¿Cómo degustar una “cobra”?

WOMANEn teoría sabemos o no que alguien tiene ganas de conectar por su lenguaje corporal. Con el vino pasa lo mismo. Su aroma nos dice muchas cosas de cómo va ser cuando nos bese. Por ello, no deberían de haber sorpresas después de analizar que el color es el correcto por la añada, que está brillante y que su perfume nos embriaga… Pero aún así hay vinos y situaciones que pueden hacer girar la cara o brindar sin ni siquiera probar la copa. Lo que equivaldría a apartar la cabeza a un ex cuando intenta plantarte un beso en esos labios conocidos. De eso sabe bastante la reina, que cada vez que alza la copa ya no hace ni el gesto de acercársela a la boca. Es que dice que ahora es abstemísima. Por no hablar de esas personas que no te miran a los ojos al brindar… ¡merecen 7 años de mal sexo! ¡cómo mínimo!
¿Y qué pasa si te dan un buenísimo vino de Sancerre con olor a pipí de gato? Es una de las notas de esta tipología de Sauvignon Blanc y no quiere decir ni mucho menos que esté en mal estado. Porque también lo hay con olor a espárragos si esta misma variedad viene de Nueva Zelanda. Y no es que han mezclado nada raro al fermentarlo. Se trata del terroir, del punto de maduración de la uva cuando lo han recogido y de otras cosas que nos pueden parecer poco importantes y que lo son mucho, como el tipo de levaduras, la climatología y la elaboración. Pues eso, que si te echara para atrás el olor del vino…¿le harías la cobra? Recuerda quesos como el roquefort… ¡la peste que hacen y lo bien que saben!
Para los vinos que están en mal estado como los que huelen a vinagre, a demonio (por un exceso de sulfitos) o a corcho, es totalmente lícito pedir otra botella. Aunque si a la segunda el vino sigue sin dar la talla, cambia de marca, ¡porque está destinado a no ser tu tipo! ¡Y el sumiller te va acabar cogiendo manía!
También hay vinos que se clarifican con gelatina de huesos que se comercializa en polvo que provocaría el rechazo automático de nuestros amigos veganos. Por ello informaros bien que no se haya utilizado productos de origen animal como clara de huevo o caseína modificada antes de llevar vino a vuestro vecino vegetariano porque es un feliz zumo de fruta fermentado. Hay muchos vinos orgánicos que no utilizan productos de origen animal solo hace falta informarte bien porque no están obligados a mostrarlo en el etiquetaje.
Un último consejo, para suavizar la humillación siempre está bien una sonrisa, y al menos, compartir una botella de vino. Sobre todo cuando te escapas como una serpiente a lo Bisbal, de esa valiente muestra de amor de una mujer como Chenoa. Porque si hay malentendidos, con una copa de vino, se aceptan mejor.

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