Fronteras con gusto

Todo lo que se puede pensar se puede decir con palabras, al menos esa es la teoría de Nietzsche y Wittgenstein ¿Pero que pasa cuando no conseguimos explicar nuestros sentimientos en las palabras comunes que compartimos en el diccionario? Las sensaciones a veces son más fáciles de plasmar en un lienzo, porque los sentimientos se acaban convirtiendo en cupajes de diferentes objetivos pasados por la barrica del pasado y la oxidación del miedo a lo que será. Tal vez por eso prefiero que mi pareja tenga una nacionalidad diferente a la mía, porque en una última desesperada instancia, siempre le puedo pegar la culpa a la lengua. ¡Cuántas veces hablando la misma lengua no nos entendemos! Pero en el vino, ¿tenemos un código medianamente universal de comunicación? En mi tesina doctoral estudié como dependiendo el idioma las notas de cata tenían ciertos matices. Las diferencias entre catalán, castellano, inglés, francés e italiano son más sintácticas que semánticas. En el 90% de los casos se utiliza la metáfora (¡porque las puntuaciones también lo son!); en el 100% de los textos de degustación el lenguaje es literario (un 70% personificaciones versus un 80% de comparaciones) y sólo un 30% de los términos son técnicos. El uso de la metáfora en la cata no es un ornamento, sino el elemento crucial para poder evocar sensaciones. Por su fortaleza como diría Aristóteles; por la arma de seducción nietzscheana; porque la comida es comunicación como bien estudió el antropólogo Lévi-Strauss; por el relevo social del que se ocupa Umberto Eco y sobretodo por la ambigüedad lingüística que tanto estudió Jakobson. Y de allí las nacionalidades. Los italianos prefieren los adjetivos yuxtapuestos. En el mundo anglosajón de la cata hay una tendencia a hacer las frases cortas. Los americanos son más disciplinados y comedidos en cuanto a recursos literarios. Normalmente el vino es descrito por adjetivos y verbos transitivos sin hacer pomposas comparaciones. Los franceses, utilizan más verbos de acción. En castellano hemos adaptado las notas orales al texto escrito, por ello somos los que utilizamos más exclamaciones. Los iconos (racimos, copas, estrellas o medallas) son una calificación más global, más cauta y menos comprometida. En el Concurso Internacional de Bruselas en Luxemburgo, he podido comprobar que los idiomas pueden entenderse con unos parámetros de cata uniformes y adjetivando con números. El problema es aprender a reconocer y juzgar los vinos por su categoría. En el Internatinal Taste & Quality Institute de Bruselas los sumilleres europeos se dedican a catar toda clase de productos líquidos de todo el mundo. Hasta que llega el vino de arroz, el refresco de aloe vera o el schochu y te preguntas si el lenguaje universal del gusto puede pasar todas las barreras geográficas ¿A qué huele un noventa y cuatro puntos Parker? ¿al tour de Miller? ¿A madera nueva y bombas de frutas? ¿Y un 98 Peñín? ¿a más de 50 euros? ¡¿Y así en todo el mundo?! A finales del año 2007 Atsushi Hashimoto de la Universidad de Mie (Japón) inventó el primer robot catador de vinos. ¡Qué aburrido sería que todos tuviéramos la misma manera de explicar la realidad si cada uno la percibe a su manera! Porque el vino, cuando entra en la boca, leemos en el felpudo: “Bienvenido a la República Independiente de mi gusto”. Y eso se entiende en todos los idiomas.

Los vinos que nunca se fueron

Hay vinos que siempre han estado aquí, pero que ahora están de moda, porque se les ilumina con el foco de la crítica pero que nunca se fueron. La viticultura española ha despertado su diversidad, siendo más auténtica que nunca. La Mencía es la prueba de como sofisticar el pasado, sin abusar de la sobremaduración y los tostados en madera. Bierzo, luce con el Godello vinos sensibles, diferentes y con gran capacidad para el envejecimiento. Vinos frescos de Albariño que en Galicia tienen su feudo y que cuando se crían en lías, tienen la cuna preparada para criarse un buen par de años en botella. Ribeiro, ya no es el hermano pequeño de la D.O. Rias Baixas juega con vinos de atractiva acidez y complejidad aromática. La Verdejo es el éxito comercial de vinos frutales, desenfadados, sexys y deliciosos que en manos de enólogos como Richard Sanz, Javier Zaccagnini o Jorge Ordoñez dan vinos originales, voluminosos, gustosos. Los rosados de Cigales, con garnachas intensas ahora destacan como rosados de tendencia. Los vinos salvajes de Toro, carnosos y hábiles que son tendencias. Las variedades Pietro Picudo, Juan García y la Albarín en blancas protagonizan las cartas del altiplano de Castilla y León. Los vinos de Madrid abstaecen la capital gracias al esfuerzo de su conejo regulador que ha apostado por la calidad sin mala uva. La monastrell muestra la mediterraneidad. Igual que el clásico vino fondillón en Alicante gana adeptos. En Canarias cinco siglos de viticultura siguen dando fruto como en las islas Baleares explotando su tipicidad. Los cavas, cupaje de artesanía y técnica, con añada, crianza y con el auge del rosado que ya era lo más en las fiestas dalinianas. Finos y Manzanilas emn rama, sin filtrar. Los vinos tradicionales del Priorato, desde que Parker les puso el ojo, son los que estan en el punto de mira. La reina tinta fina, que en D.O. C Rioja ha sabido sobrevivir al éxito adáptandose a los tiempos, de la mano del graciano y el mazuelo. Navarra, tierra histórica de la agricultura, con moscateles que ahora son la mejor compañía de los quesos. Igual que su maridaje con las garnachas dulces de Tarragona. Aunque para garnachas, las de Aragón, que se miran en el espejo de Campo de Borja. ¿Qué mejor que un chardonnay de Chablis? El Sangiovese en Toscana, que escapa del Chianti para lucir en Maremma. La gente del vino ha estudiado y viajado durante añadas y esto se nota en las nuevas grandes añadas que se parecen a sus abuelos, pero que vuelan más alto. Porque el vino es una gran familia que va dando nuevas generaciones pero siempre ligados a la tierra. Por ello, esos vinos siempre han estado aquí arrelados, siguen esperándonos en las copas. Vinos que vuelven a estar de moda porque nunca se fueron, como yo de esta revista.

VINOS Y RESTAURANTES Y YO

¡Me han llamado de “Vinos y Restaurantes”! No me lo podía creer. Recuerdo celebrándolo con mi familia aquella noche. ¡Pero si aún no sabes qué quieren! Me decía mi hermano Ferran. “Pero lo importante es que han llamado” decía mi madre. Fui a las oficinas en Pau Clarís y vi las diferentes portadas de las revistas. Todas aquellas que había estado leyendo mientras hacía de comercial de vinos del Celler de Gelida de Barcelona y soñaba en el día pudiera escribir en una revista así de importante. Se lo dije una vez a Maria José, su elegante comercial, que me animó a seguir mi cruzada. Y allí estaba con Pilar y el señor Curt, muy nerviosa e insegura pero llena de ilusión. Me pidieron una columna, podría escribir de lo que quisiera, ¡y cobrando! Me tomé un capuccino en un bar cercano y sentí que se me estaban abriendo una gran puerta para comunicar el vino que es lo que quería  hacer de mayor. Y así fue. Radio, televisión, conferencias, premios. No sé si fue mi nariz de oro joven promesa o que por fin recogía lo que había estado labrando esos años escribiendo en la oscuridad. Lo que sí sé es que gracias a “Vinos y Restaurantes” la gente me reconocía y me leía. A mi primer artículo “Blancos con almas de tintos”  le dediqué muchas horas: ¡tenía tanto miedo de no dar la talla! Avasallando con preguntas a Mónica Rámirez, una de las mejores profesionales de sector y una gran redactora jefe. Mi padre, Toni Falgueras, me revisaba los primeros textos. Me sorprendió cuando René Barbier me felicitó por mis artículos cuando era yo quien tendría que hacerlo por sus vinos. Como hice temas graciosos, otros demasiado arriesgados pero siempre sinceros y frescos. Los demás editores de las revistas en que colaboraba me decían “¡queremos tus temas de “Vinos y Restaurantes”! Pero sólo me salían cuando pensaba que mis artículos se publicarían aquí. Una botella nunca se vacía, siempre se llena de sensaciones. Mis brindis con “Vinos y Restaurantes” no han acabado, sólo mi columna mensual. En estos tres años he acabado la tesina doctoral en comunicación sobre “las metáforas en el mundo del vino” y ahora empiezo nuevos proyectos, para seguir formándome para mejorarme. La copa está medio llena y la seguiré llenando con vuestra energía. Así que nos seguimos viendo en el perfil de cada copa, nos imaginamos en los puntos suspensivos, en la emoción de cada tapón, en las curvas sugerentes de las comas. Nos seguimos riendo de las manchas de vino, nos recordamos en el silencio de las pausas. Si me echáis de menos, nos podemos comunicar a través de mi blog www.winesandthecity.com. Muchas gracias a vosotros, lectores, y al capital humano de “Vinos y Restaurantes” por la oportunidad, la atención y toda la inspiración, que sin saberlo, me habéis regalado. ¡Gracias de todo corazón y hasta muy pronto! ¡Salud!

¡VINOS BUENOS, BONITOS,BARATOS Y DE AQUÍ!

¡Qué suerte que tenemos con los vinos españoles! Nos podemos quejar de muchas cosas en este país, pero no sobre el vino. Comparad la relación calidad-precio con los vinos italianos. Hay vinos italianos deliciosos como los barolos del Piamonte o los supertuscans Toscana, ¿pero a partir de que precio? Mucho más elevado, os lo aseguro. El precio en relación al placer con los vecinos franceses también es considerable. En España se hacen grandes vinos a bajos precios, y en eso, somos una  de las mejores alternativas del planeta vinícola. El Nuevo Mundo (como se denomina a los viñedos fuera de Europa) hace productos muy competentes. Es el caso del malbec argentino y el carménère chileno. Muchos tenían miedo de que estos nos robaran el mercado. Si pensamos des de la abundancia (difícil en tiempo de crisis, pero siempre posible y muy recomendable) veremos que el sol sale para todos. Y que en la península (pues los portugueses se también se han puesto las pilas) se hacen unos vinos asequibles y con personalidad. Vinos de mencía en el Bierzo, garnachas en el Campo de Borja y cariñenas en el Montsant que valen más de lo que cuestan. El secreto parece ser en diferenciarnos de la competencia. El terroir y las variedades autóctonas son inimitables y un valor en alza. ¡Lástima que aún algunos consumidores no se lo crean!. El Beujolais Noveau, el vino joven del sur de la Borgoña que sale el tercer jueves del mes de noviembre, se acabó antes de fiestas. Mientras cada vez son menos las bodegas españolas que se atreven a sacar el vino del año. ¡Con lo que se agradece un vino con aromas varietales y frescos! Tal vez, los consumidores no tienen la culpa, si no que las bodegas que sólo se toman en serio los vinos complejos. Lo más lamentable es cuando en un restaurante el vino de la casa, que tendría que ser el más representativo, acaba siendo un australiano con virutas. Con los avances enológicos es muy difícil encontrar vinos mal hechos, y nosotros tenemos grandes vinos a precios asequibles: Laderas del Sequé (Alicante), Monteabellón Roble (Ribera del Duero), Artazuri (Navarra), Vinya d’Irto (Terra Alta). Vinos que te dejan bien sin arruinarte. En blancos hay un festival de opciones: verdejos de Rueda por menos de 6 euros; untuosos godellos criados en lías y xarel·lo en el Penedès. El Blanc Selecció de Can Feixes y el rosado de lágrima de Ochoa por citar algunos ejemplares. En cada denominación (no acabaría si citara todas, pero las 69 denominaciones entran como ejemplo) podemos gozar de vinos básicos fabulosos para acompañar nuestro pan de cada día. Preguntad en vuestra tienda de confianza y desconfiad de las ofertas. El vino de rebajas no tiene sentido para los vinos que cuestan lo que valen. El rey de los vinos calidad-precio es el Jérez. Con el sistema de criaderas y soleras estos vinos son de una elaboración única y casi mística con su velo en flor. Nosotros, como tienen buen precio, no los tratamos como joyas, pero lo son. ¿Vinos envejecidos durante tres años y que cuesten 6 euros? ¿Dónde en el mundo se ha visto algo así?. La Manzanilla y los demás vinos de la D.O. Jérez-Sherry-Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, si estuvieran en Fancia costaría no sé cuanto. Criticamos a los gabachos porque tenemos envidia, pues estos sí que han sabido crear marca. Nosotros ya la tenemos es “Wines of Spain”, se trata de que creamos en el lema “Yes, We can”. En Estados Unidos el vino español triunfa por sus cualidades jugando fuera de casa. ¡Ya es hora que seamos profetas en nuestra tierra! Aunque el 2010 no es una buena añada económica, podemos continuar brindado con espumosos de altura sin echar de menos ningún champagne. Tenemos cavas gran reserva (con 30 meses de crianza) por poco más de 10 euros. Lo que nos falta es más autoestima y animarnos un poco en esta cuesta de enero con vinos que nos llenen de placer sin vaciarnos el bolsillo.

Meritxell Falgueras

Vinos que te hacen quedar bien

La eterna pregunta, en Navidad, se repite más de lo normal, ¿Quedaré bien con este vino? Nos obsesiona que un vino no nos decepcione, sobretodo cuando lo ofrecemos como regalo o lo llevamos a una cena. Hay marcas, zonas, productores que nos dan seguridad y confianza. Con zonas como Priorato o Ribera del Duero sabemos que el receptor va a percibir cuánto nos hemos gastado. Un champagne o un vino extranjero da una aureola de exclusividad. Rioja o Albariño creemos que siempre van a estar buenos. Las uvas cabernet sauvignon, merlot y chardonnay parece que le den pedigrí al cupage. Estas apuestas seguras son ideales para obsequiar a personas que no conocemos bien y no sabemos su interés por el vino. Aunque si tenemos grandes amigos apasionados por el vino agradecerá más un vino de autor o de alta expresión. Estos vinos son obras de arte de bodegas y/o enólogos de producciones limitadas y altos precios que sólo los más informados sabrán apreciar. Si tenemos familiares que se están iniciando podríamos optar por vinos más sorprendentes. Por ejemplo las denominaciones catalanas de Montsant, Empordà y Costers del Segre. Denominaciones con productos muy bien hechos, de variedades autóctonas y de precios asequibles. Para los conocidos esnobs, es normal que prefiramos las marcas más reconocidas por los medios. ¿Y para el amigo invisible? Un regalo asequible podría ser un vino que no llegue a los 8 euros, como por ejemplo uno del Penedès, que no nos va a dejar en ridículo.
En las comidas y cenas de estas fiestas tenemos que pensar bien el vino que mejor acompañará al menú. Aunque la premisa es “vino tinto para la carne, blanco para el pescado” tiene deliciosas excepciones. El vino tiene que estar a nuestro servicio, no nosotros bajo su dictamen. El mundo del vino tiene múltiples posibilidades de maridage y después cada uno sabe lo que mejor le sienta. Un vino blanco, también puede acompañar carnes, pero el vino tendrá que ser pasado por barrica y la carne, blanca. Para los que sólo toman tintos, para los pescados deberán utilizar un vino ligero, joven y sin nada de crianza en madera. En estos largos manjares lo más espectacular es que desfilen diferentes tipos de vinos por la mesa, hasta si puede ser con cada plato. Son mesas grandes que fácilmente se acaban la media de diez copas por cada botella. Así podemos practicar más este juego de combinar comida y vino para que los dos salgan ganando. También podemos aprovechar para lucir las botellas mágnum, el doble de la estándar, pues seguro que siempre necesitaremos más vino. Para adornar de alegría nuestros banquetes mejor empezar brindando con cava. Un cava joven y brut para el aperitivo nos va a preparar el apetito, y si es rosado llenará de glamour nuestro brindis. Los snacks salados serán su mejor pareja. Los primeros podemos optar por los grandes blancos del país, como los verdejos de Rueda. Para las carnes guisadas, tintos con reserva. Para l’escudella un vino del año que se va, servido un poco fresco y de fermentación carbónica. Para los canelones vinos de garnatxa. Para los turrones cava dulce. Vinos dulces naturales endulzaran nuestra sobremesa. Nunca nos puede faltar en estos días espumosos de calidad, un buen whisky, un pedro ximénez de Montilla y Moriles. Estos vinos son los que te hacen quedar bien con cualquiera. Bones festes!!!

LAS FIESTAS DEL CAVA

Las fiestas del cava tienen como anfitrión la Confraría del cava de Sant Sadurní. Este año ya se ha celebrado la XVIII semana del cava con el estiloso cartel de Jordi Labanda, y con ella los diez años que decidí con entusiasmo y voluntad dedicarme al mundo del vino. Antes ya lo hacía, pero siempre como “hija de” y trabajando en la tienda de vinos de mi familia porque era lo que tocaba después de cinco generaciones. Mi padre siempre lo dice “tanto llevarte a las viñas todos los fines de semana y te convences que el mundo del vino es bonito por las fiestas”. Allí pude conocer a Ramon Francás, colaborador también de esta revista, y al verlo trabajar me inspiró la que sería mi profesión: explicar lo que hay detrás de cada botella. ¡Y es que las fiestas del cava son preciosas! Preciosas porque se hacen con pasión. Todo un pueblo, Sant Sadurní d’Anoia dispuesto a esperar a su reina, en esta edición la ex-Miss Elisabeth Reyes. Esta guapísima malagueña parece más conocidas por sus affaires, pero a nosotros nos tendría que interesar que compartió reinado en el 2006 con Juan García, (como el nombre de la uva) modelo y sumiller. Y este Mister llegó a vencer el título Mundial en 2007 a parte de por su belleza y por hacer una decantación de vino delante del jurado. Otras reinas han venido de Operación Triunfo (como Beth o Gisela), del mundo de la moda como Veronica Blume o Judith Mascó, muchas actrices y otras tantas mises. Sí, se busca a una mujer hermosa y mediática para expresar con una imagen la elegancia del cava y para llamar la atención de los medios de comunicación. Sus Damas de Honor, son “pubilles” del mundo del cava. Yo lo fuí el año de Martina Klein, y de allí me viene la afición. También hay pregoneros, este año Puyol e Iniesta (¡aunque fueran los imitadores del programa de sátira de tv3 Crackóvia!) para celebrar la cantidad de botellas de cava se han abierto gracias a la “Copa-Lliga-Champions”. La muestra de las placas del cava, una de las actividades más concurridas. (¡Desde que llegó la dichosa moda tienes que ser el más rápido en cogerla!). ¡Hay gente que solo compra el cava para la colección, bebérselo pasa a un segundo término! Actividades para profesionales como el “Congreso del Cava” con ponencias como “El cava en la cocina” a cargo de Josep Roca entre otras ponencias a cargo de los mejores enólogos mundiales para los profesionales del sector. Muy importante es la misión de la Jove Confraria del Cava, un grupo de jóvenes que se dedican a educar de manera divertida y con glamour a sus coetáneos. Lo que hace grande a la Confraria son los confrares de Honor: personalidades como Joan Manel Serrat, Montserrat Caballé, Mercè Sampietro… Este año ( ¡ya tardaban!) Ferran Adrià. Hablando de catalanes universales, los caballeros del cava fueron con sus capas y su espadas a California a investir al mismísimo Pau Gasol. Si la montaña no viene a Mahoma… Bueno, se invistió también a su momento a Fèlix Millet, pero esto no viene a cuento. Yo siempre voy a defender el cava porque gracias a este producto me enamoré del mundo del vino. En un año que ni Freixenet estrena anuncio, necesitamos más que nunca que el cava nos siga haciendo soñar sobre qué queremos ser en el futuro.

Meritxell Falgueras

En el nombre del vino

El nombre del vino es como el nombre de las personas. Hay nombres que son originales, otros clásicos, algunos fáciles de recordar. Nombres que muestran la personalidad y otros que son sólo un trámite para distinguir el vino. Estudios de marketing apuntan que los nombres de vino más utilizados son aún los que tienen referencias aristocráticas, los nombre genéricos o los nominativos latinos. Los vinos con pedigrí se hacen llamar por sus títulos nobiliarios como Marques de Gelida (cava), Conde de Valdemar (Rioja), Comtesse de Lalande (Pauillac). También hay vinos que aluden a la realeza como Dinastía Vivancos, (Rioja) Palacio de Bornos (Rueda) o Torres (Penedès) entre muchos más. Los nombres genéricos que demarcan la viña y el pago son muy comunes: Viña Tondonia (Rioja), Pago de Carraovejas (Ribera del Duero), Clos Mogador y Mas Martinet (ambos Priorat). Las laderas, los montes, los castillos están llenos de ejemplos vínicos. Los nombres latinos recuerdan las misma raíz del vino (vis, fuerza vital) como Tarsus (Ribera del Duero), Forum (Penedès) o Ysios (Rioja). Le siguen en número de referencias los griegos como Odysseus de Viñedos Ithaca o la bodega Dionisos en Valdepeñas.
Hay quien como a un hijo ponen al vino su nombre entero como el cava Agustí Torelló o sólo el apellido como Gramona; o en la denominación de origen calificada Rioja, Luís Cañas y Muga. Marimar, Mauro, Bertha o Idoia hacen son los preferidos de las personas que comparten su nombre. La tendencia pero es poner nombres raros que impacten, como el Jumilla Wrongo Dongo que se presenta en las originales etiquetas con las que presenta sus vinos Jorge Ordoñez. Los nombres populares ahora parecen los más originales: Viña al lado de la casa (Jumilla), El perro verde (Rueda), Qué bonito cacareaba un gran Rioja blanco con crianza.
La historia entre el vino y la iglesia deja constancia como San Román en Toro o Santa Rosa en Alicante. Por no hablar de los vinos franceses como el bordelés Château Pape Clément o la denominación de origen de origen Chatêauneuf du Pape o Hermitage. Scala Dei de la denominación Priorato, que a su vez proviene de prior y L’Ermita más internacional de Álvaro Palacios. El enólogo de culto, Raúl Pérez le pone “Pecado” a su mencía gallega, tal vez por los 98 puntos Parker. Los más esotéricos aman los vinos Celeste o Astrales de la Ribera. Ponerle números a los vinos es muy típico de la bodega australiana Penfolds con su Block 42 aunque las bodegas Abadal también siguen la tendencia con su 3.9. Bautizar un vino con su varietal es lo más corriente: Raimat Chardonnay o Enate Merlot-Merlot. Un nombre también nos puede dar pistas de la zona que representa como el txacolí Txomin Etxamin o Artazuri en Navarra. Entre los champagnes hay nombres alemanes que apelan a la historia como Krug o Taittinger. En el mercado anglosajón no fallan los cortos y fáciles de recordar como es el caso del vino más vendido, el australiano, Yellow Tale. Los más poéticos són los de Gerard Depardieu con su socio Magrez: Confiance, Ma Verité, Le Bien Decidé, Spritus Sancti, Paciencia, Sine nomine. Los hay que son osados y se atreven a ponerle a un verdejo “De puta madre”. Quinta Muradella llama “Bastardo” a su vino por la variedad y “Trío Infernal” se denomina el proyecto de Combier, Gérin y Fisher en tierras tarragoninas. En fin, que en el nombre del vino podemos encontrar de todo, como en la viña del señor…

¡PARAD DE CRITICAR A PARKER!

“El mal no es lo que entra en la boca del hombre- dijo el Alquimista-. El mal es lo que sale de ella. El muchacho empezó a sentirse alegre con el vino. Pero el Alquimista le inspiraba miedo. Se sentaron fuera de la tienda contemplando el brillo de la luna, que ofuscaba las estrellas”.
El Alquimista, Pablo Coelho

No conozco a Parker. Con un poco de suerte intentaré escaparme al Wine Future Rioja (del 12 al 13 noviembre en Logroño) y a ver si lo veo por allí. Muchos son los que dicen que pasan de Parker en este país, pero luego resulta que hay más de 500 inscritos en la cata que el va a dirigir y que ya no quedan localidades. No comparto todas sus preferencias pero tengo curiosidad en conocerlo. Como muchos, queriendo o no, Parker forma parte de mi vida. Hablamos de él cuando salen las puntuaciones, las bodegas te comentan lo que Parker ha dicho de ellas, todos hacen constar sus opiniones, etc. La gente del mundo del vino está obsesionada con Parker, sea para hablar mal de él o comentar sus jugadas. Somos nosotros los que le hemos dado cancha, y encima nos quejamos. Parker es un profesional con una empresa (la revista Wine Advocate y la web eRobertParker.com a parte de sus famosas guías) que funciona; de allí al bombo que se ha montado sobre su influencia en los vinos es más culpa de los demás que de él.
Los bodegueros critican a Parker a menos que les de más de un 92. Los periodistas critican que se ha convertido en un gurú del vino, pero son ellos los que le han dado esa importancia. Los consumidores critican su peculiar gusto, pero sus preferencias son seguidas mundialmente. Los sumilleres critican la globalización del vino por su culpa, pero en sus cartas de vino destacan los vinos bien puntuados por él. Los otros críticos lo critican por haber impuesto sus preferencias vinícolas, pero ellos antes de opinar sobre un vino miran de reojo sus reseñas .Los enólogos critican su obsesión por los vinos afrutados, pero cada vez dan menos crianza al vino. Los borgoñeses critican su obsesión por el color potente en los tintos, pero muchos pinot noir van teniendo la capa más alta. La gente le molesta levantarse dos veces de la cama para beber agua con sus vinos, pero adoran estos vinos tánicos.
Criticar no es sexy. Alice Feiring subtítula su libro The Battle for wine and love (La Batalla para el vino y el amor) “como salvé el mundo de la Parkerización”, habla de su preferencia por los vinos que explican historias. Estoy de acuerdo en sus gustos románticos, pero su opinión como la de Parker es solo una visión subjetiva. El mejor desprecio es no hacer aprecio, y basar un libro o una película en criticar es aún darle más resonancia a Parker, que debe estar con su mujer en Maryland trabajando y sin insultar a nadie. Sólo imponiendo su gusto porque nosotros le dejamos. Jonathan Notisser con su película el Mondovino quiere demostrar todo el mal que le está haciendo al mundo vinícola la presencia de Parker e intenta denunciar su simpatía por los vinos elaborados por el famoso wineflightmaker Michel Rolland. Pues la verdad es que si son amigos y sienten admiración por sus trabajos me parecen muy bien, pues los dos son grandísimos profesionales y estoy segura que también buenas personas pues creo que ello es inseparable con el éxito real. La gente que tiene éxito, normalmente no es por azar. Creo en el esfuerzo, en la originalidad y yo personalmente, admiro a las personas que triunfan, y más que criticar intento aprender. Robert Parker, es una de ellas. Ha conseguido vivir haciendo lo que más le gusta en la vida que es catar vinos. Para muchos sus cuantificaciones vinícolas han sido guías para educar a los consumidores y animar a mucha gente que no bebía a entender el vino. Y precisamente es esto lo que tendrían que hacer los que malgastan la energía criticando, utilizarla en educar los paladares si tanto les preocupa la parkerización del vino. Aún siendo la primera que se aburre en catar vinos parecidos, que echa en falta los vinos con defectos y no sólo con tecnología me atrevo a decir: ¡Ojalá hubiera muchos más Parkers en el mundo, así tendríamos más ejemplos de cómo entender el vino!
Meritxell Falgueras para VINOS Y RESTAURANTES

QUERIDA BOTRYTIS CINEREA…

Estimada podredumbre noble,

¡Como me gusta que llegues tú y no la gris, que es la que de verdad arruina las cosechas! Tú las dignificas. Consigues una gran concentración de azúcares y jugo y con tu álgida acidez nunca te haces pesada. Te coloreas como las monedas viejas y como las sabias personas sabes envejecer muy bien. Eres fiel a tus feudos: Sauternes, Tokay y Austria. En Sauternes tienes como súbditos al semillon y al sauvignon blanc y te recuerdan con admiración por tu trabajo en la añada 1959 y 1988. Allí, entre el río Garona y su afluente Ciron, tienes esa humedad que tanto necesitas para desarrollarte. Tu primer apellido es Yquem y de segundo De Fargues. En Tokaji prefieres codearte con la furmint y el muscat blanc y estos vinos te hacen tributo con los puttonyos. Estas cestas de 25 kg de sabrosas uvas que hacen subir el número de dulzor hasta llegar a tu etzencia. Supongo que cuando los griegos hablaban de la ambrosía tú ya estabas manipulando esos racimos. En Austria, tus vinos salen de bodegas casi de juguete (algunas no hacen más de 300 botellas). Allí sales etiquetada como Beerenauslese (BA) y Trockenbeenerauslese (TBA).

Podredumbre noble, eres una enfermedad muy consentida. Una enfermedad buena para los vinos que te gozan: eres como el roquefort del vino. Te reproduces justo al final de la maduración, cuando la película de la uva está más sensible. Tu nombre latino significa “ceniza” por el color grisáceo de tus esporas. Te tienen que recoger grano a grano y tus vendimias siempre deben ser altamente seleccionadas que se alarga durante semanas. Eres impredecible y muchos te desean aunque saben que por naturaleza no te pueden tener. Tu microclima debe ser siempre otoños calurosos, nieblas por las mañanas con vientos secantes y temperaturas altas durante el día, todo ello constante y sin lluvias, sino, te podrirías de verdad. No das rendimiento, así que sólo te pueden cortejar los que tengan dinero para mimarte. Dicen que de una cepa a veces tan solo eres capaz de dar una copa de vino. Ahora sí, este vino es siempre un elixir de densidad.

Tu perfume es inolvidable: miel, briocherie, fruta seca y exótica. Hueles a dátiles, higos, especies blancas y pasas. Regalarte es el mejor ramo de flores. Te llaman oro líquido. Tus parejas preferidas son las que contrastan tus notas, como el foie con sal y pimienta. Tu álgida acidez y tu dulzor equilibrada son los mejores atributos para tomar a una temperatura fresca aunque no fría. Tu maridaje de contraste con el foie me enseñó lo que era armonizar la comida con la bebida. Tu versatilidad te lleva a ser el mejor vino de postre cuando te combinas con cremas de albaricoque. Das a luz vinos únicos, longevos y licorosos. Gracias, contigo la vida es más dulce y el mundo del vino más mágico.

El vino de Benjamin Button

 

El curioso caso de Benjamin Button es  la película en la que Brad Pitt cada vez se hace más joven. Los demás envejecen a su lado, pero él no. El protagonista con los años rejuvenece hasta morir como un bebé. Los vinos que antes envejecían con muchos años de madera y otros más en botella, con colores teja en los ribetes, están teniendo un efecto similar. La microoxigencación tecnológica fija los antocianos (el color de los tintos), armoniza y profundiza la estructura, haciendo que evolucionen con más ritmo. En Ribera y en Toro los vinos presumen de su madurez polifenólica: con un buen ribete púrpura y su particular aroma animal y de frutos rojos computados. La Rioja apuesta porque sus vinos tops no superen el término reserva (igual que sus contraetiquetas de colores según la crianza). La madera es la crianza oxidativa donde se lucha porque los taninos ásperos de la madera no enmascaren la potencialidad del vino. La botella es la segunda parte del envejecimiento y es reductora. Hace una década el mejor regalo era un gran reserva, ahora parece que la tendencia de consumo son vinos con menos madera. Un gran vino se cría en madera y envejece en botella. Pero tal vez porque no tenemos ni paciencia ni espacio en los pisos ya no dejamos envejecer demasiado el vino. Como pasa con algunos Prioratos que aunque digan “vino de aguarda” lo compramos poco después de que salga de la bodega, y nos lo tomamos con los amigos el sábado.

La fruta vuelve a ser la protagonista en el bouquet y se quiere llegar a la esencia, a la variedad. El Bierzo con su mencía, el Empordà con su samsó, Yecla con su monastrell. La tendencia en auge son los vinos fieles a sus orígenes, que no quieren aparentar aquello que no son. Vinos que no necesitan tostados para tener personalidad, pues son chicas preciosas que no necesitan ningún maquillaje para aparentar más edad. Ahora en los clubes más sofisticados dejan entrar vinos de todas las edades. Los blancos buscan la expresividad en las flores, en las notas cítricas. Aunque los vinos blancos, como Cate Blanchett (la actriz heroína del film) pueden ir ganando con la edad. Sobre todo los criados en lías, con una buena base, como las mujeres que mejoran en la madurez. Los que tienen mucho protagonismo de la madera siguiendo el gusto de los chardonnays de Napa, ya están pasados de moda hasta en Estados Unidos. La juventud es un valor en auge, tanto que los rosados se prefieren del hemisferio sud porque se acaban de embotellar en junio y son más frescos que los nuestros embotellados en noviembre. El Beujolais Nouveau siempre ha sido líder en ventas, aunque tenga entre los críticos grandes detractores, hace tiempo que marca la tendencia hacia la juventud del vino. El vino del año goza de un nuevo despertar, porque al ser más económico, entra mejor. De pasar a “el vino envejecido es el mejor” a desear los vinos con más nervio. Parker con su obsesión por las bomb fruits empezó la moda de los vinos donde la fruta no queda enmascarada por la madera, con su dictamen “a los vinos españoles les sobra madera”. Y así hemos hecho. En las notas de cata de “eRobertParker.com” dice que Ausone 2005 (Saint-Emilion con 100 puntos) le da un potencial de envejecimiento del 2030 al 2080. ¿Quién se puede permitir el lujo de esperar tanto?  El vino no deja de ser tiempo embotellado y parece que vamos a contrarreloj para que, cómo la película nominada a trece Óscars, el vino sea eternamente joven. Así que podemos decir que también el vino: ¡Juventud, divino tesoro!,

 

Meritxell Falgueras

PUBLICADO EN LA REVISTA VINOS Y RESTAURANTES

Juegos divinos

Sabemos lo que nos gusta y lo que no en el mundo del vino, pero muchas veces nos gustaría ponernos a prueba con los amigos y sin movernos de casa. En momentos de crisis el ingenio se agudiza. Aprender sin teoría, sólo con práctica. Juguemos con el vino. ¿Quién no se atreve?

Una botella son ocho copas (más o menos), podemos llamar a unos cuantos compañeros sensoriales para compartir nuestras inquietudes y los precios de los vinos. ¿Cuál es ese vino que tanto nos gustaría probar pero que nos resulta un pelín caro para disfrutarlo a solas? Ahora ya no tenemos excusa, con un grupo de cata podemos hacer degustaciones verticales (diferentes añadas del mismo vino) para poder ver como varía el vino dependiendo la noción añada y cómo el vino afina sus aromas en el envejecimiento en botella. ¿Quién no ha soñado en hacer una degustación de diferentes años de Vega Sicilia? Depende de los bolsillos será Valbuena o Único pero a cuántos seáis a repartir más económico saldrá. La cata horizontal, sería coger una añada concreta y probar diferentes zonas para ver cómo la naturaleza dota en las diversas denominaciones de origen nuevos sabores. Por ejemplo, se podría comprobar cómo han evolucionado algunos vinos del 2003, añada muy calurosa en España y en el resto de Europa.

Más divertido es tapar las botellas y hacer la degustación a ciegas. Cómo una cita a ciegas sólo ponemos un titular. Por ejemplo, “tintos de España”. Y podemos dar las pistas de las variedades (tempranillo, mencía, monastrell) de las distintas zonas (Ribera, Rioja, Bierzo, Alicante) pero adivinando cuál es cuál. Quién gane se merecerá un premio ¿Qué tal una botella de vino? 

Para los que empiezan y desconfían de su intuición al reconocer el tipo de crianza se puede hacer una cata de diferentes vinos con diferentes meses de barrica: desde los vinos del año, hasta los robles, pasando por los crianzas, reservas y gran reservas. Es cuestión de ordenarlos según nuestra pituitaria encuentre más aromas a tostados y especies. También se puede hacer el mismo ejercicio con los cavas que tienen diferentes crianzas dependiendo el tiempo duermen con sus lías. Para los más avanzados, hasta pueden intentar descubrir los vinos que llevan roble americano (más olor a coco y taninos más dulzones) o francés (más vainilla y más respetuoso con los aromas varietales del vino).

¿Cuál es tu variedad preferida? Atrévete a conocerla por todo el mundo: un Cabernet Sauvignon de Australia, otro de la parte izquierda de Burdeos, otro de Chile, uno de España… En blanco, podemos encontrar la variedad chardonnay aclimatada por todo el mundo: Borgoña, Napa Valley, Navarra, etc. ¡Para los amantes del tempranillo, poder observar los matices entre uno de Rioja, la tinta fina de Ribera, el ull de llebre catalán o la tinta de toro es todo un reto! Los profesionales necesitamos examinarnos continuamente y muchos sumilleres seguimos teniendo nuestro grupo de entrenamiento para poder comunicar los matices del vino antes de venderlo. Cómo entenderán en mi familia (todos del mundo del vino) estos son nuestros mejores juegos de mesa.

 

Meritxell Falgueras para VINOS Y RESTAURANTES

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