NON DRINKING, NON SMOKING

Can you show me your ID?

Why?

Me han pedido el carnet de identidad para demostrar que tengo más de 21 años siempre des de que estoy en USA. Pregunté por qué si no había pedido alcohol y me dijo el cajero porque había comprado un bombón con licor dentro. Me puse a reír y le dije que no sufriera, que tengo 27 años. El muy serio retiró la caja de chocolate. Se me hace muy extraño tener que verificar mi mayoría de edad alcohólica. Creo que en España nunca me lo habían pedido. Sólo a los 13 para entrar en la discoteca de 16, pero les decía que era federada en voleibol y que mi entrenador necesitaba nuestro DNI para la competición. No se lo creían y me ponía a jugar a voley en la entrada. Con unas risas y algunos chupa-chups siempre me dejaban pasar. Y nunca tuve ningún problema para pedir un cubata en un bar y mucho menos un vino en un restaurante. Cuando mis padres vinieron a verme pedimos vino y yo tuve que enseñar mi pasaporte si no me quedaba sin copa. Quien manda es la ley, más que la familia o ninguna tradición. Si vieran como nosotros ponemos un poco de cava a los chavales en los cumpleaños seríamos considerados unos corruptos. O si vieran como mi padre me ensañaba a oler vinos (“olora aquest fa olor a fruita, aquest té criança perquè les aromes de fusta”) de pequeña : ¡lo denunciaban!

Tal vez después de los 18 me lo pidieron alguna vez en Barcelona. Cuando relajé mi vestuario, antes no, porque siempre vestía pareciendo mucho mayor. En tres semanas lo enseñado más que en toda mi vida. Es extraño ser sumiller y tener que estar justificando tus añadas. Sobre todo cuando estoy con otros profesionales y sólo me lo piden a mí. Es entonces cuando ven que tengo más edad de la precisa que me siento más joven que nunca.

Tantas prohibiciones creo que provocan ansiedad. O al menos en mí. Nunca había tenido tantas ganas de fumar. Lo había dejado por más de tres años y ahora solo fumaba esporádicamente. Pero que te digan que no puedes fumar en depende que sitios en la calle, o aunque estés en una vivienda privada que “este es un edificio no-fumador” hace que te apetezca muchísimo. Y encima te miran fatal. Eso produce que aún estés más nerviosa y que tengas más ganas de repetir. Eso sí, el olor a marihuana, en San Francisco parece ser más sana que la nicotina. Un país lleno de contradicciones; donde puedes tener armas, conducir a los 16 pero no puedes tomar ni una cerveza hasta los 21.


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