Hacerse las cejas

En un momento donde podemos llevar el pelo del color que queramos, nos maquillamos a diario y los tratamientos de belleza están al orden del día, ¿Qué es lo natural y lo artificial? Ponerse pecho, cambiar la forma de la nariz y el volumen de los muslos se considera antinatural pero no tanto teñirse las pestañas o resaltar los pómulos ¿En el vino cuál es el límite? Todo no vale para embellecer el vino. Primero de todo porque perdemos su genuino equilibrio. Después porque hay leyes ponen límites a las prácticas enológicas que distorsionan esta bebida eminentemente natural. Aún así el consumidor se escandaliza por su química en el famoso “contiene sulfitos”, aludiendo: “¡no sabía que había tanta química en el vino!”. El vino es por definición química, porque es el resultado de la fermentación alcohólica del mosto de uva.  Hay empresas que se dedican exclusivamente a investigar y distribuir productos que ayudan a los enólogos a hacer brillar sus vinos. Por legislación se prohiben añadir aromas externos, no se puede utilizar chips en los vinos de D.O. y otras prácticas que distorsionan su origen. Las alteraciones microbianas son más comunes cuando el PH, el ácido cítrico y  málico son altos y existen azúcares residuales. Las clarificaciones son mejorantes, sobretodo para quitar notas amargas y estabilizar el vino des de un punto de vista proteico.Lo fundamental es eliminar los problemas de contaminación, como si en nosotros fuera de envejecimiento. El spa del vino es el laboratorio. Añadir encimas para optimizar las diferentes etapas de la vinificación que hidrataran las asperezas del vino. Acelerar procesos naturales, como favorecer en la autolisis el metabolismo de la levadura y evitar la oxidación por las quinonas del mosto. O la estabilización proteica para que el vino enriquecido en compuestos solubles de la levadura resista más a la oxidación son grandes prácticas. Para dulcificar el rostro se puede enriquecer en corteza en la levadura y en la concentración en péptido sápido durante la producción para optimizar la capacidad de encolado y aumentar la sensación de dulzor. O con catequinas naturales activas se forman enlaces covalentes con las antocianas que, en caso de vendimia fenolicamente inmadura o variedades que presentan una relación Tanino/Antociano desfavorable, pueden estabilizar de manera duradera la materia colorante. Añadir tanino sería como utilizar un wonderbra sin ponerse silicona. La microoxigenación, una de las prácticas más recurridas por Michel Rolland, es un tratamiento que le siente tan bien al vino como a nosotros una buena limpieza de cutis. Las brettanomyces son microorganismos que huelen a sudor de caballo.  Los fenoles volátiles se pueden tener bajo control con la co-inoculación. Con un filtrado curado puede desaparecer esta negativa olor animal pero son prácticas muy invasoras para el vino. Equivaldría al peeling de las temidas manchas de la piel. Lo mejor es evitarlas con crema solar más que con agresivos blanqueadores que mutan la pigmentación de la piel. Para ello la mejor protección son las barricas limpias o nuevas y que las fermentaciones sean regulares. Un mismo xarel·lo con dos levaduras diferentes da un vino totalmente diferente. Escoger la levadura que exalta más unas notas aromáticas que otras. Como decía Pasteur:“A partir de un mismo mosto, se puede obtener dos vinos diferentes con dos cepas diferentes de las levaduras”. Esto se explota para hacer vinos diferentes para diferentes mercados. Por ejemplo con los tioles, moléculas claves para producir vinos aromáticos y frescos que hoy en día pueden estar de moda en el mercado inglés en particular y en el seno de los consumidores modernos en general. Hay a la disposición de los profesionales una enología de precisión que mejora el vino sin cambiar su esencia. En un momento que cirugía no está tan bien vista porque nos gusta la autenticidad, nadie tiene problemas en utilizar tratamientos cosméticos. Hacerse la manicura, depilarse, utilizar cremas antiarrugas, son prácticas normales (tanto en hombres como mujeres). Personalmente me perfilo las cejas, porque si no sería cecijunta. Hay vinos que sin estos pequeños retoques también pincharían. El enólogo no es un mago que puede inventarse pócimas que no existen. Pero si tiene ciertos trucos. La máxima es tener la mejor uva y tocarla lo menos posible, y si tiene algún defecto, siempre se le puede poner un poco de tapaojeras para disimular.

Comments

  1. Este verano, hablando con Todd Blomberg, de Sucesores de Benito Santos, me decía que empiezó a elaborar sus vinos utilizando toda la parafernalia enológica que en ese momento estaba disponible, y ahora, cuando los prueba se da cuenta de que eran asquerosos.
    Ole por quienes manipulan lo menos posible, trabajan de verdad en el campo, cuidan rendimientos y calidades y dejan a la uva y el vino expresarse.
    Lo siento Meri, pero en este caso no estoy contigo. Si con mimo en el campo, calidad de de terruño, rendimientos ajustados aunque vendas menos, viticultura respetuosa con el consumidor, sin engaños ni artificios, no puedes lograr un buen producto, no intentes engañarme con porquerías en la bodega.
    Saludos.

    • Tienes toda la razón! Por eso el título es hacerse las cejas y no las tetas jajaja!!! Cuando se pone mucha química se distorsiona la genética del vino pero dar un pequeño toque corrector al trabajo sinequanon que debe tener la viña para hacer un buen vino sin tocarlo demasiado!
      thanks like ever for your comments, my friend!
      besos de Sangiovese!

  2. En esto si estoy más de acuerdo.
    Hacerse las tetas…jajajajaja…muy bueno. Y anda que no hay tetas de mentira en esto del vino.
    Saludos.

Speak Your Mind

*

Política de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

ACEPTAR
Aviso de cookies