El otro día en un restaurante de París cuyo nombre no quiero acordarme tuve una visita inesperada en la mesa. Era una rata, bueno no, más que una rata era un ratoncito, porque no era tan asquerosa, grisáceo y no muy grande, pero con una cola muy larga… Intente no gritar e ir hacia el camarero después de algunos intentos pues el ratón no paraba de moverse. Un gran esfuerzo para mi histeria el no subirse en una silla y montar el show. Era una brasserie agradable y me daba pena liarla. Así que por fin llego a la barra y lo comunico. La chica del local se ríe de mí y me hace quedar como una tonta delante mi pareja. “Ah, un ratoncito, ¿es que tienes miedo? ¡Están por todo París, es normal!”. Y casi me hace sentir tan ridícula que le tengo que pedir perdón… “Ahora entiendo porque la película de Disney está ambientada en París…” es lo último que dije después de pagar la cuenta e irme.
CAFÈ BEAUBOURG
MIS BOUTIQUES
DES FILLES A LA VANILLLE
150 Bd. Saint- Germain 75006
1 Rue de l’ Ancienne Comédie 75006
Es la tienda más kitch del mundo pero siempre encuentras algo muy original, que aunque tenga demasiadas blondas y lazos, te hace sentir muy francesa…. ¡El olor a vainilla que tiene la ropa te hace parecer un pastel!
COP. COPINE
No es barata pero tienen piezas únicas, nada suntuosas y muy parisinas. Tienen dos tiendas en Saint-Germain y otra cerca de Les Halles.
PILONES
La tienda de diseño más divertida de la cité.
LE FUMOIR
Place du Louvre
6, rue de l’Amiral-Coligny 75001 Paris
El lugar perfecto a la hora del té (o mate) para escribir todo lo que la ciudad evoca con un ambiente très chic. El Louvre está tan cerca que puedes reflexionar sobre todas las obras con temática dionisiaca que hay en él.
Paris sera toujous Paris
No me gustaba vivir en Paris cuando estudié en el 2004, pero me encanta visitarla. Pero sobretodo me gusta como me siento en ella. Puedo vestir como quiera, con lazos, con blondas, con sombreros, con guantes a lo Gilda… Y recordar todos los secretos que tengo con la ciudad. Mis visitas al Louvre escribiendo poesía, mis kirs en Saint- Germain, mis compras locas en Les Halles, mis comidas en Chez Marianne en Le Marais, los CD que compro en el museo Picasso, las noches de fiesta en Montmartre. En Paris he tomado mis mejores Rieslings con cacahuetes delante del ordenador y las mejores botellas de Champagne acompañada. Es de las pocas ciudades que no importa pasearla sin nadie, porque la ciudad ya me es suficiente. Era fácil encontrarme sola en sus cines sin que nadie me cogiera las palomitas mientras me sentaba… Ahora vuelvo para pasear por el Seine acompañada y parece que la Torre Eiffel brilla más que nunca…




