El vino también puede ser light

Wine ToursEstás motivadísimo a hacer dieta y entre semana te ha ido de maravilla. Pero llega el fin de semana y tu amigos te esperan con una cañita y sus patatas bravas… te pones de muy mal humor, celoso y quieres irte o pecar. Pero hay una buena noticia. Buenísima, gustosa y con una aroma que enamora. Y para más inri con un buen postgusto, glamour y gastronómica. El alcohol engorda, está claro, bueno como dice el chiste…¡ somos nosotros los que nos engordamos! Al final todo menos el aire lo hace. Elegir bebidas bajas en calorías y en azúcar puede ayudar muchísimo a rebajar nuestra culpabilidad.
Empecemos por el principio asintiendo que el vino es un alimento. Concentraros ahora a poner la cara de sorpresa del emoticono del whatsup porque… ¡ayuda a adelgazar! ¿Cómo? Los científicos de la Universidad de Purdue en Indiana han demostrado que el resveratrol del vino tinto puede reducir nuestro peso. Para ser más exactos esta maravillosa sustancia natural se llama piceatannol y es un metabolito del afamado antioxidante de los antocianos (la materia colorante de las uvas tintas). Ya ha pasado el momento técnico, o no. Hablábamos del piceatannol que tan sabiamente bloquea los procesos celulares que permiten el desarrollo de las importunas células grasas. Es por ello hay dietas que incluyen una copa (tampoco nos pasemos) de vino al día ya que reduce en un 30% las posibilidades de padecer obesidad, previene las enfermedades coronarias, es vasodilatador y tiene propiedades antiinflamatorias entre otras bondades para la salud.
Sobre las calorías…
Todos sabemos que cuánto más grado alcohólicos tiene una bebida, mayor es el número de calorías que contiene. Hasta aquí llegamos. Por esa regla de tres, los destilados engordarían mucho más que los vinos (estamos hablando de 40 grados versus circa 13). Las calorías del alcohol son vacías, aportando una gran cantidad de energía calórica sin nutrientes que el cuerpo asimila como una energía “extra” y en vez de quemarla, la guarda y la almacena en forma de temida grasa (también denominado “michelín” y sin estrellas). Un grado de alcohol puro contiene siete calorías . Si nos ponemos finolis una copa de tinto tiene más que una de blanco. Pero nada que no se pueda arreglar con un filete a la plancha con verduras y una lenguado al vapor para maridarlos.
Hay una verdad a voces que no se dice: el vino da hambre. Aunque el efecto del alcohol en el metabolismo también ayuda a quemar calorías más rápido de lo normal. Al final el secreto es este: para bajar peso hay que quemar más calorías que las que se consumen. ¿Un consejo de sumiller? Después de haber hecho un buen ejercicio físico y mental, el vino aún sabe mejor, aunque sea con un filete de pollo y ensalada…

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