VINOS FRESCOS

– ¿Me podría dar una cubitera con pocos hielos y agua fresca?
– Señorita, por favor, no sabe que los tintos se toman a temperatura ambiente…

Al enfrentarme con esta tipología de camarero poco profesional, prefiero parecer una niñata que no dejarlo en ridículo ¿Cómo explicar que la temperatura ambiente cambia? La noción “temperatura ambiente” es la de la bodega (circa 16 grados) no la de la terraza al sol (circa 35). Los vinos tintos dependiendo del cuerpo se pueden servir a diferentes temperaturas. Recordemos que cuanto más tánico más elevada debe ser su temperatura y cuanta más sensación de acidez más alta. Los vinos con poca crianza son más sabrosos con bajas temperaturas que resaltan su fruta. Los fermentados en maceración carbónica son un buen ejemplo, vinos tintos que ha 13 grados demuestran toda la franqueza de su aroma a frutos rojo y plátano. Por eso podemos seguir pidiendo tintos en verano, refrescados, aunque algunos aún se sorprendan.
El rosado, el gran olvidado durante el resto del año, parece tener sólo un maridaje estacional. Hay grandes rosados en España y no es justo marginar a este vino a una sola época. Los rosados de garnacha de Navarra y los de Somontano son los más deseados. Los de Somontano son rosados con capa y marcan la dirección de calidad a seguir por todos los rosados del país. Dependiendo la variedad y el cuerpo de estos vinos las temperaturas oscilan entre los 10 y los 14 grados. Los clásicos Penedès también resultan muy agradables y junto a la denominación Conca de Barberà, con su variedad “trepat”, hacen rosados ligeros ideales para los que quieren los vinos más refrescantes. Pero el rey de los aperitivos es el cava rosado. El posicionamiento de los cavas rosados en estos últimos años es increíble. De ser la tipología de cava menos consumida a ocupar el primer brindis de todos las fiestas más “chics”. ¡Y es que nada mejor que empezar con un brut rosado que nos abra el estómago y que no tenga una acidez tan marcada! La temperatura ideal para estos espumosos, tanto sean de pinot noir como trepat, de unos 6 grados. Siempre mejor pecar de frío, porque ya se calentará en copa. A veces con sólo servirlo ya suben un par de grados la temperatura.
Vinos de variedades como albariño, verdejo o sauvignon blanc con buena acidez y notas florales nos ayudaran a llenar todos los sentidos, no sólo el del tacto, de aire nuevo. Vinos verdes portugueses o txacolís de Guetaria que llenen nuestro paladar de frescor. El vino blanco en verano lo preferimos con burbujas. Espumosos y vinos de agujas llenan las cubiteras. Estas funcionaran mejor si ponemos sal y bastante agua. Lo ideal es tener las neveras especiales para vinos que lo conservan con la temperatura exacta y la humedad ideal. Pero como no todos tenemos espacio, si no queremos que gotee la botella podemos utilizar también las fundas de frío. Hay termómetros que nos ayudan a medir el frescor, pero no podemos intuir la temperatura que tendrá si no nos acabamos la copa en veinte minutos. Mejor no obsesionarse y buscar los vinos esencialmente frescos: acidez elevada, variedades aromáticas y carbónico.

Meritxell Falgueras

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