EL VINO EN FIESTAS I

La fiesta del vino es la fermentación, la ebullición: la vida. Las religiones paganas magnifican el abandonamiento total del espíritu en la comida, la bebida y en la sexualidad. El simposio helénico era parte de la sociabilidad griega masculina. Tenían dos reglas para consumir el vino: que no se podía tomar en estado puro (siempre se había de mezclar con agua o especies) y se había de compartir. Había las fiestas alternativas a las afueras de la polis, con el grupo de las frenéticas bacantes rindiendo culto a Dionisos. En Roma, Baco, era el protagonista y los hombres lo adulaban antes de ir a la guerra. Las bacanales fueron la degradación del banquete griego, donde los excesos gozaban por no tener límites. En el cristianismo encontramos a San Vicente, patrón y protector de la viña. “Si saint-Vincent est clair et beau, on boira plus le vin que d’eau”. Los refraneros son los mejores documentos de la importancia de estas festividades: “lluvia por San Cipriano, quita el mosto y hace el vino claro”. La santidad de Saint Denís es el 9 de octubre y en Francia marcaba el principio de la cosecha. Las fiestas de la vendimia en Logroño, Haro, Olite, Bullas y Granada son un reflejo popular de la festividad de la abundancia. Precisamente Yavhé amenazaba diciendo que los pueblos infieles plantarían viñas que no darían ningún fruto. Tener la fruta sana, gente animada para recoger y buen tiempo es el cuadro perfecto. Como el que Goya pintó representando este momento. Y las fiestas de la vendimia, cada familia en su bodega sabe como organizarse, hasta en el mítico Chateaux Petrus, hacen paellas con vistas a las viñas.

Las fiestas del Cava, en Sant Sadurní d’Anoia reproducen la costumbre alemana de elegir una reina. Normalmente una modelo, actriz o artista que represente la elegancia y belleza del producto y que haga de embajadora del mismo. Este año, Almudena Cid ha sido la encargada de inaugurar la XXVII semana del Cava, con sus investiduras otoñales para premiar a los profesionales que esta añada se merecen estar dentro la Confraria. La llegada del Beujolais aún es una fiesta. Marcar la expectativa que el tercer jueves del mes del noviembre llegará este vino hace que el cliente esté ansioso. “Le beaujolais noveau est arrivé”. ¡Qué gran márquetin que tienen los franceses para vender una uva sin demasiada personalidad como la gamay con maceración carbónica! En Catalunya el vi novell sale por Sant Martí, el 11 de noviembre. Antes en las masías se ponía una rama de pino para que la gente supiera que ya estaba a la venta el primer vino del año. En Italia, el vino nuovo, también es el primer vino del año, nervioso, fresco y frágil al paso del tiempo.

En el carnaval, el dios del vino se pone la máscara y aprovecha para mostrarse más que nunca. En el otro hemisferio del calendario, la cuaresma restringe, por orden de San Cirilo, el consumo de alcohol. El vino siempre está presente en el cambio de estación.  Junto al ciclo de la viña y las fechas señaladas nos ayuda a ordenar el tiempo. Estos festivales populares y profesionales van abriendo apetito a la que es la gran fiesta del vino en nuestra cultura: la campaña de navidad. Las presentaciones de los nuevos productos empiezan a inundar el mercado. El márquetin ha eclipsado a las divinidades.

MERITXELL FALGUERAS

PUBLICADO EN MERCADOS DEL VINO Y LA DISTRIBUCIÓN

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