Blancos Ibéricos

España, que era reconocida por los tintos con cuerpo más meditarráneos de Europa, ahora es admirada por sus blancos más atlánticos. Apartamos la sobrexposición de la barrica, los taninos secantes y los altos grados alcohólicos de las varieades tintas (sobretodo de las garnachas prioratinas, las cariñenas de la D.O. Empordà, la animalidad tinta fina de Ribera del Duero y los gustosos tempranillos riojanos) para enamorarnos de las variedades ibéricas blancas. Más aromáticas, sutiles y con una acidez muy atractiva que dotan a estos vinos de gran versatilidad para el maridaje. Nos beberemos los blancos españoles a partir de sus variedades autóctonas protagonistas: xarel·lo, albariño, godello y verdejo. Sin olvidar el auge de las internacionales como la siempre presente chardonnay, el sauvignon blanc y el favoritismo adaptativo de la viognier.

La revolución en la denominación de origen Penedès son los monovarietales de la xarel·lo. Esta variedad siempre ha sido la columna vertebral del cava, ahora reina en los vinos tranquilos. ¿Qué es lo que tiene? Un frescor que muestra claramente la mineralidad del terroir de la subzona del Garraf y una estructura en boca que casa con la comida cruda como el sushi. Dentro de la misma DO origen se ha creado otra tipología de vino a parte de los blancos, tintos y rosados, es el Clàssic Penedès, el espumoso que se elabora con las uvas provenientes de sus subzonas. También en el reglamento se pide, y esto hace que se diferencie de la DO Cava, que las bodegas que cumplan como mínimo quince meses de crianza y que sean ecológicas (teniendo tres años para adaptación). Una manera de diferenciarse de la macrodenominación de origen cava que tiene como sede Sant Sadurní d’Anoia, capital del espumoso y donde residen un 80% de las bodegas aunque también hallamos grandes representantes en Alella, Empordà y otras zonas fuera de Cataluña como Rioja y Rueda entre otras. El cava del 2015 siempre tira más hacia los brut nature y tipo brut es decir los más secos por ello todos los que tienen más de 50 gramos de azúcar residual por litro están desapareciendo. ¡Una pena porque son muy agradecidos para tomar con los pasteles! Los monovarietales de la variedad xarel·lo también están ganando adeptos junto al macabeo y la parellada. Pero también triunfan los que en sus coupages tienen chardonnay (porque gozan de más corona) y pinot noir (recuerdan al cuerpo del champagne blanc de noirs). Podemos encontrar los primeros cavas sin sulfitos porque la demanda de vinos biodinámicos y naturales es siempre mayor, incluso en las burbujas. El cava rosado des de hace una docena de años es la sensación. Las variedades trepat y monastrell tiñen las copas con sus rosados pálidos y frescos; vinos afrutados, alegres y desenfadados que eran los preferidos de Dalí, que son una gran copa de aperitivo, son glamourosos y que nos hacen ver “la vie en rose”. Los nuevos formatos del cava hacen que los jóvenes se atrevan a pedirlo cada vez más en los bares de moda, gracias también que no se puede fumar en los locales públicos y puediendo apreciar más así sus aromas. Formatos más pequeños y las medias botella tienen que hacer la segunda fermentación en botella. Claro que si es en formato mágnum aún el espumoso evoluciona mayor. Lo que está claro es que el triunfo de estos espumosos reside en que se trate al cava como a un vino: con añada y largas crianzas en botella. Si a ello le sumamos la fecha de degüellle el receptor aún está más content y preparado para decantarse a gastar el dinero en el mejor competidor del champagne y del prossecco.

El albariño y la verdejo siguen siendo las uvas blancas más demandadas, la primera es la que cuesta más por quilo de uva, la segunda la más popular entre las mujeres. El albariño tiene como feudo Rías Baixas y su bouquet aromático de flores blancas, su delicada acidez vertical y cada vez se le da más crianza en lías para que tenga más volume en boca.

“Si queres tratarme ben

Dame viño de Ribeiro

Pan de trigo de Rivadavia,

Nenas de Chán d’Amoeiro”

La cocina gallega es una cocina creada sobre el fondo lírico del paisaje y los productos tradicionales y autóctonos. El vino no es una excepción, es la continuidad de su franqueza gastronómica. Aunque también le está saliendo competencia en Galícia con vinos tintos que no se ven tan afectados por el cambio climático y variedades autóctonas ancestrales (junto a treixadura, louira, torrontés). La godello con vinos más minerales y salinos son la delícia de la DO Ribeiro, la denominación más antigua. Los monjes del Císter fueron los que mantuvieron la viticultura de esta parte de la Galicia meridional en el borde noroccidental de Ourense. Los ríos Miño, Avia, Arnoia y Bombartiño rigen la geografía de la zona con un clima de transición oceánico-mediterráneo. Precisamente Luís Gutiérrez, el catador de la revista norteamericana The Wine Advocate de Robert Parker, ha puntuado a más de 27 vinos con más de 100 puntos. Los vinos turbios populares pero enológicamente incorrectos han dejado paso a vinos de pago y autor, condecorando los tradicionales vinos tostados de la zona.

 

En Rueda, y su proximidad a la Ribera del Duero, especializada en tintos, los vinos se reconocen a ciegas por sus fragantes perfumes ajardinados y sus potentes notas a frutas exóticas. Precios asequibles y añadas jóvenes que cada año se dan el relevo con los vinos más frescos de la última añada que su publico espera, desea, pide y exige.

La Viura no es una variedad famosa aunque es la más plantada en la Península Ibérica y en Rioja está haciendo unos vinos que compiten con los tintos en elegancia, originalidad e internacionalidad. Realmente triunfan por su unicidad los blancos en tierras de tintos como los Prioratos Blancos con la oxidativa garnacha que se une a otras variedades para poder envejecer major. Y ya que nos hemos ido a los blancos más calientes hay una variedad del sur que hace un vino lleno de sol que es el mejor acompañante para los quesos azules. La Pedro Ximénez se deja pasificar en la viña para que chupe todo el sol de Andalucía. Un vino dulce natural que servido fresco y en media botella no tiene competidor en relación calidad-precio-placer. A parte que vienen envejecida con el sistema criaderas y soleras que va dotándole de un color marrón y denso que deja lágrima y azúcar residual en la copa. Un vino que por si solo ya es el mismo postre.

¡Qué suerte que tenemos con los vinos españoles! Nos podemos quejar de muchas cosas en este país, pero no sobre el vino. El rey de los vinos calidad-precio es el Jérez. Con una elaboración única y casi mística con su velo en flor. Como tienen buen precio, no los tratamos como joyas, pero lo son. ¿Vinos envejecidos durante tres años y que cuesten 6 euros? ¿Dónde en el mundo se ha visto algo así?. La Manzanilla y los demás vinos de la D.O. Jérez-Sherry-Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, si estuvieran en Francia costaría no sé cuanto. Criticamos a los gabachos porque tenemos envidia, pues estos sí que han sabido crear marca. Nosotros ya la tenemos es “Wines of Spain”, se trata de que creamos en el lema “Yes, We can”. En Estados Unidos el vino español triunfa por sus cualidades jugando fuera de casa. ¡Ya es hora que seamos profetas en nuestra tierra y que nos subamos la autoestima!Meritxell Falgueras

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