Resaca

Resaca, malestar general que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso. Es lo que tienen las fiestas, que a veces, aprovechamos para beber más de la cuenta, para gastar lo que no podemos, para decir lo que sentimos, para ver a quien no olvidamos y para soñar en un año mejor. Se caracteriza por una sed intensa y se bebe beber agua para purificar el organismo. Son muchos los que agua tomaran en enero, no para hidratar, si no porque no están para más brindis. La tradición de estas festividades ya existía en las religiones paganas, donde se celebraba con luz que los días ya empezaban a ser más largos. Por ello, las fiestas navideñas surgen de la necesidad del ser humano de distraerse del frío, de la oscuridad, de la hostilidad del invierno. Ahora la hibernación de la economía hace que nos cobijamos en el consumo obligado de estos días. Dicen que el consumo de cava ha subido, pero ha bajado el de champagne. Igual que el titular que este año se venderá un 4% más en rebajas, pero será porque en navidad se ha vendido bastante menos… Y es que con los datos se puede jugar y tratar de disfrazar la realidad, pero para febrero aún queda y nos tenemos que mirar en algún momento en el espejo. Para ver que cara hacemos. Y la cara amable es que se vende más vino de calidad, pero siempre el más barato. Que los apoderados ya no reciben tantos lotes de navidad y tienen que ir a comprar ¿Cuánto hacía que un doctor o un abogado no iba a una tienda especializada? ¡Con los cognacs y cajas de gran reserva que recibían! Y el cognac y el brandy ya no se vende, porque el carajillo está a punto de pasar a mejor vida por miedo a la pruebas de alcoholemia. A una servidora le han hecho dos controles los dos días que ha salido en esta época cuando nunca antes me habían parado. El consumo cambia y los negocios se reinventan, y a los que lloran que piensen en las agencias de viajes y su competencia por internet, donde todos compramos billetes on-line. La resaca también provoca dolor de cabeza, y muchos ya lo tienen sin pasarse con el vino. Diarrea, porque se pierden las vellosidades del intestino delgado que impiden que se absorban los líquidos procesados. Esperemos que todo el esfuerzo no acabe en el retrete y que no hay resaca que mil años dure ni cuerpo que lo resista. Podemos encontrarnos mal después del exceso que nos ha llevado a la crisis, pero si duele quiere decir que curará. La resaca es el rastro que la bravura del mar deja en la arena, y en breve, con esa inyección que nos deja la campaña del 2010, podremos volver a la cresta de la ola en el 2011 aunque tenga que ser con otra tabla de surf y esperar que soplen nuevos vientos. Mientras, la vitamina B y una aspirina nos puede ayudar.

Comments

  1. Bon any Mery. Vas donar positiu?

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