Los vinos que nunca se fueron

Hay vinos que siempre han estado aquí, pero que ahora están de moda, porque se les ilumina con el foco de la crítica pero que nunca se fueron. La viticultura española ha despertado su diversidad, siendo más auténtica que nunca. La Mencía es la prueba de como sofisticar el pasado, sin abusar de la sobremaduración y los tostados en madera. Bierzo, luce con el Godello vinos sensibles, diferentes y con gran capacidad para el envejecimiento. Vinos frescos de Albariño que en Galicia tienen su feudo y que cuando se crían en lías, tienen la cuna preparada para criarse un buen par de años en botella. Ribeiro, ya no es el hermano pequeño de la D.O. Rias Baixas juega con vinos de atractiva acidez y complejidad aromática. La Verdejo es el éxito comercial de vinos frutales, desenfadados, sexys y deliciosos que en manos de enólogos como Richard Sanz, Javier Zaccagnini o Jorge Ordoñez dan vinos originales, voluminosos, gustosos. Los rosados de Cigales, con garnachas intensas ahora destacan como rosados de tendencia. Los vinos salvajes de Toro, carnosos y hábiles que son tendencias. Las variedades Pietro Picudo, Juan García y la Albarín en blancas protagonizan las cartas del altiplano de Castilla y León. Los vinos de Madrid abstaecen la capital gracias al esfuerzo de su conejo regulador que ha apostado por la calidad sin mala uva. La monastrell muestra la mediterraneidad. Igual que el clásico vino fondillón en Alicante gana adeptos. En Canarias cinco siglos de viticultura siguen dando fruto como en las islas Baleares explotando su tipicidad. Los cavas, cupaje de artesanía y técnica, con añada, crianza y con el auge del rosado que ya era lo más en las fiestas dalinianas. Finos y Manzanilas emn rama, sin filtrar. Los vinos tradicionales del Priorato, desde que Parker les puso el ojo, son los que estan en el punto de mira. La reina tinta fina, que en D.O. C Rioja ha sabido sobrevivir al éxito adáptandose a los tiempos, de la mano del graciano y el mazuelo. Navarra, tierra histórica de la agricultura, con moscateles que ahora son la mejor compañía de los quesos. Igual que su maridaje con las garnachas dulces de Tarragona. Aunque para garnachas, las de Aragón, que se miran en el espejo de Campo de Borja. ¿Qué mejor que un chardonnay de Chablis? El Sangiovese en Toscana, que escapa del Chianti para lucir en Maremma. La gente del vino ha estudiado y viajado durante añadas y esto se nota en las nuevas grandes añadas que se parecen a sus abuelos, pero que vuelan más alto. Porque el vino es una gran familia que va dando nuevas generaciones pero siempre ligados a la tierra. Por ello, esos vinos siempre han estado aquí arrelados, siguen esperándonos en las copas. Vinos que vuelven a estar de moda porque nunca se fueron, como yo de esta revista.

Comments

  1. Hola, referente a las garnachas aragonesas, aparte de Campo de Borja, que sería algo como Rueda a verdejo (una variedad que e a mi modo de ver denota finales amargos y verdesw…)¿porqué no empezar a descubrir las garnachas de Cariñena? Hay algunas de más de 80 años como Anayón selección garnacha o un joven con producto de esta variedad, Corona de Aragon garnacha 2010, de la bodega Grandes vinos y viñedos
    Manel

  2. Hola, referente a las garnachas aragonesas, aparte de Campo de Borja, que sería algo como Rueda a verdejo (una variedad que e a mi modo de ver denota finales amargos y verdesw…)¿porqué no empezar a descubrir las garnachas de Cariñena? Hay algunas de más de 80 años como Anayón selección garnacha o un joven con producto de esta variedad, Corona de Aragon garnacha 2010, de la bodega Grandes vinos y viñedos
    Manel

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