De “Gourmets” en Madrid

Los días 5,6 y 7 de Abril 2005 los Grands Chateaux han abierto sus puertas para que los profesionales elegidos pudieran degustar los solemnes vinos de Burdeos. Antes de ir a Francia pasé por la feria de Madrid. Y de estos tres días permanecen la diversidad de las dos visiones de trabajar el vino y tantas cosas interesantes que pudimos degustar.
5 de abril. Con un día no basta para ver el XIX Salón Internacional del Club de Gourmets. De cómo empezó al punto que ha llegado este 2005 es un cambio tremendo. Felicitamos a la revista por la organización y la expectación que genera esta feria. Es martes y aún estoy en la feria “Gourmets” de Madrid aunque ya han empezado los primeurs de Bordeaux. No estamos catando demasiados vinos sorprendentes e intentamos no despistarnos con tanta gastronomía. Eso sí, estamos haciendo grandes contactos y viendo viejos amigos. Nada que ver con una “Vinexpo” o con “Alimentaria”, estamos en Madrid y la gente aquí sí sabe como divertirse. El jamón corre por toda la feria y entramos a “Joselito”. Subimos al privée de arriba y llegamos a tiempo para hacer una degustación de Dom Perignon: ¡Estamos en las puertas del paraíso!. Nos encontramos con la crême de la crême de la feria. En una de las salas para las conferencias, hay una charla sobre “El vino en el restaurante”, donde encontramos periodistas como Paz Ivison, restauradores como Arzak, representantes de tiendas especializadas como Toni Falgueras, entre otros profesionales que han intercambiado su modo de ver las tendencias del momento. Nos hubiéramos quedado más tiempo en este paraíso gastronómico de dos pabellones de exquisiteces, pero ya llegamos tarde a Francia.
6 de abril. Quedamos con nuestro negociant para que nos de los pases para cata los Grands Crus de Bordeaux. Empezamos por el Chateau Pichon Longueville Comtesse de Lalande, la elegante condesa nos da la bienvenida y nos explica las diferentes gamas de su propiedad: des de un Bordeaux bourgoise a un Grand Cru Classé. Nos encontramos con algunos compañeros españoles pero la mayoría son internacionales y van por faena. Catar, catar y catar, sin charlas con los propietarios, sin explicaciones de producción, sin marqueting de la historia de los chateaux, sólo el vino. En la entrada me dan un libro donde explica todos los cruz de la asociación de Grand Chateaux de Bordeaux. Conocemos al señor Philippe Castéja, el presidente de el “Conseil des Grand Crus Classés du Medoc” que es la clasificación oficial des de 1855, nos invita a su castillo y a probar su Chateau Bataillé. Catar estos vinos es un gozo. Empezamos fijándonos en la capa media alta del primero, del segundo vemos como estos vinos aún por hacer tienen gran potencia aromática que aún se tiene que desarrollar, los taninos del cuarto nos han dejado la boca muerta. Llegamos a los Saint-Stephe, no nos atrevemos a sonreír a nadie. Tenemos los dientes lilas de los polifenoles. No se cambia la copa, todos son la mismas variedades. No te ponen mucha cantidad, no te dicen nada. Hay solo agua y trozos de pan. La gente no comenta nada. Prueban, apuntan y escupen. Treinta vinos en tres cuartos de hora. Comemos en el chateau que ha agrupado a los demás de su territorio. El catering es buffet libre. Bebemos la primera copa de vino del día (después de probar 45 vinos y escupirlos todos) es de la cosecha del 2000, un vino ya hecho a diferencia de los otros.
Vamos a otro chateau, ahora tocan los “sauternes”.Este año no tiene la melosidad del anterior. Dicen pero que es una añada clásica, sin la sobremaduración a la que estamos acostumbrados por la “parkerización” del vino.
7 de abril. Más vinos, ¡y a cuál mejor!. Pero eso sí, se notan mucho las diferencias de las zonas: ¡Y están simplemente separadas por pocos kilómetros! Hoy después de los Pomerol y Saint-Emilion (que por cierto estos últimos son los que creemos que tienen mayor potencialidad en este 2004) hemos ido a relajarnos. Un chateau de “vinoterapia”. Aunque no me da tiempo de hacer ningún tratamiento, compramos crema hidratante a base de polifenoles y champú de uva. ¡No se si funcionará pero la verdades que los franceses saben como vender las cosas! Aún no sabemos los precios, se deben discutir dependiendo la añada, el mercado, la demanda…. Esta añada dicen que es una clásica de Bordeaux, la 2003 era más calurosa y daba taninos más dulces y vinos más potentes. Esta es más elegante pero también marca más la personalidad de cada zona, las particularidades de cada marca….Los compraremos a la avanzada, es un buen momento para comprar estos vinos, están bajando precio para ser competitivos con los del Nuevo Mundo si dejar de lado la fama merecida de las características de su terroir.
Dos maneras de entender el negocio del vino. En Madrid, una feria donde las marcas exhiben su producto en su momento óptimo y quieren darlo a conocer al cliente. En Bordeaux, una relación paladar-vino y precio, aunque el producto no esté acabado pero ya podamos percibir su evolución. A los dos sitios sólo pueden entrar los profesionales, pero en España uno no puede dejar de ser desapercibido y charlar con los compañeros de profesión; en Francia, se hace una prueba de velocidad y fondo para el paladar de vinos exclusivos en la soledad de nuestras percepciones.

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