Santa Burg

C/ Vallespir 51, 08014 – Barcelona
936763974
El nuevo local de moda está al lado del Celler de Gelida. Una tentación demasiado fuerte. Sobre todo para mi, que adoro las cañas bien tiradas de Madrid y aquí encuentro la Estrella Damm más buena que nunca. Y también tienen vinos. “Porque la carne es débil” es el lema de esta aventura gastronómica protagonizada por Alain Guiard y el pluriestrellado Xavier Pellicer. Crear bocados divinos con una materia prima que empuja al pecado. Su carta es inteligente y concisa, pero encontraréis las ensaladas que valen la pena, las tapas justas para acompañar, un gran cariño por las salsas y aliños, y unos postres rápidos hechos slow. Las hamburguesas van de la Royal a la Deluxe (¡con foie!) a la autóctona Santa Jordi. Mi preferida (yo que siempre había sido muy de Mac Pollo) es Santa Chick. ¿Quién dijo McDonalds? ¡Cuando se es joven se es tan inexperto! Por suerte estos cocineros se superan y llegan con precios para todos los públicos para hacer un homenaje a la maltratada hamburguesa para elevarla altar de exquisito manjar. Y si no que se lo pregunten a mi marido (que es italiano) cada vez que viene de Barcelona, no quiere salir de Sants. En mi barrio tenemos una de las mejores hamburgueserías del mundo, y no exagero. Tal vez, por eso, porque ya me cuesta encontrar sitio no os había hablado de este local:)
info@santaburg.com
www.santaburg.com
Cómo llegar:Metro – L5 Sants, L3 Plaça del Centre Bus – 109, 54, 115, 44, 27, 30
Horarios:De Martes a Viernes: Mediodías13:00 – 16:00. Cocina abierta hasta las 15:30
Noche: De Martes a Jueves:De 20:00 a 00:30 Cocina abierta hasta las 00:00
Viernes y Sábados:De 08:00 a 0:01

Lo que es romántico

HOTEL TUGU BALI
CANGGU, BALI, INDONESIA
El romanticismo es mágico más que clásico o pre-perarado. A veces que te preparen una macedonia por la mañana puede ser más romántico que todas las grandes cenas teatrales. El aire salado del mar, un techo de estrellas en un salón donde solo hay una mesa-cama es la cena más romántica que he hecho en mi vida. Fue en el Hotel Tugu de Bali. Hice la cena afrodisíaca en mi luna de miel con el baldequino en plena playa nocturna. Inolvidable. Por lo que comimos. Por como nos sentimos. Por las velas que nos mostraban el camino a la playa. Por hacernos sentir mimados y amados. Todo el hotel es romántico: tiene alma, clase, arte, historia, vibra, brilla… Uno de los lugares más deliciosos del mundo. Aunque el menú sea largo vale la pena dejarse un espacio para el postre. Y si se quedan enamorados de la cocina balinesa hacen cursos de cocina en el mismo hotel, con gran dinamismo (se va a comprar los ingredientes por la mañana), pedagogía y sobretodo gusto. Para los gourmets enamorados esta es la verdadera honey moon.

El millor cosmopolitan de la ciutat

EL CELLER DEL NOU PRIORAT
c/ Vallespir, 19 de Barcelona
Telf. 93 49 05 952
De dilluns a dissabte, de 19.00pm a 1.30 am
Obert dilluns però tancat diumenge.
20-25 euros

Un lloc amb una màgia especial. L’Amarilis us donarà la benvinguda amb un somriure d’un gust esquisit. La Tània és la pintora dels quadres exposats, l’artista gastronòmica. Les dues són el millor cupatge per crear un ambient ple de bona música, amb espelmes i flors. La decoració és el producte. Un aparador amb els tomàquets frecos, els bolets del Petràs, els formatges, els embotits, la yuca en chips … doncs abans de ser restaurant era una botiga de queviures. Ara fa vuit anys que aquestes dones interessants, vitals, simpàtiques i úniques el llesteixen. Una pissarra amb els vins que tenen a copes. Bon cava i una carta mimada de vins. Des d’un rieslings alemany a un sangiovese toscà passant pels Priorats i els Riberas. Es respira un aire caribeny amb un ambient cosmopolita barceloní. Per fer tastets des de una tapeta de costelletes a la mel, fins girgoles amb pernil i croquetes de xocolata i foie. És una cuina bona: ni fusió ni tapes ni català ni internacional. És el que et ve de gust i està tot boníssim perquè hi ha cura, sensibilitat i molt d’amor en cada plat. Mai mangareu el mateix perquè sempre van afegint i treient en cada creació, per millorar la recepta i oferir el millor de la temporada. Deixeu-vos guiar per la Tània, no us quedareu mai plens ni amb gana però sí amb ganes de tastar-ho tot. Encara que si voleu pà amb tomàquet, bons embotits i sel·leccionats formatges i amanides mimades també és el lloc. Deixeu-vos un troçet per degustar el seu browney i sobretot pels coktails. Elles són d’origen cubà dominen el mojito però el que a mi em torna boja és el seu cosmpolitan. És, sens dubte, el millor de Barcelona. Paraula de sumiller. Decorat amb un fresó o un gerd. D’una acidesa excelent. L’Amarilis ha fet de coctelera a Milà i al Born, i això es nota. El seu elixir rosat. Suc de llimona exprimt, vodka, licor de pells de taronja i d’aranyons. I ara tenen també carta de gin-tònics amb les espècies que han portat d’Indonèsia! Segur que li donaran aquell toc particular que es respira en aquest local cupatge de la taberna clàssica, l’originalitat creativa i que ets sents , en el meu cas quasi millor que a casa. Et pots trobar el clan Ruscalleda berenant, com a la Gemma Mengual després d’entrenar o l’Àngel Llàter amb els seus amics. Cal reservar perquè és un local que de boca a orella ha trobat una clientela molt fidel, especial i guapa per dins i per fora.

Basmati

http://www.restaurantbasmati.com/

c/París 163
93 363 06 51
Un restaurant que ens porta molt lluny i que el tenim ben a prop. Ens porta a l’exotisme de l’encens i a una decoració budista i al plat, a part dels arrossos, tenim productes de proximitat. I un menú de 12.5 euros que és una delícia! On sempre es canvien els plats i es respira l’ambient del migdia de l’Eixample. Un local imprescindible al migdia i un gran lloc per un sopar romàntic a la nit. L’Àlex us assessorarà en tot, i la seva germana en el vi, així que no dubteu en baixar l’esglaó del carrer París per endinsar-vos a la clara foscor d’un restaurant regit per la passió, la professionalitat i la bona gastronomia. Que vagi de gust!

Si yo tuviera…

Si yo tuviera un restaurante tendría vinos a copas. Una bonita selección que iría cambiando, desde cavas a jereces, pasando por blancos con y sin barrica, un par de tintos y vinos para postres. Adoraría dar la bienvenida con una copa en la mano. Si yo tuviera un restaurante formaría a todos los camareros, para que no sirvieran el vino hasta el borde de la copa, que supieran las nociones básicas de cada vino de nuestra bodega y que no sirvieran agua como si la regalaran. Prohibiría cualquier perfume para el equipo de sala y mucho menos cualquier aroma corporal. Pondría copas adecuadas, aunque no fueran de las más caras por las roturas y las repasaría. Tendría tapones y bolsas especiales para que mis clientes se pudieran llevar el vino a casa. Y si lo trajeran ellos les haría sólo pagar el descorche. Intentaría tener una carta con una buena selección, con vinos cambiantes según temporada, dividida por categorías y donde el protagonismo lo tendría las notas de cata. Tendría los vinos de kilómetro cero para ensalzar la zona vinícola conociéndola a la perfección. Las añadas en su temporalidad y algún vino afinado donde el plus de precio tendría su justificación. Los precios ya irían con el IVA. Preguntaría al cliente si quiere que le pruebe el vino o no. Tiraría a la baja las temperaturas, siempre un par de grados menos para que cataran mis vinos con la calma. Serviría distintos tipos de café como de té. También tendría una distinguida carta de aguas, aceites, vinagres y sales y jugaría con ellos. Todo esto es muy fácil de pensar, pero muy difícil de hacer, de pagar y de conseguir. Sobretodo, si yo tuviera un restaurante me gustaría tener una clientela educada sensorialmente, dispuesta a escuchar recomendaciones y que le apasionara probar diferentes vinos. Personas que se preocupasen tanto del menú que eligen como del vino que lo acompaña. Que aplaudieran un vino como ensalzan el sabor de un plato. Que me preguntaran sobre la historia de cada botella. Sobre la mirada del elaborador. Sobre el perfume de la tierra y de las tradiciones climáticas. Me encantaría que me llamaran antes para meditar la selección y ir abriéndoles el vino. Me encantaría hacerles catas a ciegas sin que les costara un ojo en la factura ¡Ojalá mis clientes fueran en taxi y apreciaran la lista de los alcoholes! Y si yo tuviera un restaurante… necesitaría una escoba para barrer todas las colillas de la entrada; pero que ahora dejan, más que nunca, el protagonismo de los aromas del vino en nuestras manos.

Lasarte

c/Mallorca 259
93 453 242
¿Un restaurante de hotel? ¿Con estrellas michelin? ¿Berasategui en Barcelona? El restaurante Lasarte del Hotel Condes de Barcelona galardonado en 2006 con dos estrellas Michelin es mucho más que la apuesta gastronómica del Martín Berasategui en Barcelona. Es un proyecto con alma aliñado por los mejores profesionales que forman un equipo que intenta ganar con cada olor y sabor la felicidad de sus comensales.
El nombre pero, Lasarte, es el topónimo del pueblo donde nace el primer restaurante del cheff vasco. Ubicado en el centro de la ciudad es un oasis de calma para disfrutar con los cinco sentidos de una cocina elaborada con la mentalidad de tener el mejor producto y el esfuerzo de transmitir en cada plato la pasión por el trabajo bien hecho. Regalar una experiencia culinaria para elevarla a la mejor velada. Por ello los atributos del espacio son elegancia e intimidad. Se merece esas dos estrellas.

Mi nuevo Bulli

Hace un año escribí un post robando a Mariah Carey su “I’ll give you all” parafraseando la canción y diciendo que daría todo por una noche más en el Bulli. Hace un año mi horizonte era ver publicado mi libro y poder cenar otra vez en el restaurante más mágico del mundo. Y ahora, que he podido vivir en Madrid Fusión un momento delirante de arquitectura molecular bulliniana rollo “Avatar” con el lema “libertad para crear”, ya no me da miedo no tener mesa en el Bulli. Porque seguro que ganaré algo mejor. Tuve que hacer de corresponsal para la radio para informar de la ponencia más mediática del genio de los fuegos y no supe responder a la pregunta principal ¿pero se podrá comer en el Bulli? La verdad es que después de lo que vi, ya casi ni me importa. Va a ser un sitio sin reservas, sin límites entre la arquitectura y la naturaleza, con muchas mentes con ganas de imaginar lo imposible. Cuando la crisis económica hizo menguar mi trabajo decidí acabar mi tesina doctoral. Es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, porque ahora tengo mi cum laude y los que querían de verdad colaborar conmigo me esperaron. A parte que sentí que yo dominaba mi vida y que lo urgente no debían controlar lo que es importante. Como cuando el restaurante de Roses empezó a abrir sólo medio año porque en invierno no hay tanta gente en la Costa Brava y se dedicó a investigar. Después decidieron dar sólo cenas y después quitaron la carta, dando como única opción el menú degustación. Ahora que, por fin estoy cosechando libro, tele y radio, me planteo volver a estudiar en un futuro no muy lejano (como Adrià anunció la intención de hacerlo un par de años antes) para volver a sembrar. Tomarme un tiempo bulliniano para escribir una novela y no vivir siempre en mi ciudad. Será que, como el Bulli siento que lo más importante es lo que soy capaz de hacer y que no me quiero quedar en los aplausos por lo que he hecho. Formación, reinvertarse y no tener miedo a que te llamen loco porque cierras un restaurante en el momento que todo el mundo desea una mesa. Porque lo que yo deseo es un sueño que se va hacer realidad si trabajo para que sea posible. Aunque a una mesa en la Cala Montjoi…. ¡nunca le diré que no! Tal vez, sólo, por un picnic en Toscana.

Colibrí

c/ Casanova, 212
93 4432306

http://www.restauraweb.com/plantilla/index.php?local_id=79

Si este restaurante fuera un vino, tengo clara su nota de cata: amable en la entrada, amplio en boca y con un post-gusto lleno de elegancia, equilibrio y crianza. Un vino donde todo luce porque está meditado y se marida con un equipo de personas excelentes y mejores profesionales. No encontraréis un menú mejor en la ciudad, os lo prometo. Por menos de 40 euros sin vino una selección de platos de cocina catalana de mercado de verdad. Excelente. Y cuando digo excelente no hablo de las calificaciones de las añadas de algunas denominaciones, si no que sería como un 98 puntos Parker. Sergi Jiménez, el sumiller, luce una bodega a la vista, nutrida con doscientas referencias escogidas, mimadas y estudiadas. Ha diseñado una carta que es un homenaje a la gente del mundo del vino y de la que por sorpresa y honor mío, formo parte. Sergi, fue uno de mis alumnos avanzados y verlo triunfar en los premios Cartavi me llena de orgullo. Yo conocí a Remedios Pastor y Javier Vidal, los mágicos de la sala, cuando aún estaban en el Raval, y yo hacía de comercial de vinos. Fueron muy amables con una joven Falgueras que llevaba libros entre las carpetas de precios de distribución del Celler de Gelida. Yo les contaba lo que yo quería hacer era dar clases, escribir, hablar de vinos… Y por fin, he podido brindar con ellos por nuestros éxitos. El de ellos está claro, hacer ese cambio de la calle Riera Alta a l’Eixample hace cinco años y tener la mejor prensa entre los consumidores de la ciudad. Pero sobretodo, que es que se come tan bien… y es tan amplio, siendo acogedor e íntimo a la vez… una fórmula que solamente funciona cuando todas las piezas encajan y en este vino, perdón, restaurante, es así. Felicidades de todo corazón, porque la crianza de la formación de César Pastor hace que su cocina mediterránea tenga todos los ingredientes para ser uno de los mejores candidatos para brillar en el firmamento culinario de la ciudad. Hay restaurantes que no necesitan estrellas para tener luz, porque todo en este restaurante se la merece. Palabra de sumiller.

Mis estrellas Michelin


Le dije a Carme Ruscalleda que yo también sentía lo que era tener tres estrellas Michelin aunque no supiera cocinar. Estuve en el momento (un dels “ Moments” que recordaré de per vida) en que Raül Balam se enteraba que ya tenía una de esas que brillan en las noches despejadas. Gritamos, cantamos, nos emocionamos y miramos al cielo. Pero donde estaba la estrella Michelin del Moments era en la Sala del Hotel Mandarín Oriental.

La cocina tiene la supervisión de la mujer con más energía, sabiduría e ilusión (a parte de ser la mujer que luce más estrellas Michelin del mundo), a su hijo y a un excelente equipo de gente preparada y de los que tienen ganas de aprender. Y la sala, brilla, brilla. Reluciente el trabajo de Jordi Ciuraneta, jefe de sala que domina los tempos, las palabras y el ritmo para hacer que la orquesta del restaurante del Passeig de Gracia se convierta en un sinfonía gastronómica que hace sonar al corazón y a la serenidad.

Judith Cercòs,  una de las sumilleres con más experiencia en deslumbrar a los comensales con sus propuestas, es la soprano que hace vibrar las copos. Las estrellas sólo se ven cuando las noches son serenas, cuando no hay tempestades y todo suena como tiene que sonar. Y para noche despajada, la de otro amigo, Ramon Freixa en Madrid, que me presentó mi Presume de Vinos en 7 días en la librería A Punto al día siguiente de ser condecorado con la segunda estrella. Admiro a Carme Ruscalleda tanto como profesional como por ser una magnífica, exquisita, potente, afrutada y auténtica persona y aunque nunca tendré sus seis estrellas Michelin, puedo intuir lo que es que una guía te juzgue con la máxima puntuación. Yo sumando la de mis amigos soy triestellada y emocionadísima por la noticia, orgullosa de su trabajo y hambrienta de verlos triunfar aún más.

¡Moltes felicitats, guapus, us ho merexeu!

Moments

MomentsA vegades la vida et regala bon moments i aquests són les joies més valioses que tenim a la memòria. El restaurant Moments de l’Hotel Mandarín Oriental m’ha brindat això i molt més. Una decoració acurada, zen amb encant, elegant amb glamour. Un oassis al Passseig de Gràcia per submergir els sentits, i els sentiments.

Sóc fan de la família Ruscalleda i tinc la sort de ser amiga d’en Raül Balam, un gran cuiner, un creatiu boig i una gran persona. En Raül té el solatge del Sant Pau i a Barcelona està recollint una gran collita amb un cupatge de luxe amb la sumiller Judith Cercòs i en Jordi Ciuraneta a la Sala.

Començarem a parlar dels vins… Judith Cercòs, una de les sumillers més preparades de Barcelona, us recomanarà els millors vins catalans i d’arreu del món (amb la seva predilecció cap a França) coneixent a fons tots els secrets del maridatge amb la cuina. Les copes perfectes, la temperatura adequada i amb el millor afinament sap escoltar el vi i perquè és lluexi com mai en les seves glaçoneres i decantadors. No dubteu en seguir religiosament els seus consells perquè són de tot cor i us explica els vins que li arriben a l’ànima.

En Jordi Ciuraneta us guiarà a través dels seus ulls blaus a la serenor d’una sala controlada per la seva professionalitat, com un director d’orquestra on tots els instruments s’integren per celebrar una sintonia amb la cuina. Penseu amb en Jordi com si fos part de la vostra família, pregunteu dubtes, expliqueu les vostres expectatives, les vostres preferències perquè ell aconseguirà que el menú parli el vostre idioma. Tot el servei és excel·lent: està sempre a l’ombra, movent-se sense que t’adonis i tenen la simpatia que només els grans restaurants saben transmetre sense ser els protagonistes. I no t’en adones i ja tens els aperitius a la taula, amb explicacions concises i acurades.

Aquí la fantasia comença a forjar un menjar per l’esperit. Aconsegueix que et somrigui la ment i que l’estòmac gaudeixi amb els orgasmes del paladar. Crec que mai he menjat peix (jo sóc més de carn) amb tanta passió, doncs la subtilitat gustativa és el plat fort de la casa. Els formatges són una desfilada de gustos: Mas Farró de la Garrotxa amb gelatina de mel i pinyons, les cireres i Somontano amb el Río Vero d’Osca, l’Appenseller amb la confitura d’albergínia amb baies Goji, bastons d’estèvia amb atmella i pipes amb torta del Casar i el porto amb meló fornejat amb bleu de Causes. Uns postres capitenejats amb els divertiments de pastisseria una gominola de yuzu, una gelatina de fruits vermells, un minigelat de te Hojicha, xocolata blanca amb sèsam negre, la coa de full, cabell d’àngel i pinyons, filo de sidral i pega dolça, un robí de fruita i una trufa de xocolata i taronja.

El millor, quedar ple però sense acabar atepeït, una abraçada de benestar rodejada de bons professionals i millors amics.

Mon Restaurant

c/Provença 93

93 410 64 54

Web Mon Restaurant

A l’Eixample Esquerra, a prop del Mercat del Ninot, trobem aquest restaurant que representa un món de sensacions. Elegància, sensibilitat i harmonia de la cuina de mercat sincera i amb pretensions de fer-nos gaudir del producte amb una gran precisió d’elaboració. Una carta de temporada, acurada i que té de tot sense que necessitem massa temps per triar. Que vagi de gust!