La princesa prometida

De pequeña (o hasta hace poco) me imaginaba que ser princesa consistía en esperar a que un príncipe te rescatara, que te regalara la felicidad que te faltaba y que te iluminase con sus palabras. Disney nos ha hecho mucho daño haciéndonos soñar con  bellas princesas pasivas que esperaban a un hombre para ser reinas. Hollywood, con su versión de la Cenicienta moderna, Pretty Woman (que aún levanta audiencias cada vez que se pasa por televisión) transformó a la recatada princesa en una prostituta. Hoy en día, por suerte, las chicas ya no esperamos a un hombre para brillar. Ya no somos ni tontas ni putas. Ya no soñamos con el vestido de boda, sino con los modelitos de Carrie Bradhsaw. Las niñas que quieren ser princesas querrán ser periodistas. No lo digo sólo por Letizia Ortiz sino por Sara Carbonero. Las nuevas princesas son profesionales, seguras de sí mismas y que tienen luz propia. Y entonces triunfan al lado del hombre que quieren. Y sí, al final del cuento, sigue habiendo ese beso tan deseado y lleno de gloria que nos invita a, con los pies en la tierra y la cabeza amueblada, encontrar hombres que den la talla y que compartan el trono.

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6 respuestas a La princesa prometida

  1. Estefania dice:

    Recomiendo encarecidamente a todo el mundo (tanto hombres como mujeres), debiera ser de obligada lectura: LA REINA QUE DIO CALABAZAS AL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA de Rosetta Forner; tremenda bofetada que necesitamos para ver a las personas!!!

  2. Àlex dice:

    Totalment d’acord Meri !!! Totalment d’acord … el rol de les dones per sort ja és totalment diferent.

    Però, quan és un home … troba la seva princesa … sempre serà una princesa … sempre !!!

  3. Meri dice:

    Estefanía, gracias por la reciomendación a ver si empiezo la sesión master lectura del verano con este libro!
    besos de cariñena!

  4. Meri dice:

    Tu ets un rei, Àlex, no deixis mai de governar la teva vida!!!

  5. sergi palacios santaló dice:

    Un dia vaig escoltar una frase meravellosa en boca d’uan noia, que no sé ben bé motivda per un desencís o fruÑit d’una reflexió i que deia : “no totes les dones podem ser una reina pel nostre home, però sí som i serem sempre una princesa pel nostre pare”.Bonica alabança per qui ens donà la vida i un retret per aquell que no tracte a quei va escollir com el tresor més gran que pot gaudir.

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