El club de los infieles

Artículo de Meritxell Falgueras publicado en el blog Tinta de Calamar (Cadena SER)

Vino e infidelidad

La fidelidad, en su nivel más abstracto, implica una verdadera conexión con la fuente. Su significado original está vinculado a la lealtad y la atención al deber. También a la capacidad de cumplir los pactos, de no engañar, de no traicionar a los demás.

Lo de casa siempre sabe mejor porque conoces los ingredientes y, al degustarlo, aprecias su valor. Pero no crean que los elaboradores solo beben sus vinos. Su mejor máster postuniversitario es, precisamente, la cata de otros vinos. ¡Y no solo de la competencia! Grandes vinos en los que inspirarse…

Mariano García, el rey de la Ribera del Duero, es un fetichista de los vinos viejos de Rioja. Juan Carlos López de Lacalle, de los grandes de Burdeos. Jean Luc Thunevin, de Château Valandraud, adora los supertoscanos. Y Lorenzo Zonin, los borgoñas.

vino y champánPodríamos seguir sumando nombres pero estas pequeñas canas al aire no son solo son cosa de los enólogos: también seduce a sumilleres y a mercados enteros. Por mucho que en las cartas de vinos se premie a los del kilómetro 0, podemos encontrar grandes ventas de vinos españoles en Estados Unidos. El mercado anglosajón es el más infiel de todos: ¿que hay un buen cabernet en Chile a buen precio? Ni se acuerdan de la Unión Europea ni de su vecina francesa.

¿Los países productores solo consumen sus propios vinos? Dicen que hasta quien tiene el mejor cónyuge, a veces, por el lujo de variar, cae en la tentación. Francia compra poco pero adora los buenos vinos españoles e italianos. Y los italianos, ¿con quién ponen los cuernos? Tienen prosseccospumante y franciacorta pero no pueden evitar su debilidad por el champagne. Y los del champagne, a su vez, cumplen sus burbujeantes votos matrimoniales como nadie pero está claro que, con una buena carne, se tiran al tinto.


Cartaví
Cartaví es un concurso organizado en Barcelona para premiar a las mejores cartas de vinos catalanes
 que,
ahora, se ha extendido también a EE UU. Hace años era más fácil encontrar un Rioja que un vino de Terra Alta en cualquier restaurante de Barcelona. Ahora nace una nueva sensibilidad, el orgullo de mostrar las denominaciones de origen cercanas a la ciudad.

¿Quieren una buena bronca? Vayan a Burdeos y pidan un Borgoña. Verán que cara le ponen. Lo que no tenía sentido era pedir el vino de la casa en la península ibérica, siendo la mayor viña de Europa, y que te dieran un australiano, barato y con chips. La fidelización es un concepto marketiniano que se refiere al fenómeno por el que un público determinado permanece fiel a la compra de un producto de forma continuada. Se basa en convertir cada venta en el principio de la siguiente, con una relación estable y duradera.

A mí me encanta defender los vinos de mi región y no porque sean los míos sino porque, además, están buenos. De hecho no tengo miedo a compararlos con los grandes vinos mundiales porque sé que dan la talla. Siempre habrá alguien más guapo o más simpático, igual que se harán vinos perfectos y de mejor precio. Pero el terroir y el alma no entienden de comercio sino de lo que te predispone evocar una etiqueta que, orgulloso, reconoces de tu especie. La media naranja siempre te da el mismo zumo pero hay quien, aunque sea por un apasionado affaire, toma mosto.

*Fuente fotos: Flickr – Matt / Andrew R. Whalley

 

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