Pasta y vino en la Toscana

Artículo de Meritxell Falgueras publicado en el blog Tinta de Calamar (Cadena SER)

Viñas en la Toscana

¿Qué nos viene a la mente cuando pensamos en Italia? Sol, Toscana, buenos vinos, respeto por el producto, niños jugando a fútbol en una plaza, puestas de sol mirando los viñedos, gente simpática… Coged este coupage, sumadle los mejores sumilleres del mundo y dividilo entre tres inolvidables días. El resultado: Italia al cubo.

Empecemos por el aperitivo con burbujas de Oltrepò Pavese Oltrenero. Un método tradicional rosado que te hace ver la vita é bella con pinzimonio de verduras y buenos antipastti toscani. Pues Casa Vinicola Zonin, viticultores des de 1821 con sede en Gambellara (Véneto), tiene nueve bodegas repartidas por las mejores DOC o DOCG (esta última corresponde a un grado más: a parte de denominación de origen controlada, es garantita).

En el primer plato no podía faltar la pasta. ¿Quién mejor que la familia Martelli para enseñarnos la diferencia entre la artesanal y la industrial? No en vano hay una que tarda 50 horas en secarse y a la que se le da forma con bronce. La degustación de sus especialidades, como los penne classichi y los maccheroni di Toscana, tuvo lugar en su pueblo natal, Lari (Pisa), y aprovechando su feria de las cerezas nos preparan una salsa bien especial.

Foto de grupo (Toscana)

Una imagen de postal que ni la head sommelier del Ristaurante Da Enzo en Suiza (Bianca Andreatta), ni el neoyorkino Corrado Goglia, ni el sommelier Aristoteles Protopapas del londinense The Savoy van a poder olvidar.

Es el turno del vino toscano, jardín de Europa y bouquet dorado de los vinófilos. Empecemos por los blancos, con un autóctono Vermetino Calasole 2013 y continuamos con el Viognier Astraio: expresivos, sensuales, llenos de fruta exótica, de acidez cítrica, con densidad y frescor que se alarga en su post-gusto. La bodega Rocca di Montemmassi goza de un museo de la civilización rural que cuenta el alma de la Maremma, creado por Gianni y Silvana Zonin, que os recomiendo por su unicidad y por el amor y empeño en los pequeños detalles.

Su vino top, Rocca di Montemassi, está firmado por el gran enólogo bordelés Denis Dubourdieu, unmust-have en toda colección de un buen amante del vino. El sueño de todo sommelier es poder hacer su propio vino, así que nos dejan hacer nuestro blend particular en una botella, para que nos llevemos a casa un souvenir único.

Los cicerones de este giro de Italia culinario son los jóvenes, apuestos, profesionales y emprendedores Eduardo Caballero y Lorenzo Zonin. Un viaje para enamorarte o volverte a enamorar de esta tierra con aroma a arte.

¡Carne!

Continuamos con el pecado de la carne, “to beef or not to beef”, la célebre inscripción que hay en el restaurante Antica Macelleria de Dario Cecchini en Panzano in chianti (provincia de Siena). Porque ser carnicero es como ser un sacerdote: en el pasado (y en el presente) es el que mata al animal con respeto para que la comunidad pueda alimentarse.

“Buen carnicero, buen cocinero”, porque todo depende de la calidad. La carne es como la uva y los dos son como las letras: con un el alfabeto se pueden decir muchas cosas o juntar palabras para crear una poesía. Le pregunté a su mujer (californiana) dónde cenaron en su primera cita y me contestó con una sonrisa maliciosa: “Le llevé a un vegetariano… ¡para que no se quejara de la carne!”.

Los tintos de Castello d’Albola en Radda in Chianti son un gran maridaje para tanta proteína con los mágnums de Acciaolo, un supertuscan (IGT Toscana) con cuerpo, alma, personalidad, estructura y estilo armoniza la alegría del Sangiovese con la potencia del Cabernet Sauvignon.

La Toscana

¿Queremos escuchar la variedad reina en la Toscana? Oigamos la evolución en botella del Sangiovese en su Chianti Classico Riserva. Toda la historia de la región en formato líquido. Y para cerrar el menú, ¿qué mejor que un vin santo con el cioccolato más internacional de la casaAmedei?

Una degustación dulce que nos cuenta todos los secretos del cacao de más calidad del mundo. Nos despedimos del tour brindando con un Moscato d’Ati DOCG, Castello del Poggio, para decir arrivedercia toda esta experiencia gastronómica recordando lo que dijo Dante: “L’amor che move il sole e l’altre stelle” (Paradiso, Canto XXXIII, 145).

Al final todo depende del amor y de la pasión que ponen estos italianos en su comida y bebida… Y a veces, catando con fortuna, uno puede llenarse de toda su energía y vitalidad.

 

* Fotos: cortesía de Lorenzo Zonin.

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