Archivo de Mayo de 2008

D.O. Empordà. Su apellido era Costa Brava

Domingo, 4 de Mayo de 2008

En 2006 se quita su apellido porque cree que la costa turística no refleja la tradición de sus cepas. Su nacimiento como denominación de origen es en 1975 aunque su tradición remonta a siglos de admiradas elaboraciones por las distintas civilizaciones que han bebido sus vinos. La garnacha y cariñena siguen siendo las protagonistas de sus vinos aunque la variedad francesa syrah va conquistando los vinos de autor en una tierra que donde aún prevalecen las cooperativas. La garnacha y la cariñena son uvas mediterráneas que consiguen expresar en el vino las horas de insolación de su clima mpoderado con grados alcohólicos altos y taninos dulces.

Los suelos poco productivos, pobres y con buen drenaje son ideales para el cultivo de la vitis vinifera porque obligan a la planta a acumular reservas y a concentrar las buenas cualidades para sus vinos. Esto acompañado por una rigurosa poda y control de plantación hace que los vinos de la D.O. Empordà empiecen a definirse antes de la vendimia. Aunque cada vez se recogen las uvas antes por el cambio climático, en el caso de los tintos, se espera a recolectar la uva cuando la maduración fenólica de la piel (antocianos y taninos) para dar el toque moderno a los vinos. Estos vinos modernos de la región se definen por el largo tiempo de maceración de la piel con el mosto en fermentación que hace que el color sea potente, de capa alta y los aromas frutales sean los protagonistas. Nada que ver con aquellos vinos de hace más de una década donde el abuso de madera cubría la potencia de los frutos rojos de las variedades.

Los vinos blancos, elaborados con variedades autóctonas (garnacha blanca, macabeo, moscatel, xarel·lo) son frescos y sabrosos en boca. La garnacha blanca coge en esta parte gerundense el nombre de lledoner. También las uvas picapoll y ugni blanc (trebbiano) tienen su pequeña representación en la elaboración de vinos blancos. Sus aromas evocan frutos blancos y a gamas herbáceas, como manzana y heno. Por influencia del estilo internacional se elaboran monovarietales de chardonnay, uva que permite la elaboración con barrica dando el sabor tostado y la persistencia aromática que tanto adoran los consumidores. Los rosados, de color entre rosáceo y frambruesa muestran los frutos rojos de sus variedad principal (garnacha) y resultan el complemento perfecto para las tardes de verano. Antes que los tintos más modernos los desbancaran, estos rosados eran los más populares y vendidos, por su personalidad y su equilibrio alcohólico. Cada vez con más maceración pelicular, estos rosados de Gerona, son más potentes y menos florales.

Esta denominación sigue la tradición de elaborar el primer vino del año, el “vi Novell”. Este vino joven que se comercializa inmediatamente después la vendimia se caracteriza por ser agradable de beber, con poco cuerpo pero intenso aroma. Los vinos tintos con crianza son otro mundo. Hay bodegas que siguen haciendo largas crianzas en roble que dan como resultado vinos más clásicos. Siguiendo la tradición de la zona hay otras bodegas que para sus vinos más especiales utilizan las variedades foráneas (cabernet sauvignon o merlot). Las “Experiencias Excepcionales” del mítico Castell de Perelada que sirve como icono de la etiqueta de los primeros vinos de esta marca, han sido los más innovadores de la zona. El rey de los tintos es el “Finca Garbet”, de la bodega Castell de Perelada como culminación de sus Ex Ex. A partir de aquí han ido saliendo vinos muy interesantes como lo Oliver Conti y los elaborados por bodegas Mas Estela. La Bodega Espelt con sus originales etiquetas de diseños infantiles han cautivado a la restauración que quiere ver las nuevas bodegas en las cartas.

Los vinos tradicionales de la región están elaborados con garnacha y son unos dulces amistelados y generosos excepcionales, cálidos y sedosos. Estos productos mediterráneos casan perfectamente con los foies y quesos azules de la región. También se elaboran cavas y vinos de aguja ideales para los aperitivos o para tomar a todas horas.

Los espumosos con seis atmósferas de presión y los de aguja con menos de cuatro, hacen que resalten aromas y la refrescante acidez en el paladar. Su contraste paisajístico de mar y montaña hace que algunos de los platos típicos de la zona sean: pollo con gambas o sepia con carne entre otros. Sin olvidar sus productos típicos como las anchovas de la Escala, la butifarra o el aceite. Los restaurantes de la zona, de poco se pueden quejar, pues tienen una materia prima inmejorable para armonizar con grandes vinos de todos los tipos.

D.O. Ribeiro. Turbio no, gracias

Sábado, 3 de Mayo de 2008

“Si queres tratarme ben

Dame viño de Ribeiro

Pan de trigo de Rivadavia,

Nenas de Chán d’Amoeiro”

La cocina gallega es una cocina creada sobre el fondo lírico del paisaje y los productos tradicionales y autóctonos. El vino no es una excepción, es la continuidad de su franqueza gastronómica.

Se podría decir que los buenos ribeiros se definen por su elegancia aromática y su finura en boca. Pero sobretodo, en la vista, por ser limpios, transparentes y brillantes. Es importante recordar esta característica porque aún son muchos los que tienen la imagen de la esta denominación como productora sólo de vino turbio. La turbidez proviene de levaduras en suspensión que no tienen nada que ver con los posos del vino que provienen de la precipitación de las materias colorantes. Este vino, aunque muy difundido, es de escaso interés sensorial y enológicamente es un producto mal hecho.

El turbio es el vino es el más vendido en los restaurantes gallegos, mientras que la denominación de origen se quiere desvincular de dicho producto. En cambio, un producto único del cual están orgullosos los viticultores es el “Tostado do Ribeiro”. Este vino que anteriormente se había utilizado para curar enfermedades o como regalo exclusivo por su alto precio se ha visto recuperado por el conseho regulador de la D.O. Riberio en abril del 2004. Este vino naturalmente dulce de calidad y producido en una región determinada se puede elaborar con las variedades autóctonas de la zona. En blancas tenemos treixadura, louira, torrontés, godello y albariño y como tintas caíño, ferrón, sousón, brancellao y mencía. Los “tostados” más reconocidos son los de D.Rafael Santero de Cuña y D. Saturnino Retuerta de Rivadavia. La pasificación al abierto que sufren estos vinos les da un color ámbar dorado que con la integración de la madera dan aromas a melón maduro y a fruta pasita, y en boca los frutos secos, el torrefacto y la miel son protagonistas. Hay vinos tintos también en la región, aunque no pasan del 15% y se consumen en la zona. Estos vinos tienen notas florales de rosa y violeta cubiertas por series frutales y notas balsámicas. También en los tintos las variedades protagonistas son las autóctonas como sousón, brancellao, caíño, ferrón y mencía, aunque está permitido la elaboración con garnacha, tempranillo.

Los vinos blancos gallegos son reconocidos por los expertos y buscados por los consumidores como los grandes acompañantes de los mariscos. La gastronomía gallega se propaga por la península a través de sus múltiples restaurantes apreciados por el buen tratamiento de la excelente materia prima. Los vinos de Ribeiro tienen el potencial de la uva protagonista de la región, la Treixadura. Esta variedad es resistente a enfermedades y a una maduración tardía aunque estos vinos raramente sobrepasan los 13% volumen alcohólico. Prueba de ello es su sabor untuoso pero fresco debido a la marcada acidez. Esta uva da mucha potencia de aromas de gama floral y sensaciones de fruta blanca, especialmente manzana. Esta D.O. tiene personajes peculiares como el señor Emilio Rojo, su sombrero y poseedor del vino más buscado de la zona. También han empezado a ser reconocidas por la crítica internacional vinos como Gran Remodera y Viña Leiriña. O el vino blanco fermentado en barrica de Viña Mein en San Clodio-Leiro, ideal con unas vieiras a la gallega. Recordemos la importancia que tiene la temperatura en estos vinos blancos, y sirvamos los blancos sin contacto con la madera a unos 7-8 ºC y los de crianza a un par de grados más.

Los monjes del Císter fueron los que mantuvieron la viticultura de esta parte de la Galicia meridional en el borde noroccidental de Ourense. Los ríos Miño, Avia, Arnoia y Bombartiño rigen la geografía de la zona con un clima de transición oceánico-mediterráneo. Esta larga tradición vinícola se vio interrumpida por el oídium que en 1850 afectó a la península y que siguió la plaga de la filoxera. La D.O. Ribeiro (que se instauró en 1932) se recuperó de la crisis y continuó haciendo calidad apostando por las variedades autóctonas. De variedades blancas que no sean autóctonas se plantan palomino, albillo y macabeo. Los vinos blancos de Ribeiro no sólo casan bien con mariscos y pescados sino que también con quesos suaves y embutidos de pasta blanca. Hay infinitas posibilidades de jugar con la frescura del vino con platos de sapidez no intensa. Los vinos de la zona deben liberarse de la imagen de la tacita de barro y la jarra. Este folklore debe dejarse a un lado para que los vinos de Ribeiro se crean el potencial que tienen; capaz de competir con sus vecinos y convertirse en referencia de los blancos españoles. Aunque las más vendida de las D.O. gallegas sea Rías Baixas y la Ribera Sacra sea una zona bellisima, en Ribeiro tienen potencial y no me refiero al vino “Meus Amores” para acompañar la tarta de Santiago, si no a su tradición de hacer vinos limpios con la personalidad de la zona haciendo frontera con Portugal.

Contes per no pensar - T’estimo si he begut

Jueves, 1 de Mayo de 2008

T’ ESTIMO SI HE BEGUT

Empar Moliner

Quaderns Crema 14E

201 pàgines

MERITXELL FALGUERAS

Realisme i quotidianitat saltejat amb ironia transgressora fan que aquests tretze contes ràpids i divertits vagin més enllà de la simple comicitat. Però tampoc molt més enllà. Com si fossin un penedés negre jove fan distreure sense deixar postgust. S’agraeix, però, que l’ escriptora no trafiqui amb sentiments i mostri els fets sense judicar, així cadascú els pot aprofitar al seu gust.

Cal destacar l’encert dels títols, no per explicatius sinó per desconcertants. Com és el del primer conte L’ invent de l’aspirina on s’utilitza mil miralls embolcallats d’històries que no són més que histories extramatrimonials on la dona al final acaba posant la tòpica excusa. El to sarcàstic amb el que l’ autora de Feli, l’estheticienne utilitza per analitzar les dones es sorprenen perquè aporta una visió masclista des de la mirada femenina. L´originalitat dels contes Aprengui a tastar vins o La baixa qualitat de la poesia contemporània es perd en la facilitat en abordar els temes. Tractant temes no explotats acaba desembocant on va a parar tota l’art: en l’oceà dels universals. L’exercici de riures de les neures col·lectives fa esclatar un tímid somriure al lector. La febre dels viatges organitzats, l’obsessió per la lactància, la gelosia en somnis, els rols de parella en homosexuals, el feminisme despòtic, les teràpies de parella, les proves per adoptar, la problemàtica dels animals domèstics entre d’ altres ens presenten diferents perspectives de la vida que potser no ens havíem aturat en calcular.

Com una continuació de L’ensenyador de pisos que odiava els nims, l’ excabaretera ens transmet en paraules el cinisme de les relacions humanes i la incomunicació entre semblants a causa de l’individualisme narcisisme imperant. En La importància de la higiene bucodental mostra com un home massa sensible i detallista es frustra per culpa del raspall de dents que pren com a simbolisme de la relació de convivència que acaba de començar amb la seva noia. Ell que amb tota il·lusió l’ havia comprat per ella, l’utilitza i ella es queixa. El dramatisme amb el qual ell encara no poder utilitzar el mateix raspall és el mateix amb el que es pren en no estar al lavabo al mateix temps o no poder netejar els plats plegats. La dona, en aquest cas, marca l’ individualisme no sent perceptiva a les desil·lusions que provoca el seu comportament egoista a la seva parella. Amb una gran exposició d’ humor (o amb una copa de més?) aquest conte traspua el conflicte home-dona (amb canvi de rol inclòs) amb simpatia, fent recordar el bestseller psicològic Per què els homes no escolten i les dones no saben llegir mapes.

Empar Moliner amb T’ estimo si he begut, malgrat ser mereixedora del Premi Josep Pla per la seva novel·la, aposta un cop més per un llibre de contes. Més que contes s’ haurien de denominar relats curts per la seva estructura lliure no marcada per una presentació-nus-desenllaç. Doncs si hi ha una constant en ells és que tots acaben sense més. Els relats curts, eclipsats per la radiació de la novel·la., adhereixen a la jove escriptora en el fenomen literari que ha fet renéixer Quim Monzó en el públic català. Amb un altre tipus de transcendència, però.