósitos. Al final el mejor vino no es aquel con mejor bouquet, sino es aquel que nos produce momentos de felicidad.

 Meritxell Falgueras

PUBLICADO EN MERCADOS DEL VINO Y LA DISTRIBUCIÓN

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