El amor, el mejor cupaje

El amor el mejor cupajeUn buen sumiller os puede recomendar el mejor maridaje para una cena romántica. Una botella de tinto profundo que se abra lentamente para una primera cita (aunque a través de tinder y ya se haya cortado el hielo a través del móvil). Como el nuevo vino de Salus Dual en Priorat con una relación calidad-precio-placer imbatible. Un espumoso para un matrimonio que quiera ponerle chispa a su San Valentín, como De Nit, el vino de Conca del Riu Anoia elaborado por un matrimonio que hacen cupaje viticultura de Pepe Raventós y la comunicación enológica de Susana Portabella. Un blanco con fundamento para los living apart together que se regalan un menú degustación en un restaurante de moda con un blanco de Jura, el Tissot Les Bruyéres Chardonnay, por poner un ejemplo. O un rosado para los que son padres de niños pequeños y que cuando ponen a las fieras a dormir solo les queda solo energía para comer finger foods con el Scala Dei Pla dels Àngels.

“El vino brinda oportunidades de seducción, no solo por motivar la conversación, sino que permite conocer, indagar en los gustos de las otras personas.” dice Centelles. Después de leer el inmenso trabajo que hay en el primer volumen de las Bebidas (están programados ocho) con la metodología de Adrià Sapiens de la Bullipedia, le pregunto al hombre de Jancis Robinson en España, Ferran Centelles, qué vino marida con el amor. “No hay un único vino para seducir pues el interlocutor es la clave, informarse de que vinos le gustan a él o a ella para sorprender con algo de su perfil demuestra interés y genera una conversación más íntima” Es decir, que nos curremos el maridaje no según la comida (esto ya se da por hecho) y pensemos en transportar a la velada a ese país que sabemos que quiere visitar y aún no hemos podido a través de sus variedades autóctonas. Pensar en la añada que se conoció la pareja, o sorprender con un vino del año del nacimiento (según la edad nos tendremos que ir a colheitas), jugar con los nombres del vino, con las sugerencias de la etiqueta… Que el vino sea un regalo para los sentidos y no solo. La periodista Ruth Troyano me recuerda que en el amor “todo se llena de sentido” citando al gran poeta Miquel Martí i Pol. Sus libros Retrats de vi publicados por la Universitat Rovira i Virgili son una oda a los hombres y mujeres que vendimian la historia de su familia, la tierra en una de las profesiones más viscerales. Hacer vino, me dice, es una aventura que reúne humildad y naturaleza ligada por un amor profundo.  ¿Qué historias de amor hay detrás de las botellas? Una de mis preferidas es la del esposo (¿por qué siempre hablamos de esposa?) de Jean-Luc Thunevin, y la ex infermera Murielle Andraud que cuida las viñas con la delicadeza de una artista. En Saint-Emilion, con sus vinos de garaje y una inmensa capacidad de detectar si el vino huele a corcho une a esta pareja en Château Valandraud y sus otros proyectos. Y allí va los protagonistas de la historia de amor con más solera: Sara Pérez y René Barbier, forever. Se conocían desde que sus padres hicieron un proyecto conjunto en el Priorato en 1987, pero no fue hasta el 1998 que se “reencontraron” en un viaje de viticultores a California y que le siguieron al año siguiente en Borgoña (donde conectaron con un Clos Vougeot del 90) y el 2000 en Italia donde compartieron por primera vez su vino más fetiche, de Roberto Voerzio un Cerrequio del 97. La vendimia del febrero del 2001 a Achaval Ferrer en Mendoza (Argentina) en medio de viñas de malbec con mucha altura…Veinte años y cuatro hijos después siguen haciendo vinos, la misma Sara nos recomienda para conectar a dos personas el Venus Blanc y el Pedrer Rosado.

También la historia de Irene Alemany y Laurent Corrió transcurre con el telón más envidiable de la viticultura mundial. Se conocieron estudiando en Borgoña y rellenaron su amor en California y cuando tienen una mesa para dos disfrutan un buen Côte de Nuits. Aunque seguramente su brindis más especial fue cuando superaron su cáncer de pecho en el Celler de Can Roca. La fe en la investigación a través de su vino El Microscopi, cuyos beneficios se destinan al Instituto Oncológico del Hospital Uniersitario Vall d’Hebrón de Barcelona es un poema de merlot, cariñena, cabernet sauvignon y esperanza. Le pregunto a Josep Roca si conoció a su mujer Encarna haciendo de pasamano en el restaurante de sus padres y me dice que no. Quiero robarle un titular y me lo da: “En la sala dedicada a la Borgoña del Celler de Can Roca se comprometió una pareja”. Sonrío. Me cuenta sus proyectos internacionales, documentales, un viaje a Escocia y que sus hijos ya tienen dieciocho y quince años. Seguramente Pitu con los caterings que ha hecho para las mejores bodas gironines ha visto muchos brindis de blanco.

Gracias al Congreso Internacional de Gastronomía de Torres, el canadiense mejor sumiller del mundo François Chartier conoció a la que es la madre de su futura hija, la sumiller francesa Isabelle Moren. A través de las familias aromáticas de su libro más reconocido Papilas y Moléculas encuentran la armonía perfecta, también sin alcohol. La pareja más prestigiosa seguramente es la de los Master of Wines Susie and Peter, un matrimonio inglés que comparte el título del prestigioso Master of Wine, programas de tele y libros. No os perdáis su web. Una de las parejas que más admiro dentro del sector es Juan Carlos López de La Calle y Pilar, que después de más de 30 años luchando por Artadi tienen una complicidad y una inteligencia emocional única. Sé que encontráis a faltar la pareja de moda en el vino, la del zaragozano Guillermo Cruz y su colega de profesión en Mugaritz Silvia García Guijarro. Pero es que están de luna de miel en Napa Valley y no hemos querido molestarlos. En el tarot la Reina de Copas retrata el reino profundo de la emoción. Zoltan Nagy habla con elaboradoras de la península sobre los vinos que ellas mismas elaboran y que seguramente utilizan para seducir. Como Mar Galván y su garnacha del Po o Anne-Josephine Cannan y su romántica labor en Clos Figueres.

Y para acabar, mi historia personal a través del amor y del vino. Érase una vez…. Alimentaria 2010 y una presentación en el Món Vínic organizada por el reconocido periodista autor de la Guía del Champagne Jordi Melendo, donde conocí al padre de mis hijos. Caté ese Sangiovese, llamado Carandelle y me supo a gloria. Era biodinámico así que pensé en entrevistar a quien lo hacía. Te gusta porque es italiano, me dijo el ganador de mejor sumiller de Catalunya, César Cánovas. Pues a través de su vino conocí a Lorenzo Zonin. No me podía ni imaginar que me acabaría casando en medio de las viñas de vernaccia di San Gimignano en la bodega de mi suegro, Abbazia Monte Oliveto ¿Sabéis que bebemos en la intimidad después de sus múltiples viajes con sus vinos biodinámicos de Maremma Toscana Podere San Cristoforo y comom Brand ambassador de Zonin 1821 y mi lactancia materna? Cerveza de trigo sin alcohol. Porque lo que une el vino no lo separa la vida. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.

Artículo publicado en Vinos y Restaurantes

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