35 cosas que he aprendido al cumplir 35

 

  • Que si no me apunto las cosas me las olvido
  • Que soy rubia y con el pelo largo (he intentado ponérmelo de todos los colores y hacer cambios pero no me gusto)
  • Que la vida es simple aunque no fácil
  • Que ya no hago planes a largo plazo porque la vida te da unos “zascas” alucinantes…
  • Que aunque creas que estás mintiendo, mientes
  • Que aunque a veces no sé bien lo que quiero tengo clarísimo lo que no quiero
  • Que nunca el tiempo es perdido
  • Que el primer sorbo de la cerveza es el mejor
  • Que solo ponemos las cosas bonitas en el Facebook
  • Que no me puedo comprar gafas de sol caras porque las pierdo
  • Que todo es actitud: nunca pensé que podría estar contenta recogiendo (literalmente) tanta mierda (tengo una perra y una bebé de 16 meses)
  • Que el sexo no es tan importante. Sí,sí, eso he dicho porque ahora es lo que pienso (a los 25 nunca hubiera imaginado que diría esto)
  • Que lo que antes se te hacía pesado (trabajar, hacer ejercicio o estudiar) ahora es una fiesta porque es el único momento que conecto conmigo misma
  • Que cuando eres madre ya no tienes vacaciones y lo vives con esa alegría
  • Que mi perra es un animal y no una persona, aunque es una de las mejores personas que conozco
  • Que si no me hago la manicura me acabo mordiendo las uñas
  • Que me gustan las personas auténticas y con las que puedo ser auténtica
  • Que hay cosas que es mejor no preguntar
  • Que hay personas que ni por mucho que te esfuerces ni te caerán ni les caerás bien
  • Que soy adicta al café y no quiero dejarlo porque es lo que deseo cada mañana
  • Que por mucho que critiques a tu marido es el mejor, el mejor absolutamente y de largo
  • Que hay recuerdos que con el tiempo no se olvidan si no que se vuelven más amargos de lo que fueron
  • Que mis padres son unos santos ( ya lo sabía pero lo corroboran más al hacer de perfectos abuelos)
  • Que siempre se puede estar más cansado
  • Que nunca voy tener una buena delantera (pensaba que después de los embarazos se quedarían pero después de 9 meses de dar pecho se fueron)
  • Que puedes sobrevivir durmiendo a trozos
  • Que siempre tienes que ir con el protector total para “er bigotillo”
  • Que valoras siempre aún más a tus queridísimos amigos
  • Que una canción puede ayudar a cambiarte el humor
  • Que la risoterapia es la mejor terapia
  • Que como en tu casa, en ningún sitio
  • Que la mejor botella de vino es la que da mejor conversación
  • Que no por mucho madrugar amanece más temprano (también literalmente)
    Meritxell Falgueras - Presume de Vinos
  • Que eres muy fan de casi todas las mujeres del mundo
  • ¡Que no volverías ni de coña a los 25!

Cita (medio) a ciegas con los mitos del vino y su sensualidad

erotica y vinoAhora ya no se sale a ligar. Se utilizan aplicaciones para filtrar directamente el tipo de hombre/mujer que quieres, con intereses símiles a los tuyos y con disponibilidad. Se acabó aquello de te presento al prim@ de una amiga que creo que te va a encantar. He probado un vino que te va a sorprender. Ya no existen celestinas, solo apps. Con las aplicaciones para androide como “Vivino” o “Wine Secretary” se explica lo que se espera de un vino y encontrar por parámetros de búsqueda gustativa. Después de que dé la talla en boca y se puedn anotar sus cualidades a modo de diario. Para asistir a una cata a (semi) ciegas con el vino lo mejor es no mirar la etiqueta para no tener prejuicios. La marca, la variedad, el tiempo de crianza nos influyen a juzgar el vino. Muchos utilizamos papel de plata o una funda para poder ver claro lo que está oculto. Aunque lo mejor es hacer una cata compartida, comparándolo y utilizando una copa negra. Muchas veces por el color decimos la variedad o la evolución. Así sin tener uno de nuestros sentidos primordiales nos concentramos más en los demás: aroma y gusto sobretodo. Todo al revés de cómo nos preparamos para las otras citas, las de pareja, donde como iremos vestidos o el peinado parece ser lo más importante. Aunque si al final se desencadena la pasión podemos practicar nuestra coherencia sensorial, vendándonos los ojos… Así el tacto, el gusto, los aromas se intensifican…. ¡Y también vale en la degustación! Pues bien, si hemos superado ese primer encuentro del Tinder y queremos adornarlo con vino, aquí van algunos consejos sobre las citas, los sentidos y los vinos:

  • Jugar al amor cuando uno esta ebrio es una usanza casi tan antigua como el mismo vino. Los “Octavos”, juegos originarios de la Grecia Magna, eran ritos erótico-dionisíacos que consistían en beber tantas copas de vino como letras formaban el nombre de la amada ¡Así que si os enamoráis de un Cresenciano os tocará beber bastante!
  • Recordad pero que emborracharse no es lo mejor para la líbido… Tan sólo hasta ese punto que hace que te brillen los ojos al mirar a la otra persona.
  • Queda muy estético llenar a bañera con vino pero recordad que el alcohol pica en según que partes.
  • Un menú afrodisíaco basado en marisco y vino blanco, por ejemplo puede ser muy alentador. Buscad las variedades con buena acidez y con aromas más florales. Y no escatiméis en la comida, ¡que una cosa llama a la otra!
  • Con el chocolate los mejores vinos son los dulces, ya que pecamos lo hacemos con todo el gusto.
  • Todos tenemos en mente esa escena de Pretty Woman donde toman espumoso con fresas, y es verdad que intensifica su sabor y las burbujas siempre dan alegría de vivir.
  • El primero en maridar “les plaisirs de la bouche” fue Giacomo Casanova maridando sus conquistas dependiendo la mujer que quería seducir. Es decir que según vuestra cita elegid qué vino le puede sorprender y gustar. Por ejemplo, dependiendo la zona que le ha visto nacer o el sitio que le gusta ir en vacaciones. ¡Imaginación al poder!
  • Y de las aplicaciones más modernas nos remontamos a la historia para desmitificar. En la Antigua Roma se creía que el vino era cosa de hombres, prohibido para las mujeres. Pues se creía que la mujer carecía de virtud y si se la dejaba beber le gustaría demasiado la sensación de embriaguez y no podría detener sus impulsos más oscuros. Por esto mismo Catón, en el siglo I a.C., afirmaba “Si encuentras a tu mujer bebiendo vino, no dudes en atravesarla con una espada” porque creía que un mujer ebria era fácil presa de la infidelidad. Muy machistas todos los romanos y muy aplicable también a los hombres… ¡Aunque es mejor hablar de personas que igual que cada botella son un mundo!
  • Y sobre mitos… ¡la mitología del Dios del vino! Pensemos en la publicidad, en cómo los anuncios de alcoholes siempre aluden al mito primigenio de Dionisio donde la noche, el vino y la música acercan a las mujeres y los hombres.

 

Una cita con un buen vino da pie a hablar de amor, y tal vez a tomar una última copa, aunque esta ya será en otro ámbito. El vino forma parte, junto al amor, de las delicias de la vida y por ello si la podemos degustar en persona y no a través de un teléfono o de un ordenador, tocarla y degustarla, sabe muchísimo mejor. ¡Por mucho que nos expliquen un vino o una persona no hay nada mejor como la experiencia sentida que no se puede traducir de ninguna manera!

¿Qué vino te pongo para tu próxima cita?

https://www.vivino.com

Sangiovese

winesandthecityAllí estaba lo quería. Un bell’ uomo italiano contando las grandezas del Sangiovese. Con la altura perfecta para sus musculosas espaldas. No estaba cachas de gimnasio sino fibrado de hacer deporte. Castaño con las puntas aclaradas por el sol. Ojos azules a lo príncipe. Cara de eterno adolescente aunque empezaba a rozar los cuarenta. Los hombres son como el vino tinto con crianza. Empiezan a estar afinados a partir de los 35 y de los 38 a los 42 están perfectos. Redondos, con el bouquet formado, con potencia tánica y pueden lucir una buena acidez. Es decir: ya les ha bajado considerablemente los niveles de testosterona, dejan de ir detrás de tetas firmes, brillan en el trabajo y hasta tienen pasta. Hay mujeres que son como un verdejo de añada, a consumir durante el año. Esas que después de los 25 se obsesionan con la celulitis, arrugas y se les acaban marchitando los aromas varietales. Las mujeres sin bouquet no son buenas para envejecer a su lado. Las que tienen la cabeza bien amueblada y han pasado por madera, pueden estar maravillosas a los cincuenta. También como se conserva influye en su evolución. Gracias a Mónica, mi esteticién, podría llegar a tener buena crianza en lías y aguantar el peso en boca hasta los 35. Pero a partir de allí temo que empezaré a oxidarme. Dicen que en el vinagre está toda la mala leche del vino. Yo tenía el corazón despalillado, prensado y filtrado mil veces. Un puré de ilusiones y desilusiones al que no le faltaba sal.

Estaba en la cena organizada por los viticultores biodinámicos para hacer probar sus vinos a la prensa en el Món Vínic de Barcelona. Seguramente el mejor Wine Bar de Europa. El discurso de los ecológicos ya me lo sabía. Respetar al máximo la viña para que ella respete la cosecha. Intentar respetar la biodiversidad y conseguir la mejor uva como sinónimo de un buen vino. Para mi, fuera agricultura biológica o integrada al final donde un vino daba la talla era en la copa. Igual que un hombre lo daba con su capacidad de alejarse del niño egoísta y convertirse en alguien con quien hablar. Y si la talla era buena mejor. Como esos mágnums de cava brut nature Recaredo que nos estaban sirviendo de aperitivo. Una botella de litro y medio siempre sabía mejor que una estándar. En el vino, también importaba el tamaño aunque la gracia de un hombre no se pueda medir.

Era el hombre más guapo que había visto nunca, ¡y encima con viñas en la Toscana! Mientras el explicaba los secretos de su Carendelle 2010, yo asentía con la cabeza. Dejé de filosofar sobre los tipos de botellas y de mirarle el paquete para ver si tenía anillo en el dedo. Movía las manos mientras se pasaba la copa de ese monovarietal de sangiovese y lo cambiaba por uno de Petit Verdot. No lo tenía. El director de la revista “Cuina”, me dijo:

– “Abril, se te nota mucho”. Trabajaba con él como free-lance haciendo los artículos . La sección se llamaba “Bodegas con sentido”.

– Josep, está bodega tiene mucho sentido.

– ¡Para ti!- Y me guiñó el ojo.

Antes que nos trajeran el primer plato ya sabía que su bodega estaba en Maremma Toscana, cerca del mar. La brisa marina acariciaba sus viñas mientras él hacía kitesurf.   Para no decir nombre y apellidos lo llamaremos Míster Perfecto y le iba lo natural. Los vinos biodinámicos iban más allá de no utilizar pesticidas. Se tenían en cuenta la luna, la presión atmosféricas y se utilizaban las técnicas ancestrales. ¿Sería un lunático? Rudolf Steiner veía el cosmos como un todo. Era un pensamiento bonito. Cuando explicó que utilizaban la caca de la vaca diluida con agua en forma de homeopatía y que la esparcían por la tierra, no me podía imaginar a ese guaperas vestido con un traje de la Gas haciendo otra cosa que no fuera haciéndome el amor. A parte de todo esto, su vino era delicioso. Elegante, delicado, amable, tradicional y moderno, sutil y con personalidad. Frutos rojos maduros, notas de eucaliptos, una madera integrada, unos taninos suaves y una sensación retronasal persistente. Con personalidad que llegaba al alma y que me penetró como una flecha el corazón. Un vino que después de tomarlo aún recordaba su tacto en boca, como si de un beso se tratara. Como si te pusieran la lengua hasta el fondo para repasarte los dientes. Con el tacto húmedo que sólo un buen amante sabe dejarte como post-gusto. Si de verdad nos enamoramos por el aroma, yo me estaba colando por el perfume de un vino. Vi que se levantaba de la mesa para salir de la calle antes del postre. Supliqué para que no se marchara y que me estuviera esperando fumando un cigarrillo. Me dirigía hacia la puerta con paso firme, pensando en cómo le pediría fuego ¡Me encantaba que no se pudiera fumar dentro los locales! No solo para poder apreciar mejor los aromas del vino. Ligar se había vuelto más íntimo, fácil y solitario en la oscuridad de las calles. Le daba al acto de ligar un carácter delictivo-secreto mucho más sexy. El cheff del restaurante me detuvo en mi triunfal trayecto para hablarme del cambio de carta. Cuando conseguí llegar a la salida, él entraba. Así que tuve que ser muy rápida, no había tiempo para cortejos.

Estoy interesada en hacer un artículo sobre los vinos biodinámicos. ¿Cuándo te podría entrevistar?.

¡Me ne vado domani!

Mi cara debió ser como un mapa, porque él se apresuró a decir:

Ma vieni in Toscana, no?

Me fue a buscar una botella de Amaranto que tenía en el coche (¡encima su otro vino tenía nombre romántico!) y me la dio junto a su tarjeta.

Chiami prima di venire

¡Claro que lo llamaría! Nunca había visto un hombre que brillara tanto. Vi reflejado nuestra silueta detrás de ese foco potente que iluminaba los vinos. Hacíamos buena pareja. Me gustaba esa sombra que anunciaba dos persona que caminaban una al lado de la otra y cogiendo esa botella parecía que estuviéramos unidos por el vino. Al darnos los dos besos de rigor, tropezamos con los labios.

In Italia il primo bacio é al sinistra e il secondo a destra

O tal vez fue nuestro primer beso. Si Cupido aún hace de las suyas, podríamos decir que tuve un coup de coeur. Tal vez no de él, porque ni lo conocía, si no de la idea que pudiera existir un hombre ideal para mi. Como el que llevaba ya unos describiendo en la carta de los Reyes Magos y que ya estaba tardando un poco demasiado en llegar. Ahora sería el momento justo que llegara el amor de mi vida. Había llegado donde quería en mi carrera, me sentía casi fabulosa y todos los míos estaban bien. Mi apartamento delante la Estación de Sants, para poder irme a Madrid como quien coge el metro. Un bar debajo de casa que sabían que tomaba el café con leche semi-frío y con vaso de vidrio. Con la medida perfecta para una single como yo. Solo una habitación. Si alguien quería quedarse a dormir, dormía conmigo. Un armario lleno de ropa con estilo y de marca. Un buda gigante en la entrada que me daba la bienvenida en mis viajes. Un jarrón siempre con flores frescas. No esperaba que nadie me las regalaba, me las compraba yo. Una grande selección de tés, infusiones, incienso de la India y velas aromatizadas de variedades de uvas que me ayudaban a inspirarme en mi escritura. Una de las mejores colecciones de Jazz. Mi hamaca para poder tomar el sol en mi terraza mientras escuchaba la radio. Demasiadas plantas medio-muertas. Tendría que ahorrar para poner riego automático. Si mis plantas fueran niños estarían desnutridos. La menta para hacer mojitos y el basílico para condimentar la ensalada napolitana. Un olivo estéril que nunca había dado ni una aceituna. Una cocina pequeña y un lavabo grande. Una bodega llena de vinos buenos a los que no le llegaba la situación perfecta para ser abiertos. La nevera llena de feta, cervezas, cavas, vinos dulces, vinos blancos y jamón de bellota envasado al vacío. La despensa de miel y atún. De tanto comer gazpacho Alvalle me estaba quedando anémica. Dos zapateros y una cama rota de tantas noches de pasión y poco amor para repararla. Si tardaba un par de años más, creo que mi condón emocional de cinismo sería impenetrable.

Presentación del libro Crónica General del Sexo Oral de M.A. Almodóvar

Roser Amills, M.A.Almodóvar i Meritxell Falgueras

Roser Amills, M.A.Almodóvar i Meritxell Falgueras

El pasado miércoles 22 de enero participé, junto a Roser Amills, en la presentación del libro Crónica General del Sexo Oral de mi amigo Miguel Ángel Almodóvar en la Casa del Libro de Barcelona.

Os voy a presentar a M.A. Almodóvar, aunque quizá el mejor modo sea explicando lo que NO ES él:

1) Un hombre sin oficio ni beneficio, porque es sociólogo (profesor de sociología en el grado de Criminología de la Universidad Camilo José Cela), investigador en el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales (CIEMAT), periodista (lo hemos visto en TVE en “A  mi manera”, como subdirector de “Pasa la Vida”, como guionista en tele 5 en “Día a Día” co-presentando con María Teresa Campos, divulgador especializado en nutrición y periodista en radio, revistas especializadas… por eso, por su pasión gastronómica ha decidido escribir “Crónica General del Sexo oral”. También nos muestra como la lingüística puede cambiar el devenir de la historia. Este es su 17º libro.

2) Un hombre con pelos en la lengua, bueno al menos como la expresión dice, porque ha escrito 269 páginas de sexo oral centrándose en el cunilungus, la felación y el anilingus.

3) No es uno que se rige por los cotilleos si no por la historia.

 


Mi top 5 del libro

–  Los bukakes de Cleopatra

–  César, marido de mujeres y mujeres de maridos

–  En el 2009 la hazana de la actriz porno Carolin Ebert “Sexy Cora” que intentó batir el record Guiness realizando 200 felaciones y acabo un poco mal

–  El affair Lewinski

–  La historia de Coquito, la  preferida del autor

 

Y ya que hablamos de sexo oral y soy sumiller, aquí está una posible nota de cata: 

El olor a espárragos es típico del sauvignon, un vino blanco sutil y sensual. Aquel trago era más denso, más salino. Y la copa donde se servía el cáliz muy diferente. Como si de una coctelera se tratase, primero había que agitarla. Tenía notas lácteas pero enmascaradas por el olor al líquido de las olivas con anchoas, secretamente combinadas con un vino de tempranillo. Un olor que se mezclaba con otro más dulce, más ácido y cerrado. Las papilas gustativas quedaban dormidas, anestesiadas, extasiadas por una temperatura templada. Su evolución empezaba con la su ataque sedoso y acababa con el cuerpo de un crianza en boca. ¡Era todo un gran reserva! A su post-gusto le fue aquel último beso donde compartieron más de un par de números y se desdibujaban las fragancias por despeinar más los cabellos y mojar-los en sudor. Aquel beso llevaba equipaje y era la cosecha de su sexo. “Ves como si comes espárragos te cambia el sabor?” (Y es que un hombre, para que se lo hagas, es capaz de tragarse lo que sea!)

Meritxell Falgueras

19 vinos sexis para San Valentín

santvalenti

El vino que tragas como agua no lo degustas,  lo necesitas. Te sacia, te llena, te calma. El vino que hace tiempo que deseabas, que ha sabido envejecer y crecer en botella, cuando lo tomas tiene un postgusto preñado de memoria. El vino que te alcoholiza, que te harmoniza, que te hidrata, que te ayuda a desinhibirte, no es el mismo vino que necesitas cuando estás harto de todo y solo quieres beber algo que te vuelva a poner en sintonía con el mundo.

Hay personas que le hacen el amor al vino con bonitas palabras para descubrir sus aromas, que lo catan lentamente, que se dejan seducir por su color, que lo desnudan lentamente… que se emocionan cuando un vino les penetra. Los hay que beben el vino como una necesidad fisiológica, de cualquier manera, en cualquier copa, con cualquier comida. A esa gente, el vino le proporciona un placer animal que poco tiene que ver con el ser gourmetEl vino que ayuda a dormir es diferente al que hace soñar. Con el vino, entonces, ¿también se folla… o se hace el amor?

 

Os propongo algunas recomendaciones con tema para el día de San Valentín. Porque, además de decírselo con flores… ¿por qué no lo haces también con vino?

  1. Para tomar con fresas, Recaredo Brut Nature Gran Reserva (Cava).
  2. Si buscas ese oscuro objeto de deseo… prueba el Violeta Alta (Alella).
  3. Rosso Valentino… con Carandelle (Maremma Toscana) o Artadi Pagos Viejos (Rioja).
  4. Para un desayuno con diamantes, Juve & Camps Cinta Púrpura (Cava) oTaittinger Comtes Champagne (Champagne).
  5. Viña Esmeralda (Cataluña) porque la primavera, la sangre altera.
  6. ¿Te apetecen un buen par de… taninos? Pues, Aalto (Ribera del Duero).
  7. Rosa Rosae… con Ochoa Rosado de Lágrima (Navarra).
  8. ¿Un vino cheap & chic? El Laderas del Sequé (Alicante).
  9. ¿Un vino que susurre? El Ànima Negre 2 (Binissalem-Mallorca).
  10. Nuat (Pla del Bages) es el vino al desnudo.
  11. Para tomar con ostras, Fillaboa (Rías Baixas).
  12. ¡Tócamela otra vez! Acústic (Montsant) o Vall-Llach (Priorat).
  13. Like a virgin… con Can Feixes Blanc Sel·lecció (Penedès).
  14. Para esa última copa, nada mejor que el Jacques Selosse Substance (Champagne).
  15. El pecado de la carne también se bebeLegaris Reserva (Ribera del Duero).
  16. Regala flores… ¡con vino! Gessamí (Penedès).
  17. Para el desamorLa Malkerida (Utiel-Requena).
  18. Si quieres que te quieran másMás Amor (Terra Alta).
  19. Para disfrutar de la dolce vitaDulce Corazón (Manchuela).

 

*Imatge: Flickr – Marina Aguilar Araujo

De cuando se fumaba en Florencia

Estuve toda la noche húmeda, llorona, lluviosa, nostálgica, alegremente triste recorriendo la que fue la ciudad de mi vida, Florencia. El amor de la juventud donde pasé grandes momentos y sufrí descubriéndome a mi misma. Donde cada día era una aventura. Donde en las noches surgía la locura, la escritura, el arte y la música. Vivía entre canciones de jazz, birras, tisanas, Sangiovesi, chips, lágrimas, besos, libros que leía, la novela que escribí y los amigos que me alimentaron. Los mismos amigos que me siguen esperando para cantar nuestras canciones de aquel mítico Erasmus en el 2002. Donde aún se acuerdan de mi los de la floristería, el bar de los aperitivos y como no, los de la enoteca. “La catalana” me llamaban. Una chica que tenía tanta luz como sombras. Ese período de artista maldita está aparcado.Creo que me he vuelto más pragmática. Más adulta, dicen algunos. Menos flipada, pienso yo. Pero cuando yo fumaba en Florencia aspiraba cada día los Uffizi y siempre me perdía antes de llegar a casa. Fumaba nerviosa después de acabar un examen y escribía con un cenicero que me inspiraba a insólitas horas de la madrugada, Cada noche, pero, me iba al Ponte Vechio con la bici a escuchar a ese viejo guitarrista y hacerme el último piti en Santo Spirito. Miraba la luna reflejada en el río y me fumaba el del deseo visualizando lo que quería. Y ahora que ya no fumo se ha convertido en mi realidad. Me gustaría saber si el sabor de aquel tinto de la “Rosticceria il Pirata” era tan bueno o solo era que con él aunque fuera bebido en una taza de café con leche escribí un capítulo fundamental de mi vida. Y apoyada en los muros del Arno le digo a Florencia que mis sueños se han hecho realidad y que espero que eso sea bueno haciendo un suspiro de aire sin humo.

Las cincuenta sombras del tinto

Hay un libro erótico que el boca a boca lo está convirtiendo en un best-seller. En teoría, las mujeres son menos visuales que los hombres, tal vez por ello, somos menos consumidoras de pornografía pero más imaginativas y a grosso modo mejor lectoras. En otras lenguas el título está traducido como tonalidades, como la gama cromática que observamos en nuestras copas cuando hablamos de un tinto. Que empieza con el negro más oscuro y que con el tiempo los antocianos se desnudan hasta quedarse en los bajos fondos de las botellas. Todos queremos lo que no tenemos. Dicen que las mujeres damos sexo para conseguir amor. Que los hombres dan amor para recibir sexo. Sería este un poco el argumento la trilogía citada. En el vino pasa una cosa parecida: el tinto con el tiempo quiere ser blanco y el blanco, tinto. Y no entremos, si el tinto es más masculino que femenino. Porque este fenómeno de éxito y la lectura no racista de las mujeres en las cartas de los restaurantes lo demuestran. No hay límites coloristas para los que buscan calidad y son sensitivos. Los ribetes son los que marcan la diferencia: de los más púrpuras, pasando por los cerezas, granates, rojizos para acabar en marrón-teja. A veces, pero, como los tópicos literarios hay la sensación que “este vino ya lo he visto”. Podemos leer en todas las guías (del Wine Spectator a la Guía Peñín) una muy parecida descripción visual del tipo “cereza picota, capa alta, lágrima lenta” aunque lleven unos cuantos años en botella. ¿Es culpa del cambio climático o que todos anhelamos la perfección aunque tenga su lado artificial? La dominante parkerarización (entendiendo concentración, alta graduación y potencia) del gusto, la sobremaduración polifenólica, la larga maceración con las pieles y las barricas nuevas tostadas hacen que el terruño quede sumiso. Vinos estandarizados (como el protagonista Christian Grey) que son técnicamente perfectos, como los vinos del nuevo mundo, pero que les falta autenticidad para ser reales. El sustituto de Jay Miller, el nuevo encargado de la cata de la prestigiosa Wine Advocate en España es ahora Neal Martin, un amante de los clásicos Riojas (los de corte clásico como López Heredia han salido beneficiados), añejados, de colores evolucionados. El estilo Parker ya no será sinónimo en la Península de esos vinos de capa alta, de concentración, de añadas jóvenes con alta graduación. Seguirán pero, nominados los vinos a lo Meryl Streep, sin bótox ni el artificio del maquillaje, como los vinos que saben envejecer y adaptarse no dejando que las bombas de fruta eclipsen su alma. Los que se crían en botella y luego salen a la luz con su sabio esplendor. Se dice que “quien tuvo, retuvo”.

Baci di Sangiovese

SANGIOVESE MAREMMA TOSCANA IGT VENDEMMIA 2010
GRAPES
100% Sangiovese.
SOIL
Made up of Aeolian deposits of medium texture, originating from the foliation of the mineral-bearing hills of Gavorrano, giving a stony terrain with a highish clay content.
COLOR
Intense ruby red, with violet shadings.
BOUQUET
Intense and full, the flavor offers pleasant scents of violets, cherries and wild berries accompanied by scents of spices and licorice.
FLAVOR
Pleasantly fresh with a good structure supported by velvety tannins and a persistent finish.
SERVING TEMPERATURE
Serve at about 16°-18°C (61°-64°F).
FOOD COMBINATIONS
A harmonious wine that accompanies preserved meats of the Tuscan tradition, savory introductory dishes, grilled red meats and moderately aged Pecorini cheeses.

Desesperate housewives

Esta serie quería ser mi consuelo por el final de Sex & the City. Pero no lo fue. Las amas de casa de Wisteria Lane no eran glamourosas como las chicas de New York. No me sentía representada por “las mujeres desesperadas” porque estaban casadas, con hijos, casa, perros, vecinos, iban al super, hacían cookies y se emborrachaban con Pinot Noir en el porche. Tampoco era que mi vida amorosa era como la de Samantha o que compraba tantos Manolos como Carrie, pero al menos escribía, era soltera y vivía en una ciudad donde hacían coktails y podías pillarte un taxi! Desesperate housewives nunca ha querido ser una falsificación de la realidad, con sus asesinatos, sus ironías, sus malentendidos, sus finales redondos. Siempre ha sido un guiño a las sensaciones, a las cosas que no se dicen, a los sentimientos que escondemos debajo una sonrisa. Una gran elogio a todas esas amas de casa frustradas que tienen una vida alternativa que solo ellas entienden. He aprendido muchas cosas de la serie, sobretodo de la estructura narrativa. La voz en off de una muerta, el leit-motive de cada capítulo, la caricaturazión de los personajes… I love Bree Van de Kamp, la relación del matrimonio Schavo, las flipadas de Grabrielle Solís, la valla blanca de la entrada de cada casa, la cámara panorámica, la cultura gastronómica de la serie… Un episodio, el de la muerte del manitas del barrio el día antes de su jubilación con un flashback de los primeros encuentros con sus vecinas, un capolavoro de los guionistas. No tener miedo a matar personajes y continuar resucitando otros. El otro día vi el último capítulo. Se acaba que todas esas damas de un barrio residencial que solo se quejaban, cotilleaban y cocinaban en su treintena-cuarentena, se ponían a trabajar en la cincuentena. Todas menos Susan que es la única que trabajaba escribiendo cuentos para niños en la primera temporada y que en la última se encarga de cuidar a su familia. Se tiene que ser muy valiente, segura y ordenada mentalmente para aguantar el peso de una casa donde no hay incentivos y solo cosas por hacer. Nice. Creo haber deducido de estas ocho temporadas que aunque me llegue a costar dinero voy a seguir trabajando, porque ahora que vivo en un pueblo muy a las afueras de mi mundo, no quiero acabar desesperada.

Inmigrante

Estoy acostumbrada a vivir fuera de casa. He estudiado en Bordeaux, Florencia, en París y San Francisco. Pero siempre volvía a Barcelona y todo tenía un sentido. Ahora vuelvo a mi ciudad para trabajar pero se podría decir que vivo en otro país. Mi Italia, la que he estudiado mi erasmus, la patria de mi marido y el lugar más maravilloso para vivir. Pero en el pueblo en el que vivo no soy de allí. La gente no me conoce, ni me reconoce por lo que soy. Sólo soy la mujer de alguien. Ni se preguntan de donde vengo ni si hago algo. El otro día me preguntaron si era la nueva mujer de la limpieza rusa del pueblo. Es que para ir a la biblioteca no me arreglo tanto, pero tampoco tan poco. Una gran lección de humildad para mi ego y aún tanto trabajo me queda para hacerme mi parcela allí. Espero que, como las variedades foráneas yo también me pueda aclimatar a este nuevo terroir y me consideren por mis frutos.

La necesidad de soñar

¿Aún haces el piti del deseo? ¿Soplas los dientes de león? ¿Pides deseos cuando ves una estrella fugaz? ¿Sigues escribiendo la carta a los Reyes Magos aunque sepas quienes son de verdad? ¿Desojas margaritas? ¿mueves la tira de la lata para saber la letra por la que empieza tu amor? ¿Pones la mano en el techo del coche cuando pasas por un puente? ¿Tiras monedas en las fuentes? ¿Duermes sabiendo lo que vas a soñar?
Todas mis respuestas son sí. La gente me lo pregunta cuando me lo ven hacer y piensan que soy infantil, supersticiosa y/o excéntrica. Y seguramente soy las tres cosas. Pero no por desear. Creo que, seguir deseando, que es una cosa que nos enseñan de pequeños, se vuelve más importante que nunca cuando somos mayores. Porque sí sabemos que queremos es más fácil que nos concentremos en ello. Porque cuando sabes lo que quieres, tal vez los astros se confabulen para ayudarte. Porque cuando sabes lo que quieres también descubres lo que no quieres. Porque te centras. Porque te esfuerzas para que se haga realidad.
Brindo por aquellos que se chocan las copas mirándose a los ojos…
Y yo… sigo persiguiendo los ángeles por la calle y cuando los soplo sigo pidiendo lo que la vida me regalará…

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