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ADVENT 2006 de la bodega HERETAT MONT-RUBÍ (HMR)

Martes, 21 de Julio de 2009

 

Tipo: vino dulce sobremadurado

D.O.: Penedés

Variedades: 77% Xarel·lo y 23% Parellada

Alcohol: 15.5%

Botella: 37.5 cl.

Precio: 28 euros

Este vino blanco licoroso es un beso de miel de romero, fresco, equilibrado y graso que deja una larga huella. Puro oro líquido con aromas a membrillo, jazmín y naranja confitada. Fruto de la sobremaduración de la uva seleccionada (¡la vendimia dura unas 3 semanas!) en un viejo pajar de unos cuarenta metros cuadrados donde las condiciones de humedad y las corrientes de aire permiten el nacimiento de la podredumbre noble. Esta “enfermedad buena” llamada también botrytis cinerea incorpora la magia del dulzor sin pesadez (por la buena acidez) que tan bien envejece cuando el color del vino se vuelve oro viejo. Los racimos son colgados individualmente y se dejan un par de meses para que deshidraten de manera natural. Fermenta a baja temperatura y después pasa once meses por barrica de roble francés. No se clarifica ni se filtra. Jordi Queralt es el artífice, junto a la naturaleza de la finca l’Avellà de Font-Rubí (Alt Penedés), de esta pacificación del xarel·lo con un poco de parellada. Interesantes maridajes con quesos azules y foie por el contraste de sus notas golosas.  Siempre mejor decantado porque es un vino denso y complejo, que tienen mucho que decir. Un vino artesanal con una producción limitada que bebe de la tradición para brillar con una elaboración distinta, laboriosa y llena de paciencia.

 

PUBLICADO EN EL MAGAZINE DE LA VANGUARDIA

ARTADI VIÑAS DE GAÍN BLANCO 2006

Domingo, 12 de Julio de 2009

D.O. Rioja

14%

17 euros

Juan Carlos, el gran renovador de Rioja de los ochenta con su Artadi en La Guardia, es un mago de la nariz del vino. Todos sus aromas son aristocráticos tanto en el Sequé, Grandes Añadas o Santa Cruz de Artazu. A la viura, plantada tradicionalmente cerca de las cepas con más de 70 años de tempranillo, le tocaban las tierras más pobres y con poca humedad como si fuera Cenicienta. Esta variedad se ha ido adentrándose en el corazón del subsuelo para poder subsistir y por fin ha llegado la hora de llevarla al baile.  El resultado es este vino lleno de llanto con auténticas sensaciones minerales que dejan sentir el frescor limpio del suelo calizo. Su ritmo es el albaricoque primaveral, el bizcocho de limón y las avellanas tostadas de su aroma. Danza con taninos frescos (gracias al gran trabajo de las lías) y se mueve con una acidez que tiene forma de montaña. Este vino es como una hermosa mujer, que no necesita llevar un vestido de princesa. Cuando se decanta y se le despoja de los tostados del roble, desnuda su autenticidad. Un vino que a las doce no deberá volver a casa porque tendrá una evolución compleja en botella. En la añada 2001 el Viña Pison, el príncipe de la bodega, hizo historia (y sigue haciéndola con el 2004) en las puntuaciones Parker. Yo tuve el honor de pisarlo, y sin perder el zapato.

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL MAGAZINE DE LA VANGUARDIA